Lolot, la artista que decidió vivir en Mendoza para fusionar acrobacia y tango con su deslumbrante rueda Cyr

Carla Masignani (conocida como Lolot) es una bailarina que se especializa en la Rueda Cyr y fusiona la acrobacia con la danza. Junto a su compañero de baile Martín Sardi trabajan en proyectos vinculados al nuevo tango. 
Foto: Marcelo Rolland / Los Andes
Carla Masignani (conocida como Lolot) es una bailarina que se especializa en la Rueda Cyr y fusiona la acrobacia con la danza. Junto a su compañero de baile Martín Sardi trabajan en proyectos vinculados al nuevo tango. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

Carla Masignani se instaló en la provincia donde actúa en plazas pero también en videoclips o eventos como Vendimia y cumpleaños. Cómo llegó a Mendoza, dónde aprendió este arte con la rueda y su amor por la danza.

La luz del atardecer ilumina tenuemente a la bailarina en el corazón de la plaza Independencia. Los transeúntes miran como Lolot y una rueda de metal gigante danzan, cual pareja, al ritmo de un tango.

Carla Masignani, más conocida como ‘Lolot’ es especialista en una disciplina relativamente nueva que mezcla el baile con acrobacia utilizando la rueda Cyr, un aparato acrobático que consiste en un solo anillo grande hecho de aluminio con un diámetro de aproximadamente 10 a 15 cm y un poco más alto que la artista.

Los giros del elemento se fusionan con los pasos de Lolot que se mueve suelta y juega con quien dice ser su compañero de baile.

Lolot una bailarina que fusiona el arte circense de la rueda Cyr con el tango se presenta en la plaza Independencia con su compañero Martín Sardi. Foto Marcelo Rolland / Los Andes
Lolot una bailarina que fusiona el arte circense de la rueda Cyr con el tango se presenta en la plaza Independencia con su compañero Martín Sardi. Foto Marcelo Rolland / Los Andes

“Empecé teatro a mis 20 años en una escuela muy reconocida de Buenos Aires, pero sin querer queriendo todo se fue dirigiendo al movimiento de la danza, del deporte, la destreza hasta que un día vi el video de una chica bailando con la rueda, lo vi y fue alucinante, fue una puerta que no había visto”, afirmó.

“Ya venía pispeando el mundo de la acrobacia, el teatro acrobático, no el teatro en circo en sí, sino el teatro expresivo con elementos y este me enamoró, creo que habré tardado un mes en decidir mandármelo a hacer, un mes que habré tardado en averiguar dónde se hacía y la primera vez que me subí a un elemento de estos fue al propio”, contó la joven.

Mendoza, su nuevo hogar para el arte

Con el nombre artístico de Lolot se hizo conocida en Mendoza, donde vino por primera vez en 2017. Después de idas y vueltas, pandemia incluida, decidió radicarse en la provincia a partir del 2021. “La elegí porque me gustó el equilibrio entre cultura y naturaleza que en Buenos Aires no lo tenía. Me gusta experimentar otros lugares y me pareció un buen lugar para vivir y mostrar mi arte”, definió y aclaró que se considera autodidacta porque lo investigó para aprenderlo y entenderlo.

“Algo que me caracteriza dentro de los ‘ruedistas’, así nos llamamos los que nos dedicamos a la rueda Cyr, es que yo lo adoso al tango. Bailo hace 4 años y no solo bailo con personas sino también con la rueda y a medida que iba adquiriendo más conocimiento, más destreza, más entendí el elemento y más fluido se hacía también el poder mezclarlo con el tango. Esa es la búsqueda que estoy haciendo hoy, cómo la rueda requiere conexión, escucha, estar presente aquí y ahora, porque tiene su dinámica, su movimiento y en el tango es igual, se requiere conexión, escuchar al otro, presencia, estar aquí y ahora, y eso es lo que me alucina.”

El baile y la acrobacia como trabajo y placer

El sol se esconde tras la cordillera mientras la rueda sigue girando. A su alrededor decenas de personas aplauden a la bailarina que ofrece un show único. “Principalmente me presento en plazas, aunque no puede ser cualquiera porque requiere un espacio, una dimensión y un piso adecuado. La principal en la que me han visto es la plaza Independencia y en Chacras de Coria todos los domingos, que es un lugar muy precioso, muy cálido, muy familiar”.

Pero no todo es performance pública, también trabaja en eventos privados. “Me han contratado para milongas, cumpleaños de 15 y también para hacer videoclips. He trabajado también en vendimia. Estuve en la de 2021 que fue audiovisual, y este año estuve en la fiesta de Guaymallén donde se me contrató específicamente para hacer mi número de rueda Cyr y fue gozoso porque pude expresar lo que a mí me gusta expresar y autodirigir ese fragmento de número. Además estoy buscando llevar el show no solo al nivel de las plazas, sino a un nivel más arriba acá en Mendoza.” Se la puede contactar por sus redes como @lolotlanet.

Tango para dos

También la acompaña Martín Sardi, mendocino que arrancó a los 16 años a bailar y empezó a explorar el tango social a eso de los 23, casi 24 años a través de las milongas sociales, de los encuentros tangueros en Mendoza.

“De a poquito me fue abrazando esa sensación de conexión que genera el tango social y entrar al sistema de improvisación, a la exploración de trabajar en nuevos círculos, en nuevas etapas”, cuenta Martín.

“Nunca se deja de aprender y en este caso tuve la oportunidad de conocer a Lolot, que es una maravilla con su elemento, de encontrar las similitudes que tiene con el tango en todo lo que tiene que ver con los balances, con el eje, en escuchar a la otra persona, en este caso es un instrumento que pesa 20 kilos y gira y se mueve en su propio eje, cuando uno baila tango con otra persona el eje de ambas es muy importante que se mantenga en su lugar para que cada uno pueda hacer la figura que quiera, respetando y entendiendo como está la otra persona desde la conexión. Con la rueda es lo mismo, la rueda gira, y te encontras y te metes y bailas y eso es una exploración, un laboratorio en el tango nuevo”, agrega.

Lolot junto a su compañero de baile Martín Sardi trabajan en proyectos vinculados al nuevo tango. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes
Lolot junto a su compañero de baile Martín Sardi trabajan en proyectos vinculados al nuevo tango. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

La pareja tira unos pasos de tango en la plaza, la rueda “descansa” en un costado. “Me costó mucho tiempo encontrar compañero de tango, que creo que es más difícil encontrar compañero de tango que un compañero de vida, es muy gracioso pero es así” cuenta Lolot mientras sonríe.

“Hoy está Martín (Sardi) que es un amigo desde el 2019. Cuando él empieza a manipular el elemento siente lo mismo que sentía yo, en mí solamente era una teoría, al bailar tango y hacer rueda Cyr a la vez, era mi teoría que era similar, pero de repente un bailarín que baila hace mucho más tiempo que yo, siente esa similitud e incluso adquirimos juntos una dinámica diferente, estamos viendo una técnica nueva, que abre más puertas al mundo del tango y eso es lo interesante, esa mezcla y esta investigación que estamos logrando y nos dimos cuenta que hemos abierto una puerta que no tiene fin.”

Origen del Cyr

Si bien hay registros de personas que usaron un aparato similar como equipo deportivo durante mediados del siglo XX, el cual se lo conocía como Einreifen o rueda mono, alrededor de 1996, la construcción de la rueda fue adaptada y desarrollada como un aparato de circo por Daniel Cyr, un graduado de la Escuela Nacional de Circo de Montreal y cofundador de la compañía Cirque Éloize, una compañía de circo contemporáneo fundada en Montreal en 1993. Cyr afirma que la idea le vino de un gran aro de hula y un antiguo perchero circular de hierro forjado. Su diseño para la rueda fue evolucionando de acero a aluminio, agregando un revestimiento de PVC y finalmente implementando un diseño de varias partes que se podía desmontar para facilitar el transporte. Cyr actuó por primera vez con el aparato en la producción del Cirque Éloize de Excentricus, que realizó una gira por América del Norte, Europa y Asia entre 1997 y 2002. Posteriormente presentó un acto de circo Cyr Wheel en el Festival Mondial du Cirque de Demain de 2003 en París y ganó la medalla de plata por su actuación.

“En Argentina hay una linda movida, somos bastantes, pero no como los trapecistas o malabaristas que perdemos la cuenta. Hay un grupo de WhatsApp, con eso te digo todo, con ruedistas de Argentina y otras partes. No es muy grande el círculo pero si está creciendo, va en expansión y me encanta traer la impronta a Mendoza porque no hay. Es novedoso y me encantaría que más gente se anime a mandarse a hacer la rueda, es re importante tener el propio, y es un vicio, es muy vicioso jugar con la rueda y te da mucha conciencia corporal, de donde estás parado, dónde pararte, cómo hacer fuerza, a nivel deportivo también es muy funcional, no solo al arte que es lo que yo apunto sino del lado deportivo también es muy interesante”.

Lolot también sugiere que es necesario un entrenamiento para practicar esta disciplina: “Lo que yo siempre recomiendo es hacer ejercicios de fortalecimiento de piernas, de brazos y de hombros para no lesionarse. Eso es muy importante porque requiere mucha fuerza, colgarse mucho y las caídas, sino tenés los músculos fortalecidos, pueden derivar en lesiones de tendón o de hombro como me ha pasado incluso estando ya experimentada, me he dislocado el hombro por no estar haciendo la fuerza necesaria que el elemento requiere”.

Lolot y su rueda Cyr fusionan acrobacia con la danza. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes
Lolot y su rueda Cyr fusionan acrobacia con la danza. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

La tarde deja paso a la noche y cuando el show termina la sensación que queda flotando es de la conexión entre la rueda y la bailarina. “Es una conexión plena, disfrute, gozo, vuelo. Me emociona bailar y es lindo porque cuando hago mis presentaciones se me acercan a transmitirme la misma emoción que yo siento, explica.

“Entonces eso que a mí me pasa también de afuera lo pueden ver e incluso lo que siempre digo: este elemento es mi compañero de baile y la gente me dice “es tu compañero de baile”, o sea que también llega el mismo concepto a los demás y se lo trata tal cual lo es, yo lo empujo, lo muevo, se dónde está, se escucharlo, se sentirlo se dónde voy a tener que recibirlo, cuándo subir cuándo bajar, entonces es una danza, es una comunicación constante”.

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