La Reina de la Vendimia es del pueblo - Por Priscila Mateos

Una periodista de Los Andes, quien fuera reina de la Vendimia de Godoy Cruz en 2005, ofrece su mirada sobre la decisión de Guaymallén de no elegir más soberanas en su fiesta.

La Reina de la Vendimia es del pueblo - Por Priscila Mateos
El lugar y el rol de la reina de la Vendimia son objeto de discusión hace años. / Foto: Reinas De Godoy Cruz (Facebook)

El lugar y el rol de la reina de la Vendimia son objeto de discusión hace años. Algunos debates fueron serios, la mayoría: más circo que otra cosa.

Pocas figuras han logrado adaptarse a los nuevos tiempos, redefinirse y crecer como lo hizo la reina vendimial. El cambio se gestó por iniciativa de mujeres que pasaron por ese lugar, exigiendo capacitaciones, mejoras en las funciones y salarios acordes al desempeño. Abriéndose paso frente a las críticas, con el acompañamiento de otras que ya estuvieron ahí: sororidad, le dicen.

Hoy, vemos que las portadoras de los atributos (esos sobre los que también se discute) son partícipes activas de las realidades locales y provinciales. En 2015 se modificó el reglamento sobre la elección de la reina, sacando los requisitos más criticados: edad máxima, ser soltera, medir más de 1,60 m y no tener hijos. Inclusive, se abrió una nueva puerta: cualquier persona con DNI femenino podía participar.

Además de ser nexo entre la comunidad y funcionarios, empresarios e instituciones, las reinas tomaron un papel activo en tareas solidarias, supieron encarar la promoción internacional de Mendoza y la industria vitivinícola.

Las soberanas ahora son activas, no esperan a ser llamadas. Las redes les dieron una llegada al pueblo que antes no tenían. Se cayó lo “sagrado” y ganó la persona, que es igual a tantas mujeres de su generación. El voto popular fue otra conquista.

La vendimia, la de las hileras, fue cuna de esta figura. Que luego tomaron para dar nacimiento a la primera Fiesta de la Vendimia, en 1936. Ahora, un grupo de funcionarios decidió eliminar la elección en Guaymallén y, parece, otros están dispuestos a seguir este paso.

Pero la reina es del pueblo y, por más que los ediles sean sus legítimos representantes, no necesariamente respondieron al sentir popular. A la larga, es probable que ya no se elija soberanas, porque las propias mujeres decidan no participar, pero aún no se ha dado ese corte.

Las soberanas son más cercanas a la gente que cualquier otro partícipe de la realidad política, porque tienen un año (hoy dos) y saben que se van y no vuelven. Entonces no andan con intereses mezquinos: hacen y punto.

Si el pueblo se lo propone volverá a los orígenes, eligiendo a sus reinas en los distritos, y hará luego una elección departamental, lejos de los políticos que ya no quieren esa figura. Porque si el pueblo quiere, puede.

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