La adolescencia siempre fue un momento de dudas, búsquedas y desafíos. Sin embargo, hoy los estímulos y la sobreinformación hacen que este tránsito sea todavía más complejo. Así lo explicó la psicopedagoga Mónica Vicchi en diálogo con Aconcagua Radio, donde analizó la relación entre vocación, ansiedad y acompañamiento familiar.
“Lo que ha cambiado no es la dificultad, sino la complejidad”, señaló. “Los chicos y chicas tienen un montón de estímulos que antes no existían. Eso amplía el conocimiento, pero también genera confusión y más ansiedad”.
Según Vicchi, uno de los principales errores es pensar que la elección vocacional se define recién a los 17 o 18 años. “La vocación empieza mucho antes, cuando los chicos se conectan con sus intereses y pasiones. Si hubiera un acompañamiento real desde la familia y la escuela, podrían conocer más opciones que las que brinda solo la currícula”, explicó.
En ese sentido, valoró que muchas familias incentiven a los hijos con actividades extracurriculares: “Deportes, arte, idiomas. Todo eso les abre la cabeza y les permite descubrir qué les gusta y qué no. Así llegan con más recursos a la hora de decidir después de la secundaria”.
La presión de los adultos
La especialista remarcó que los adolescentes no enfrentan solos esta presión, sino que los adultos también la generan. “Los padres, los abuelos, los profesores... todos preguntan ‘¿qué vas a estudiar?’ y eso los empuja a elegir rápido, sin pensarlo ni sentirlo. Muchas veces los chicos deciden más para tranquilizar al entorno que por convicción propia”, advirtió.
Vicchidetalló que incluso el sistema educativo contribuye a esa tensión: “Hoy existen los preuniversitarios que obligan a definir antes de terminar el secundario. Eso los hace vivir el último tramo de la adolescencia pensando más en exámenes y carreras que en despedirse de sus compañeros”.
El miedo a equivocarse
Uno de los mayores temores en los jóvenes, contó, es comenzar una carrera y descubrir que no era lo que esperaban. “Lo viven como un fracaso, pero no lo es. Todo aprendizaje suma y se lo llevan puesto. No hay que transmitirles la idea de que equivocarse es perder tiempo”, afirmó.
También aconsejó a los adultos desdramatizar: “No pasa nada si un chico empieza medicina y después se da cuenta de que prefiere psicología. La elección no es definitiva ni para toda la vida”.
Una generación ansiosa
Consultada por la ansiedad de los adolescentes, Vicchi reconoció que forma parte de una sociedad que busca resultados inmediatos. “Los jóvenes quieren todo ya, pero también los adultos estamos atravesados por esa misma lógica. Lo importante es ayudarlos a jerarquizar necesidades, pensar en un plan de vida como quien organiza un viaje: investigando, proyectando y dando pasos de a poco”.
Preguntas clave para toda la vida
Hacia el final de la charla, la psicopedagoga dejó una serie de interrogantes que —dijo— sirven no solo para los adolescentes, sino para cualquier etapa de la vida:
“Estas preguntas nos las hacemos siempre. Los adolescentes deben saber que no se trata de elegir una vez y para siempre. La vida profesional es dinámica y se puede ir cambiando de rumbo. Lo importante es animarse a explorar distintos caminos”, concluyó.
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