El aumento de la circulación de enfermedades respiratorias y en particular de la gripe ha generado cierta preocupación en la población. Ante este panorama, hay sectores que han vuelto a poner en la agenda la necesidad de regresar al uso del barbijo.
Creció la venta y uso de tapabocas. Sin embargo, aclaran que no es una medida para la población general y desalientan su uso general en las escuelas.
El aumento de la circulación de enfermedades respiratorias y en particular de la gripe ha generado cierta preocupación en la población. Ante este panorama, hay sectores que han vuelto a poner en la agenda la necesidad de regresar al uso del barbijo.
Por estos días, incluso, el incremento de la demanda de atención médica que se ha reflejado en las guardias de los hospitales de Mendoza ha encendido el debate sobre este tema. El asunto es si en las condiciones actuales es una recomendación y cuándo es conveniente usarlo.
En las farmacias aseguran que ha aumentado la demanda de tapabocas y que incluso se ve a más gente usándolos, sobre todo si están enfermos. De ser así, se trata de un avance en cuanto a la toma de conciencia sobre el compromiso necesario para evitar diseminar enfermedades. Pero lo que aclaran los especialistas es que usar el barbijo no es una recomendación para la población en general y menos para los niños, un grupo en el que hasta podría ser contraproducente.
A tono con la época, y quizás empujados por la alerta que ha generado en la población el aumento de la circulación de la gripe H3N2, las escuelas están enviando información a los padres sobre medidas a tomar en cuanto a la salud respiratoria y la prevención de enfermedades. Entre ellas, una mamá contó que desde la escuela de su hija se incluye la recomendación de usar barbijo en chicos que tengan tos.
En este sentido hay que decir que si un chico tiene un diagnóstico, la indicación ideal es que no asista al colegio, tanto por su bienestar como para evitar contagiar al resto de los compañeros y docentes. Sin embargo, allí surge el problema de que los padres no tienen dónde dejar a sus hijos o, como comentó esta mamá, la problemática de las faltas que se acumulan cuando aún hay que pasar todo el invierno con la posibilidad de nuevas enfermedades.
La infectóloga del hospital Lencinas, Andrea Villalba, fue categórica al respecto: “El barbijo no es una recomendación para todo el mundo”.
La especialista explicó que las recomendaciones son para casos específicos, como personas con factores de riesgo que asisten a lugares con alta afluencia de gente o a servicios de salud. También cuando se estará en contacto con alguien enfermo, cuando se está enfermo y se estará con otras personas, para evitar la diseminación del patógeno, o cuando se tienen vulnerabilidades de salud específicas.
Por su parte, la infectóloga Elena Obieta, referente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), explicó el funcionamiento de esta herramienta de protección: “La utilización de barbijo puede ser que lo tenga puesto yo, porque soy médica y estoy atendiendo, para no respirar todos los virus respiratorios que pueden tener mis pacientes, y otra es que luego yo se lo haga poner al paciente si está con síntomas respiratorios”. También planteó la posibilidad de usarlo si alguien está enfermo y, por ejemplo, va usar el sistema de transporte público ya que al toser o estornudar, diseminar el patógeno.
“Ese barbijo one way, o sea, lo tengo puesto yo solamente, vos no, que estás en el mismo colectivo, hace que yo te esté protegiendo a vos, así que tiene utilidad”, diferenció Obieta.
A nivel internacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos plantean que, generalmente, las mascarillas pueden ayudar a actuar como un filtro para reducir la cantidad de microbios que se inhalan o exhalan. Su eficacia puede variar frente a distintos virus, por ejemplo, según el tamaño del virus. “Cuando las usa una persona que tiene un virus, las mascarillas pueden reducir las probabilidades de que lo propague a otras personas, y también pueden proteger a quienes las usan contra la inhalación de microbios”, subrayan.
Según los CDC, los momentos clave para considerar su uso son:
Como opción, Obieta sumó que se puede usar el barbijo para prevenir en el transporte público si uno no está enfermo, de la misma manera que si se va a ir a una guardia médica.
“El problema es cuando se usa mal, cuando se pone por debajo de la nariz, cuando todo el tiempo lo voy toqueteando y luego no me lavo las manos. Es el problema del mal uso”, advirtió Obieta. La especialista remarcó que con la gripe lo que hay que hacer es llevar el barbijo bien puesto: “Que no es tapabocas, es tapa nariz, boca y mentón, bien colocado, no humedecido, no sucio”. En el caso de los niños, la postura es unánime. “No le tienen que poner barbijo a los chicos para ir al colegio. Si un chico está enfermo, que no vaya al colegio”, remarcó la referente de la SADI.
Andrea Villalba coincidió en que en el caso de los niños puede ser más el perjuicio en caso de que no tengan alguna recomendación particular. Es que su uso puede implicar mala ventilación, dificultades para la comunicación y para el desempeño de actividades, manipularlos con las manos sucias y contaminarlos, o permanecer con el barbijo mal puesto, lo cual incomoda sin generar protección, entre otros elementos.
En sintonía, Unicef advierte que en los niños es complicado implementar el uso de tapabocas, no solo por el desafío de que quieran usarlo sino porque es más frecuente que se use mal e incluso afecte su correcta respiración, comunicación y actividades. Durante la pandemia de Covid-19, la organización internacional ya advertía que no era obligatorio su uso en menores de 5 años y en chicos de hasta 12 años, salvo en algunos casos cuando existieran riesgos reales de contagio o de contagiar.
Hay que señalar que más importante que apelar como primera medida al uso de barbijo, es implementar otras medidas preventivas fundamentales como el lavado de manos, la ventilación de ambientes, tener la vacunación al día y evitar asistir a lugares con gente cuando se está enfermo para no incrementar los contagios.
“Los niños en general, sobre todo lo aprendimos con Covid, no tienen tanta carga viral”, dijo Obieta. Señaló que en niños pequeños es difícil lograr que usen el barbijo, entonces, “si están con síntomas respiratorios, va a tener que ir al pediatra y veremos de qué va”, analizó.
La especialista también puso el foco en las estrategias de inmunización: “Por otra parte, los bebés entre 6 meses y 2 años tienen que estar vacunados contra la influenza, en Europa aumentaron ese límite que nosotros seguimos teniendo, tristemente, hasta los 2 años. Lo aumentaron a 5 porque vieron que entre los 2 y los 5, los chiquitos que estaban en jardín y se enfermaban también un montón. Nosotros seguimos manteniendo 6 meses a 2 años, para todos los chicos sanos, y luego más de 2 años con alguna patología”.
Para la referente, la clave sigue estando en las pautas de cuidado cotidianas: “Y el lavado de manos, la ventilación y la vacunación completa para la edad y demás, me parece que son, este, puntos donde hay que seguir golpeando. Y, por supuesto, si uno va a ir a un lugar cerrado y está enfermo, bueno, o evitarlo si puede quedarse en la casa, o la utilización de barbijo, como dijimos”.
Entre los errores frecuentes que Unicef señala que hay que evitar se encuentran:
Para garantizar la efectividad de la mascarilla y evitar que se convierta en un foco de contaminación, se deben seguir los siguientes pasos:
Higiene previa: Lávese o desinféctese las manos antes de ponerse la mascarilla.
Cubrimiento total: Cubra la boca, la nariz y el mentón con la mascarilla.
Ajuste: Átela detrás de la cabeza o utilice las tiras para las orejas. Asegúrese de que quede bien ajustada al rostro.
No tocar: No toque la mascarilla cuando la tenga puesta y, si lo hace, lávese o desinféctese las manos.
Retiro seguro: Quítese la mascarilla desatándola o sacándose las tiras que van alrededor de las orejas sin tocar la parte delantera de la mascarilla ni la cara. Doble las esquinas exteriores. Deseche las mascarillas de un solo uso o guarde su mascarilla reutilizable para lavarla luego.
Higiene posterior: Lávese las manos inmediatamente después de quitarse la mascarilla.
Descarte: Deseche las mascarillas de un solo uso después de usarlas o si se ensucian, mojan o dañan durante su uso. Bien quitado y con el posterior lavado de manos, el barbijo es una herramienta útil.