26 de abril de 2026 - 08:00

La misma ruta: Luciana Carmona, la camionera que continúa el legado familiar

Oriunda de San Carlos, heredó el oficio de su padre y lo comparte con sus hermanos, con quienes recorre rutas dentro y fuera del país.

La casa paterna destaca de lejos entre las del barrio, es color amarillo oscuro, medio mostaza. De cerca, llama la atención el frente de un camión pintado en la pared. Los detalles son minuciosos: la patente es EMA962, sobre el parabrisas unas letras en cursiva delinean la palabra Carmona y debajo, la marca insignia de quienes andan en la ruta, Scania.

“Esa pintura la hizo un amigo para mi hermano”, dice Luciana Carmona. Es la menor de cuatro hermanos, la única mujer y quien continúa el oficio familiar: es camionera.

“Siempre me gustó acompañar a mi viejo, pero todo empezó como una decisión laboral y en la primera me encantó. Cada vez que aprendía más cosas, más me convencí de que era lo que quería hacer”. Lo que empezó como una broma, se convirtió en realidad, cuenta. “Yo solo le facturaba los viajes y entre chiste y chiste conversando con mi viejo dije sobre subirme y manejar, él solo dijo sí y empecé”.

Más que una experiencia, fue una revelación. Así describe su primera sensación: “Fue una mezcla de emoción y adrenalina, pero, sobre todo, la alegría de haber encontrado algo que realmente me gusta y que haría toda mi vida. No se siente como trabajo, sino como irse de vacaciones. Cada vez que salía, así lo sentía”.

Su primer viaje fue en enero, hace casi un año y medio a Gualeguaychú, Entre Ríos. Viajó con su papá pues “no la dejan salir sola”, acompañada por el mate y la música. “Escucho de todo, excepto lo nuevo, prefiero lo viejito. Rock nacional e internacional, cuarteto, cumbia y folclore”, cuenta.

Oigo a las rutas llamarme

Luciana Carmona es de Eugenio Bustos. Maneja un Scania 380 y cuenta que el camino más desafiante hasta el momento ha sido ir a Chile “por el tema de la ruta que es muy peligrosa”.

Transporta carga general, tanto nacional como internacional, productos “de Baggio, arroz, azúcar, almidón, vino y, a veces, madera”. Los destinos varían, no suelen ser los mismos en la ida que en la vuelta. En este oficio es habitual aprovechar ambos tramos para cargar y evitar regresar vacíos. “Hacemos casi siempre las mismas rutas: de Mendoza a Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, San Juan y Chile. Y si no, a donde toque”.

Dedicarse a esto implica pasar varios días arriba del camión, dormir en la cabina, bañarse en estaciones de servicio. Si hace calor, descansar a la sombra; si hay tormentas fuertes, evaluarlo antes de volver a la ruta.

Luciana Carmona, camionera

Luciana dice que tiene en cuenta el clima y, sobre todo en verano, que “siempre es mejor andar en la mañana temprano cuando no hace mucho calor. Y dormir no es problema, el camión tiene dos camas y aire acondicionado”.

En cuanto a las costumbres desde que maneja el camión, señala lo más notorio: “Si ya era de tomar mucho mate, ahora mucho más". Es un ritual que aparece a lo largo de la charla, además de controlar que todo esté en orden, se fija de que no se le olvide el mate.

“Otra parte es ver la comida que vamos a llevar, mantener todo limpio y ordenado, tener en cuenta el clima por el abrigo, aunque igual siempre hay que traer por las dudas, porque nunca se sabe”.

Cuando alista los alimentos para los días de viaje, hay algunos imprescindibles. “No es comida, pero te salva mucho: huevo duro y unas rapiditas con queso, eso siempre para la salida con mate”. El almuerzo suele ser guiso, “pero eso lo cocinamos cuando estamos parados”. Y agrega una realidad: “Son muchas cosas que parecen una pavada, pero hay que tener en cuenta, porque uno nunca sabe cuántos días va a demorar en volver”.

Emanuel y Lucas Carmona, camioneros
Emanuel es el más apasionado, según cuenta Luciana. Se llevan apenas un año y desde chicos comparten andanzas arriba del camión.

Emanuel es el más apasionado, según cuenta Luciana. Se llevan apenas un año y desde chicos comparten andanzas arriba del camión.

Trabajar en transporte de carga requiere paciencia para hacer miles de kilómetros al volante y también para esperar. Si bien hay destino, los tiempos no siempre se pueden controlar. “Cuando andás viajando, siempre tratás de llegar a descargar y ver tranqui la vuelta; pero, mientras esperás, buscás dónde comer y bañarte, o dónde comprar para cocinar algo y descansar”.

A donde me lleva la vida

La vida de Luciana no puede contarse sin los viajes en camión, están presentes desde su infancia. Recuerda que, de chica, viajaba con su mamá y uno de sus hermanos; más tarde, ya adolescente, solía irse con su padre, que en ese momento le enseñaba a manejar a su hermano. Luego empezó a acompañarlo sola, a los 13 años. No recuerda la fecha, pero sí el clima: “hacía mucho calor porque parábamos en la tarde a descansar en alguna sombra”.

De esos primeros viajes también conserva un consejo de su padre, que sigue vigente. “Mi recuerdo es lo que me dijo mi viejo: ‘nunca pero nunca salirse a la banquina’”. En cuanto a desperfectos técnicos, no ha tenido problemas considerables, “solo ayudar a cambiar una rueda” dice entre risas.

Actualmente tiene 30 años, está en pareja y no tiene hijos. Comparte el vínculo con alguien cercano al oficio: “él también tuvo camión, así que le gusta que haga esto”. En cuanto a sus estudios, probó con Higiene y Seguridad, pero no continuó. “No me convenció, así que me dediqué a trabajar hasta que me subí al camión”.

Convide rutero

Más que anécdotas, lo que disfruta son momentos. Destaca, sobre todo, el encuentro con otros camioneros en el camino: “el estar varios días esperando para cargar y volver fueron muchas veces, pero siempre la pasamos lindo porque estamos acompañados, a veces nos tocaba estar con mi hermano y vecinos, conocidos también, asique siempre es lindo. Cocinar juntos y charlar”.

Ser camionera y andar en la ruta no suena fácil. Sin embargo, para ella la experiencia ha sido buena. “Excelente, la verdad es que al ser mujer te ayudan mucho y te reciben bien en todos lados. No tengo nada que decir sobre eso porque recibí mucho apoyo”.

Motor, alma y sangre

Lucas padre y Lucas hijo. Camioneros Carmona
Un nombre y un oficio heredado: Lucas padre, junto a su hijo, tocayo y camionero.

Un nombre y un oficio heredado: Lucas padre, junto a su hijo, tocayo y camionero.

Lucas, el hermano mayor de Luciana, no solo heredó el nombre de su padre, sino también el oficio. Es camionero.

Su hermano Emanuel, con quien se lleva solo un año, es la persona que más admira. “A pesar de muchas cosas que pasaron sigue firme con su camión. Nunca conocí a alguien con tanta pasión por lo que hace más que a él. Le dedica tiempo a su camión: limpiarlo, lavarlo, hacerle mantenimiento. Y verlo que desde chico fue así. Las ganas que le pone, siempre esperando a salir de viaje”.

Andar en la ruta, la mirada en el horizonte, el paisaje...un sentir que Luciana expresa así: “Se te olvidan todos los problemas al manejar. No hay nada más que el mate, la música y mirar hacia adelante”.

Es una sensación compartida con dos de sus hermanos y su padre: “todos sentimos eso, creo que cualquier camionero que lo haga porque le gusta, va a sentir eso”, concluye. Una historia familiar que encuentra en las rutas, su motor.

LAS MAS LEIDAS