Mientras crece la preocupación por la inseguridad de adolescentes, madres y padres toman distintas medidas para proteger a sus hijos cuando comienzan a ganar autonomía, se mueven solos por la ciudad o salen con amigos.
Aplicaciones de rastreo, ubicación en tiempo real y atender siempre el celular. Las estrategias que padres enseñan a sus hijos ante la inseguridad.
Mientras crece la preocupación por la inseguridad de adolescentes, madres y padres toman distintas medidas para proteger a sus hijos cuando comienzan a ganar autonomía, se mueven solos por la ciudad o salen con amigos.
El reciente femicidio de Agostina, de tan solo 14 años, impactó especialmente en muchas familias mendocinas. Entre ellas, la de un padre de una adolescente de 13 que este año comenzó a trasladarse sola en colectivo para ir a la escuela y a otras actividades.
"Ya quiere independizarse, hacer las cosas sola, salir con sus amigas", cuenta Gustavo. Sin embargo, esa mayor autonomía viene acompañada de una serie de cuidados y recomendaciones. La joven comparte su ubicación en tiempo real cada vez que se traslada y, cuando asiste a cumpleaños o reuniones, su padre prefiere pasar a buscarla.
"En la primaria siempre la buscábamos", explica. Ahora ya se mueve más sola, pero siempre en contacto permanente. Entre las advertencias que le repite con frecuencia figuran no acercarse a autos desconocidos, no responder preguntas de extraños y buscar ayuda de inmediato si se siente en peligro. "Que salga corriendo, empiece a patear puertas, haga ruido y llame a alguien", resume.
Sin embargo, lejos de tratarse de recomendaciones exclusivas para las mujeres, muchos padres consultados señalaron que mantienen los mismos controles y conversaciones con sus hijos varones, especialmente en relación con la inseguridad, el transporte, el consumo de alcohol y el contacto permanente.
La mayoría de los padres consultados coincide en que compartir la ubicación en tiempo real se convirtió en una de las principales herramientas para acompañar a los adolescentes cuando están fuera de casa.
Cecilia, madre de una adolescente de 16, asegura que el control se basa principalmente en la comunicación constante. "Le pedimos que nos avise dónde está, que llame cuando llegue, con quiénes está y el teléfono de amigos para poder llamar por cualquier cosa", señala.
Cuando sus hijos utilizan taxis o autos de aplicaciones, la ubicación compartida es una condición indispensable. "Me pasan siempre ubicación cuando viajan en Uber o, si no, les pido yo el auto para que siempre sepa dónde están", explica.
Aunque reconoce las ventajas de las aplicaciones de rastreo, admite que todavía no logró implementarlas. "Me encantaría, pero no me deja. Pero sería ideal", dice.
Para Rocío, la clave también está en saber dónde se encuentra su hijo de 17 años en todo momento. "Solamente le digo que me avise cuando llegue al lugar y que me mande la ubicación en tiempo real para saber por dónde va", explica. Además, le pide que siempre atienda el celular cuando lo llama, una preocupación compartida por muchos padres.
También tiene sincronizados los teléfonos de sus hijos con el suyo. "Los tengo en mi celular. Están vinculados a mi cuenta", cuenta.
Natalia, madre de una adolescente de 13 años, considera que WhatsApp es suficiente para realizar ese seguimiento. "Hasta ahora es la herramienta más fácil y simple", afirma. Según explica, permite compartir la ubicación durante minutos u horas y seguir los recorridos en tiempo real.
"Aparte, WhatsApp es gratuito. Eso también te da la seguridad de que, si se queda sin saldo o sin datos móviles, va a seguir funcionando", agrega Natalia.
Otro de los acuerdos más frecuentes es evitar que los adolescentes se movilicen solos, especialmente durante la noche. La propia hija de Cecilia reconoce que cuando sale con amigos siempre están en grupo: "Nunca nos separamos".
Una recomendación similar transmite Emilce a su hijo. "Siempre mantenemos ese contacto. Él llega a donde vaya, me avisa", cuenta. Además, fomenta que los traslados se realicen en grupo y que exista una red de contactos entre padres y amigos para cualquier emergencia.
También le solicita a su hijo "no confiar, no dar ningún dato ni creerle a nadie que no sea de su entorno".
Mario, padre de un joven de 16 años, también destaca la importancia de saber siempre dónde están sus hijos. "Que avisen al llegar, que siempre nos llamen por teléfono, con quién están, dónde están para saber", explica.
La exposición en internet aparece como otro de los focos de preocupación.
Emilce insiste en que una de las principales advertencias para su hijo es evitar compartir información personal en redes sociales como Instagram o TikTok. "No pasar fotos, números o dar datos de domicilio", señala.
Rocío comparte una preocupación similar y aconseja a su hijo no interactuar con desconocidos. "Si no conoce a la persona, que se ubique en otro lado. O sea, que vaya donde hay gente", explica.
Otra de las recomendaciones que le da es que se sepa el número de celular de un adulto. "Vos siempre tenés que aprenderte el número de alguien. Si a vos te pasa algo, te arrimas a un kiosco y pedís un teléfono", le dice a su hijo.
Natalia, por su parte, pone el acento en las medidas preventivas frente a posibles robos. Entre otras recomendaciones, le pide a su hija que lleve siempre el teléfono guardado y fuera de la vista. Además, le enseña que ante una situación de inseguridad debe dirigirse a un negocio o espacio concurrido y buscar ayuda de un adulto "preferiblemente mujer para que ella se sienta un poco más segura".
La seguridad no se limita únicamente a los traslados. Para muchas familias también implica establecer límites vinculados al consumo de alcohol y los medios de transporte.
Emilce asegura que conversa frecuentemente con su hijo sobre los riesgos de aceptar bebidas de desconocidos o consumir alcohol en exceso. "No estar tomando cualquier cosa que les venden, que no saben qué es lo que tiene o si le echaron algo", advierte. También le pide no subirse autos o motos de personas que hayan consumo alcohol para evitar accidentes.
Luis, padre de una adolescente de 16 señala que cuando sale de noche, además de exigir que permanezca siempre conectada al celular y comparta su ubicación, tiene la regla innegociable de que no puede subir sola a un taxi. "Siempre la vamos a buscar nosotros o algún otro padre", explica.
Natalia también mantiene una postura estricta respecto del transporte. "Siempre un transporte público. Nunca en Cabify sola, jamás; taxi sola, jamás. Ni ella ni con sus hermanas, ni amigas. Si no va conmigo o un adulto, no puede", afirma.
Aunque cada familia establece sus propias reglas, se muestra un patrón común: más comunicación, seguimiento constante y acuerdos claros para que los adolescentes puedan ganar independencia sin perder de vista la seguridad.