La imagen que duele: una fila interminable para comer en un merendero de Las Heras

Horneritos termina un año difícil, en el que estuvo a punto de cerrar varias veces. Ahora pide colaboración para distribuir viandas en la noche de fin de año.

La imagen que duele: una fila interminable para comer en un merendero de Las Heras
Merendero Horneritos: familias de El Algarrobal hacen la fila para retirar la vianda.

A los “tumbos”, porque la cantidad de familias necesitadas nunca dejó de sumarse durante todo 2023, el merendero Horneritos, situado en El Algarrobal, continuó con su labor a pesar de los obstáculos económicos.

Y en esta oportunidad, su fundadora, Gabriela Carmona, organizó lo que denominó “la última cena del año para el que menos tiene”, que se realizará este domingo 31 y que consistirá en distribuir viandas para compartir en la comida de fin de año en las villas vulnerables del loteo Las Viñas

“Pueden ayudarnos con pollo, verduras, pan o aportando al Mercado Pago”, indicó la mujer, que lleva más de tres años trabajando a pulmón.

“Esta es la realidad de un comedor que no frena ni siquiera a horas del año nuevo. Ya estamos elaborando las viandas para ese día y luego retomamos el miércoles 3 de enero, es agotador mentalmente por los malabares que debemos hacer, pero al mismo tiempo siento un gran compromiso con la gente que menos tiene”, dijo Gabriela Carmona a Los Andes.

“Horneritos” fue fundado en plena pandemia. La mujer puso a disposición de los más necesitados su propio domicilio, sin banderas políticas. En varias ocasiones corrió el riesgo de cerrar sus puertas por falta de recursos y donaciones.

El lugar nunca bajó el número de concurrentes, de alrededor de 1500 personas dos veces por semana.

“Nosotros brindamos la cena alrededor de las 20 o 20:30 y, aunque parezca mentira, a las 18 empieza a formarse una fila cada vez más interminable. Es doloroso, inexplicable que en este país tan rico la gente tenga que sufrir hambre”, reflexionó Gabriela Carmona en una anterior entrevista con Los Andes. Aproximadamente 15 voluntarias cocinan habitualmente una enorme cantidad de raciones.

“La gente no tiene dinero, las donaciones se han ido extinguiendo por falta de recursos, la plata no alcanza y la inflación hace estragos”, dijo.

El comedor funciona en su domicilio del barrio Portal de Algarrobal, manzana B casa 1, en la calle De la Cisternas y Horneros. Allí comenzaron a acudir 150 personas. Tres años después esa cifra ascendió a 1500.

Gabriela armó un espacio destinado al comedor utilizando un pequeño lotecito al lado de su casa.

Como ayudar

Quienes deseen llamar o acercarse al comedor pueden contactarse al 2613 13-6783 o aportar al Mercado Pago Comedor.Horneritos.

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