22 de junio de 2025 - 08:00

La familia que rescató al tortugo Jorge hace 41 años: "Vivió 20 días en una bañera con agua salada"

En marzo de 1984, un pescador rescató, prácticamente por accidente, al tortugo más famoso de América. Estaba pescando y el animal, herido y desorientado, quedó atrapado en su red.

Cuando Rubén Iglesias (45), conocido por todos en Ingeniero White como "El Tío Piraña", llegó a su casa después de aquel día de pesca en marzo de 1984, su hijo, Maximiliano tenía solo 9 años. Esta localidad, ubicada dentro del partido de Bahía Blanca y a 10 kilómetros de la ciudad de cabecera, es conocida por ser zona portuaria por excelencia. Aquel día "El Tío Piraña" llegó a su hogar con algo más que el botín de langostinos con que solía regresar tras un día de trabajo y tras horas y horas en su lancha.

"Ese día mi viejo traía una tortuga marina gigante, ¡pesaba como 15 kilos! Yo tenía otra en una pecera en casa, más chiquitita y a la que le había puesto Manuelita. Y mi viejo me dijo que la que él traía era la mamá de mi tortuga. Yo me puse re contento", rememora, entre risas, Maxi Iglesias (50) en diálogo con Los Andes.

El Tortugo Jorge logró orientarse y se dirige al norte de Brasil.
La familia que rescató al tortugo Jorge hace 41 años:

La familia que rescató al tortugo Jorge hace 41 años: "Vivió 20 días en una bañera con agua salada". Foto: Archivo

Aquella tortuga no era otra que Jorge, el querido tortugo de la especie Caretta Caretta que vivió casi 40 años en cautiverio, y 38 de ellos en el Acuario de Mendoza. Y aquel instante que recuerda Maxi fue el día en que su padre, junto a sus hermanos, rescató al tortugo que había llegado extraviado a las frías aguas del sur.

Jorge, quien todavía no llevaba ese nombre, tenía su cuerpo herido y entumecido por el frío. Y el rescate de Rubén fue clave para que el tortugo -hoy recuperado reinsertado en su hábitat natural- pudiese salvar su vida e iniciar su nueva vida en Mendoza.

"Ni siquiera sabíamos que era un tortugo todavía, pero se armó todo un operativo para llevarlo a Mendoza en avión. Y, hasta tanto, estuvo 20 días en una bañera de casa y con agua salada", recuerda Maxi, quien siguió los pasos de su padre y hoy es marinero y cocinero.

Un rescate milagroso

Como cada día, Rubén -o "El Piraña"- salió aquella mañana de marzo de 1984 en su lancha a pecar langostinos. Lo acompañaban sus hijos Diego, Claudia y Adrián, hermanos de Maxi.

"En casa siempre se pescaron langostinos. Y, cuando hay mucha pesca, se deja la red en el mar y se va sacando la cola de la red para recolectar, luego se vuelve a meter para seguir pescando, y así. Es lo que se conoce como pesca artesanal, y cada 30 minutos se va sacando la cola de la red", explica Maximiliano. Y recuerda que aquella lancha en que salía a pescar su padre luego fue vendida para, con aquel dinero, "El Tío Piraña" abrir su propio restaurante familiar.

En una de las ocasiones en que subieron a la superficie la cola de la red, encontraron que en ella había quedado atrapada una tortuga. Así fue como, al regresar a la costa, se comunicaron con Prefectura y las autoridades para dar aviso de la novedad. A simple vista se notaba que el reptil, de grandes dimensiones, estaba lastimado y con su cuerpo entumecido. De nadar en aguas con temperaturas promedio de 23° en el norte de Brasil, había llegado a aguas de .

"En ese tiempo no había organizaciones proteccionistas para que pudiésemos avisar, ni internet para averiguar, ni nada. La trajeron a casa y la pusieron en la bañera. Yo no podía creer el tamaño, mi tortuguita entraba en una mano y ésta era gigante. Todos los días, varias veces, íbamos al mar a buscar agua para echarle agua salada en la bañera", rememora Maxi Iglesias.

En simultáneo a aquella estadía de emergencia, y que incluyó todos los cuidados que debían tenerse, se inició todo el protocolo para garantizar el bienestar de Jorge (hasta entonces, solo se la identificaba como "una tortuga", ni siquiera se sabía que era macho).

Tras hacer las averiguaciones necesarias, se determinó que el entonces Acuario de Mendoza (ubicado en Ciudad) era el mejor lugar para que la tortuga rescatada fuera trasladada y quedara bajo el cuidado y la observación de los especialistas. Tanto desde Bahía Blanca como desde Mendoza comenzaron a preparar el traslado.

La llegada del tortugo a Mendoza en avión

Tras coordinar todo el procedimiento, finalmente el tortugo viajó en avión desde Bahía Blanca hasta Mendoza. Un jeep del hermano de Maxi fue el medio de transporte elegido para llevarlo desde la casa de los Iglesias hasta el aeropuerto de Bahía Blanca, para luego volar hasta Mendoza dentro de una caja preparada especialmente.

Antes de aquel viaje, luego de salir de la bañera familiar, el tortugo tuvo una breve estadía en un parque temático que funcionaba por entonces en el Parque Independencia de Bahía Blanca.

"Era como que nosotros habíamos quedado como los responsables del tortugo, cualquier cosa que pasaba, nos avisaban a nosotros", agrega Maxi. Y, siempre sonriente y buena onda, confiesa de ya de grande se enteró de que era un tortugo macho.

Ya avanzado el año 1984, Jorge llegó a Mendoza e inició su prolongada estadía en cautiverio en el acuario mendocino. Durante 38 años, el reptil vivió en la provincia, en dos recintos diferentes. Hasta 2006 lo hizo en uno reducido y que compartía con un tiburón nodriza, a quien en 2005 mordió y le ocasionó una herida que desencadenó en su fallecimiento. Y entre 2006 y 2022, Jorge estuvo en soledad y en un estanque más amplio, de 20.000 litros de agua salada (artificialmente).

Durante años, para los visitantes del acuario, el tortugo fue uno de los principales atractivos. Adultos y niños se acercaban a "saludar" al tortugo y hasta celebraban con gritos cuando este se acercaba al cristal. Mientras tanto, y tal y como se había decidido al momento del traslado, era cuidado por las autoridades del acuario mendocino.

La vida de Jorge comenzó a cambiar en 2021, primero en los Tribunales de Mendoza donde se presentó un “Hábeas Corpus” en la Justicia para que se considere su liberación. Este hito, sumado a otros que se dieron en el actual Ecoparque de Mendoza y con algunos de los animales que allí permanecían, derivaron en un cambio en la mentalidad de la mayoría de la gente. El paradigma de considerar a zoológicos y acuarios como un espacio de diversión y esparcimiento a expensas del cautiverio de los animales fue cambiando. Y, desde la comuna de la Ciudad de Mendoza, se inició el proceso de conversión del entonces Acuario de Mendoza a un Centro para la Conservación de la Biodiversidad (CCB).

En cuanto al tortugo Jorge, ya con la decisión municipal de acompañar el pedido de traslado, permaneció en Mendoza hasta el 22 de octubre de 2022. Ese día, el ejemplar fue trasladado al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina (CRFM) en el Aquarium de Mar del Plata, donde inició un proceso de adaptación en 120.000 litros de agua salada y a un entorno más natural. Durante dos años, especialistas y referentes fueron trabajando en recuperar habilidades y fortalecer su cuerpo para afrontar la vida en el océano abierto.

Finalmente, cerca del mediodía del viernes 11 de abril de 2025, el popular tortugo fue liberado al mar, lo que marcó el inicio de una nueva etapa en su vida.

Tortugo Jorge
La familia que rescató al tortugo Jorge hace 41 años:

La familia que rescató al tortugo Jorge hace 41 años: "Vivió 20 días en una bañera con agua salada". Foto: Archivo

"Al principio, apenas llegó a Mendoza, a mi viejo le contaban por teléfono cómo estaba Jorge, sumado a que más acá en el tiempo él nunca fue de redes sociales ni internet. Después de 2015, gracias a mi cuñada que era de Mendoza, empezamos a ver más fotos. Yo lo empecé a seguir al tortugo y toda su vida. ¡Mi señora al principio no podía creer que el famoso tortugo Jorge haya sido rescatado por mi viejo y haya vivido en mi bañera!", cierra, una vez más sonriendo, Maxi.

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