Una joven mendocina fue estafada por teléfono y organiza una rifa para pagar la deuda

Milena Guidolin, cayó en una estafa. La llamaron por teléfono, aportó sus datos y por medio de una aplicación lograron extraerle dinero a su nombre.
Milena Guidolin, cayó en una estafa. La llamaron por teléfono, aportó sus datos y por medio de una aplicación lograron extraerle dinero a su nombre.

Milena Guidolin tiene 25 años y cayó en la trampa de un falso empleado de un supermercado que le habló de un premio en pesos. Así, bajó una aplicación que le permitió extraerle dinero de Mercado Pago y generarle un crédito de 30 mil pesos.

La historia que vivió la mendocina Milena Guidolin el 15 de septiembre es digna de ser relatada, especialmente por la enseñanza que deja. Una moraleja que, incluso, puede ayudar a muchas personas a no caer en la trampa de estos tiempos acelerados y vertiginosos que plantea la virtualidad.

Fue cuando esta chica de 25 años que hoy se dedica a administrar redes sociales, recibió un llamado de whatsapp de un supuesto hipermercado en el que se le informaba que había ganado una orden de compras de 30 mil pesos, además de 50 mil pesos en efectivo.

Para poder acreditárselos en el momento, entabló una conversación con un tal “Marcos”, quien dijo representar al supermercado y quien comenzó a guiarla para que ella le brindara cada vez más datos.

La larga charla con este falso empleado derivó, finalmente, en la generación de un crédito de exactamente 30.702 pesos que vencerán los primeros días de octubre.

“No llego a juntar ese dinero”, dijo Milena a Los Andes, avergonzada y con gran impotencia. Sin embargo, decidió no quedarse de brazos cruzados y organizó una rifa solidaria de una torta salada y una docena de empanadas para salir del mal trance. Los números tienen un costo de 300 pesos y los interesados en ayudarla pueden contactarse al 2634 51-8792.

“Muchos me preguntan cómo pude haber caído, más aún, siendo una trabajadora y conocedora de las redes y de los teléfonos. Pero esta persona tenía una respuesta para todo y, además, soy clienta del supermercado, tengo una tarjeta de descuentos, estoy en el sistema. No lo creí imposible”, recordó.

“Marcos” le habló de que, a través de un sorteo con bolillero, había obtenido el nada despreciable premio de 80 mil pesos en total, entre efectivo y mercadería. Claro que para retirar la orden de compras debía seguir una serie de pasos.

Asimismo, para acreditarle los 50 mil, ella debía seguir instrucciones en Mercado Pago, donde disponía de 2400 pesos. Fue así que bajó una aplicación que le permitía al estafador observar su pantalla en vivo.

Lo cierto es que mucho después, en el transcurso del largo rato en el que hablamos, me di cuenta de todo pero ya era tarde porque vi que me había generado un crédito de más de 30 mil pesos y me había extraído 2000 del Mercado Pago”, se lamentó.

El “broche de oro”, sin embargo, fue cuando él cerró la conversación con un: “Sos muy hermosa”.

“Pienso que además de estafar y de robar también era un depravado, un pervertido. Seguramente esperaba ver fotos mías. ¿Cómo me siento? Mal, con mucha bronca porque caí en la trampa. Insisto, fue muy hábil”, recordó.

Lo cierto es que, de alguna manera, Milena necesita reunir en estos días el dinero que perdió. Ella misma elaborará una torta salada y una docena de empanadas para quienes resulten ganadores de una rifa que organizó “a su solidaridad” y que sorteará el 5 de octubre por Quiniela Nacional Nocturna.

Ni lerda ni perezosa, contó en sus redes sociales lo que le estaba sucediendo.

“¡Hola! ¿Cómo estás? Estoy organizando una rifa solidaria ¿A la solidaridad de quién? ¡De la mía! Sufrí una estafa telefónica en la que me generaron un crédito de 30 mil pesos en mi cuenta de Mercado Pago que vence a principios de octubre. Si me podés dar una mano, te lo agradecería un montón. Sin compromiso, obviamente”, escribió.

Todavía angustiada pero con mucha expectativa de que su rifa sea todo un éxito, reflexionó: “A veces no entiendo cómo existen personas con valores y otras tan distintas, a las que no les importa el mal que pueden causar”.

“Realmente –concluyó—no deseo el mal a nadie y espero que este tipo de personas tengan lo necesario para ser felices más allá del dinero. Y saber si la cabeza les descansa tranquila por las noches en su almohada”.

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