La ciencia explica por qué algunas personas son más friolentas que otras

Existen factores genéticos que influyen en el cuerpo al estar expuesto a bajas temperaturas.

Ignacio Blanco / Archivo Los Andes
Ignacio Blanco / Archivo Los Andes

Cada año, con cada cambio de estación se renueva la eterna pelea entre los miembros del team verano y el team invierno. Aunque parece una pelea caprichosa, es una realidad que existen personas que son más sensibles al frío que otras.

Los mecanismos que tiene el cuerpo humano para protegerse y mantener la temperatura entre 35 y 37 grados, son la reducción del flujo sanguíneo en las extremidades del cuerpo, lo cual evita la pérdida de calor hacia el ambiente, así como también el temblor involuntario, que es una forma de generar calor.

Hay varios factores que pueden interferir en la tolerancia del frío como la edad, el tamaño, la forma y la composición del cuerpo, la cantidad de grasa subcutánea, el sexo biológico, el estado físico, la alimentación y la exposición repetida al frío.

Sin embargo, también existen factores genéticos que influyen en el cuerpo al estar expuesto a bajas temperaturas. Cada persona tiene respuestas biológicas distintas ante la misma temperatura, lo cual puede influir en su percepción del frío y el calor, así como en la adaptación a los cambios de temperatura.

Según informó Genera, el primer laboratorio de Latinoamérica especializado en genómica personal, la dotación genética de cada persona juega un papel fundamental en la regulación de estos mecanismos compensadores.

Factores genéticos que influyen en la tolerancia al frío

En particular, el gen ACTN3, ubicado en el cromosoma 11, tiene una relación directa con la tolerancia al frío. La proteína producida por este gen se encuentra principalmente en el músculo esquelético.

De acuerdo a los resultados de un estudio, las personas que poseen dos copias del alelo T en el marcador rs1815739 de este gen presentan una mayor tolerancia al frío en comparación con aquellos que tienen una o ninguna copia de este alelo.

Esto puede explicar porque algunas personas son más friolentas que otras. Aunque existen otros factores genéticos y ambientales que pueden contribuir a esta tolerancia.

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