17 de agosto de 2026 - 18:42

La ciencia contra el dengue: cómo funciona el nuevo test rápido de bajo costo desarrollado en Argentina

Una innovación de investigadores del Conicet promete detectar el virus en sus primeros días, de manera económica y sin equipos complejos.

El dengue representa un fuerte desafío de salud pública de la región. Ante este escenario, la necesidad de contar con herramientas de diagnóstico temprano que sean rápidas, accesibles y de producción local resulta crítica para contener la propagación y cuidar a los pacientes.

Frente a esta problemática, un equipo de investigación del Conicet en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), puso la ciencia al servicio del diagnóstico. Está liderado por la investigadora Elisa Bolatti y avanza en el desarrollo de un nuevo test rápido para detectar el virus durante sus fases iniciales. El proyecto recibió recientemente el apoyo de la Fundación Williams.

“Si bien existen métodos diagnósticos muy sensibles como la PCR, requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Nuestro objetivo es generar un test rápido, innovador y económico, que pueda utilizarse en distintos niveles del sistema de salud para fortalecer la capacidad diagnóstica del país”, explica Bolatti.

Situación del dengue en la región

En la región se diagnostican millones de casos de dengue. Un dato impactante es el de Brasil, que con un gran número de habitantes y tratándose de una zona endémica para la enfermedad, en lo que va de 2026 ha registrado 1.134.453 casos.

Desarrollan un test rápido para diagnósticar dengue. Gianluca Auad , Elisa Bolatti y Agustina Cerri. Foto: IBR

Desarrollan un test rápido para diagnósticar dengue. Gianluca Auad , Elisa Bolatti y Agustina Cerri. Foto: IBR

Luego de un repunte los últimos años, de acuerdo con la Plataforma de Información de Salud para las Américas (PLISA)18 y el ARBOportal19 de la Organización Panamericana de la Salud, la tendencia es al descenso de casos respecto al año anterior, según los últimos registros hasta el 30 de julio. Para el caso de Brasil que muestra una disminución de 78% hasta la semana epidemiológica 29 respecto de la misma en 2025. En Bolivia la baja es de 51% y en Paraguay de 82%.

En Argentina, desde el inicio de la temporada (que se extiende desde agosto 2025 a agosto 2026) se notificaron al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) 27.945 casos sospechosos de dengue. El 56% corresponden a casos sin antecedente de viaje. Según registros del Ministerio de Salud de la Nación, en Mendoza se notificaron 145, la mitad de todo Cuyo, donde fueron 290.

El dengue en Mendoza

El dengue era algo que parecía muy lejano para los mendocinos, ya que hasta hace unos años, nunca se había presentado un caso endémico - de transmisión local- en la provincia. Pero el escenario cambió drásticamente a partir del verano 2022-2023.

Es una enfermedad producida por arbovirus (virus transmitido por artrópodos), por el virus del dengue (DENV) y del cual se conocen cuatro serotipos que afectan al humano (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4). El mosquito Aedes aegypti, se considera el principal vector de cuatro arbovirosis humanas: Fiebre Amarilla, Dengue, Fiebre Chikungunya y Enfermedad por virus Zika.

Si bien la enfermedad transmitida por el mosquito es endémica en varias provincias, en otras, como Mendoza, tenía nula presencia, salvo algún caso esporádico importado -adquirido fuera del territorio mendocino-.

Esa temporada, Argentina atravesó la que fue calificada como la peor epidemia de dengue en muchos años. Se ha señalado que desde 2009 no había registros de tal magnitud y en ese contexto, Mendoza recibió el impacto de una enfermedad que extendió sus límites territoriales. Fue entonces que por primera vez, se registraron algunos casos autóctonos en la provincia.

La temporada posterior, el escenario se profundizó y los especialistas advertían que, si no se tomaban medidas, hacia adelante el escenario podría complicarse aún más.

Sin embargo, por cuestiones climáticas adversas para el desarrollo del virus y medidas tomadas para la prevención, en Mendoza las cosas se aquietaron. Pero ahora, no puede dejar de considerarse la chance de un nuevo aumento del riesgo. Es que con la llegada del fenómeno El Niño, se anticipa un incremento de la inestabilidad y las lluvias para el verano, lo que puede favorecer la proliferación del mosquito y la diseminación del virus.

En ese sentido, contar con una opción de diagnóstico accesible y rápida puede ser un gran recurso para tomar medidas inmediatas y evitar la diseminación, aislando a la persona con el virus y evitando picaduras que favorezcan la transmisión.

Cómo funciona el nuevo test contra el dengue

La estrategia de los investigadores se centra en identificar la NS1, una proteína del virus que circula en altas concentraciones en la sangre durante los primeros días de la infección. Al estar altamente conservada entre los distintos serotipos del dengue, se posiciona como un marcador ideal.

Microscopía de fluorescencia de un ensayo con aptámeros con una proteína del SARS-CoV-2. Esta metodología sirve para el desarrollo de herramientas de detección aplicadas al dengue. Foto: gentileza investigadora Conicet

Microscopía de fluorescencia de un ensayo con aptámeros con una proteína del SARS-CoV-2. Esta metodología sirve para el desarrollo de herramientas de detección aplicadas al dengue. Foto: gentileza investigadora Conicet

Poder detectar la presencia del virus directamente en el punto de atención —es decir, donde se encuentra el paciente y sin necesidad de equipamiento complejo— permitiría mejorar el manejo clínico del paciente de forma inmediata.

Además, prevenir complicaciones graves derivadas de la enfermedad y agilizar la vigilancia epidemiológica durante los brotes.

La meta del equipo de investigación es que esta herramienta sea utilizada de forma directa en guardias, centros de atención primaria y operativos territoriales.

Aptámeros: los sensores moleculares que revolucionan el diagnóstico

El núcleo innovador de este desarrollo radica en el uso de aptámeros como sensores moleculares. A diferencia de los anticuerpos tradicionales utilizados en la mayoría de los tests actuales, los aptámeros son moléculas sintéticas que se diseñan y seleccionan en el laboratorio para unirse a su objetivo con altísima precisión.

Esta tecnología presenta ventajas estratégicas directas: al no depender de sistemas biológicos o animales para su producción, su fabricación es más simple, económica, escalable y altamente estable.

“Esto nos permite superar muchas de las limitaciones tecnológicas y de costos asociadas a los anticuerpos convencionales”, señala la investigadora.

Investigadores con experiencia

Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de optimización. Los próximos pasos del equipo incluyen la producción de las proteínas NS1 de los cuatro serotipos del dengue y la selección de los aptámeros específicos, para luego integrar todos los componentes en un prototipo funcional que será evaluado con muestras clínicas.

Este nuevo desafío no parte de cero: se apoya en la sólida trayectoria del grupo en el desarrollo de herramientas aplicadas a la salud, con experiencias previas exitosas en el diseño de prototipos diagnósticos para el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el SARS-CoV-2.

Otro punto fuerte de la apuesta: la tecnología de aptámeros es extremadamente versátil, lo que significa que la plataforma tecnológica desarrollada en el IBR podrá adaptarse rápidamente para reconocer otros virus emergentes.

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