La amenaza de la variante Delta: sostienen que sería difícil volver al aislamiento si hay una tercera ola de Covid-19

Fase 1: imagen de la última aplicada en mayo de este año
Fase 1: imagen de la última aplicada en mayo de este año

Referentes de diversos sectores opinaron sobre esta posibilidad y qué creen que sucederá si hay un rebrote de Covid-19 que, en general, se considera casi seguro dentro de unas semanas. Confianza en que tres factores atenúen el impacto: vacunación, conductas preventivas y la primavera.

La pandemia de Covid-19 mostró cuán efímera puede ser toda certeza y que la realidad cambia en poco tiempo. Por ello, hacer lo que llaman “futurología” al respecto es algo a lo que nadie quiere apostar.

Sin embargo, hay cuestiones que pueden preverse por lo que ha sucedido en otros países y lo que se ha ido aprendiendo del virus Sars CoV-2. Entre lo que se da como “bastante probable” se cuenta una inevitable tercera ola y que esta llegue con predominio de la variante Delta, famosa por ser más transmisible y generar un drástico aumento de casos. Hay quienes creen que tras la circulación comunitaria en Buenos Aires, en pocas semanas se diseminará.

En un momento en que se avanza en flexibilizaciones de las actividades, este futuro inminente aparece como una amenaza. Por eso, referentes de diferentes ámbitos opinaron sobre qué creen que puede esperarse y si es factible o necesario volver al aislamiento. Claro, obviamente, todo dependerá de la situación epidemiológica.

En general hay coincidencia en que sería muy difícil volver a implementar un cierre estricto. Si aumentaran los casos y ante las dificultades para el cierre, las fichas están puestas en dos jugadas: las conductas preventivas y el avance de la vacunación.

“Al haber más transmisibilidad habrá más personas enfermas, lo que no quiere decir que sean más graves”, dijo la infectóloga Noelia Linero. Consideró que al no tener toda la población vacunada la transmisión será importante. Pero por otra parte, le puso una gota de realismo: “La cuarentena no es la única solución, siempre debe ir acompañada de algo más. Creo que una nueva restricción no se va a poder aplicar porque la gente no va a adherir. Necesita trabajar”.

Desde el punto de vista de la infectóloga Victoria Codina, mientras el sistema sanitario no muestre colapso, las medidas restrictivas no se implementarán. “En mi opinión, sólo se deberá implementar restricciones severas si el ingreso de la cepa es demasiado rápido y reagudiza un brote regional importante que genere una saturación del sistema de salud con colapso de la disponibilidad de internación en UTI”, señaló.

El doctor Sergio Saracco, director del Observatorio de Salud Pública de la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo dijo que, según se ha visto, desde los primeros casos entre las 4 y las 6 semanas se produce un crecimiento sustancial de las infecciones. Pero destacó como punto a favor que con un porcentaje de población vacunada, es esperable que el impacto no sea tan severo en ocupación de camas, requerimientos de cuidados críticos y la letalidad.

En quienes se infectan con la Delta, “se habla de una carga viral de mil veces más en el tracto respiratorio superior por lo que es sustancial, más que el aislamiento, el cuidado que tenemos que tener un cuanto al correcto uso de barbijo, la distancia interpersonal y es fundamental la ventilación cruzada”. Remarcó que lo que más impacto tiene en prevención es disminuir la presencia del virus en el ambiente.

Si se lleva de esta forma no va a ser necesario el confinamiento que conocimos”, explicó y sumó la recomendación de disminuir la aglomeración de personas y evitar la permanencia en espacios cerrados.

Destacó que se tiene a favor un resultado positivo de las medidas que se han implementado para dilatar el ingreso de la variante como el control de vuelos, para llegar más cerca de la primavera lo que favorece la ventilación y actividad al aire libre. Remarcó que será sustancial mientras se avanza en la vacunación, lo que permitirá mantener abiertas las actividades económicas y educativas.

“Hoy no es momento de imponer ninguna nueva restricción y menos después del escándalo de las fiestas en Olivos, donde el Presidente perdió toda autoridad para hacerlo”, opinó el diputado nacional Luis Petri de Juntos por el Cambio. “Lo que debería hacer el Gobierno es vacunar, vacunar y vacunar, además de testear y controlar. Tenemos sólo el 28% de la población vacunada con dos dosis. Uruguay tiene el 71,27%, Chile el 69,48% y EEUU el 52,01%. La campaña de vacunación del gobierno es desastrosa”, agregó.

Más allá de lo sanitario

Desde el gobierno de la provincia prefirieron no opinar sobre el tema, ya que suelen sostener que las decisiones se toman día a día según la situación. Pero parece difícil pensar en un nuevo cierre de las escuela, dado que la gestión de Rodolfo Suárez ha defendido con uñas y dientes la presencialidad e incluso la ha ampliado recientemente y va por más en septiembre, según se ha anunciado.

Aunque negadas al principio, también las autoridades nacionales, con el ministro de Educación, Gustavo Trotta a la cabeza, finalmente cedieron y se redujo la distancia entre alumnos aceptable a 0,90 m para que haya más presencialidad. En el plano económico, la gestión local también ha expresado claramente que su intención es mantener abierto lo que se pueda en equilibrio con lo sanitario.

“En caso de ingresar la tercera ola habría que ir ponderando cuestiones relativas a los costos que supone volver a un aislamiento social y los beneficios”, sostuvo la socióloga Laura Suden. En ese sentido refirió el costo social significativo que tuvo el aislamiento, especialmente para sectores vulnerables como los niños, las personas discapacitadas y los adultos mayores, lo que ha significado un considerable deterioro de su calidad de vida y salud mental. Sumó el deterioro económico que implicó para muchos sectores y familias, especialmente aquellos vulnerables.

“Las necesidades no son sólo del orden material y económico, ha habido muchas necesidades, especialmente de vinculación que particularmente tienen los niños y los adolescentes que se han visto postergadas”, refirió. Remarcó que la interacción social es irreemplazable: “No sólo somos seres biológicos, somos seres sociales y es importante tenerlo en cuenta”.

Consideró que sería muy difícil sostener un aislamiento estricto como el de 2020 porque hay muchas pérdidas, por el costo social que significó. “Probablemente los aislamientos sean cortos e intermitentes y nos presentan el desafío como sociedad de aprender a funcionar de una manera distinta, en el que tengamos que combinar momentos de relativa normalidad con momentos de aislamiento”, conjeturó.

La economista Carina Farah tuvo en cuenta que en 2020 se implementó el aislamiento porque fue una reacción lógica ante el desconocimiento que había sobre el virus. Pero desde su punto de vista después de todo este tiempo, los Estados y poblaciones han aprendido cómo cuidarse y tener una vida más o menos normal.

“Creo que volver a un confinamiento no sería aconsejable, si hay circulación comunitaria claramente desde el punto de vista económico va a generar una recesión, ya no solo por las restricciones que pueda poner el gobierno sino porque también la ciudadanía se retrae en su actividad económica, limitando la posibilidad de actividad que genere impulso a la economía, me parece que la variante Delta va a generar por sí sola una retracción de la gente en su casa”, opinó.

Y subrayó: “Volver a la fase 1 como la conocimos el año pasado no creo que esté en los planes de nadie, sí creo que las nuevas olas van imponiendo en el mundo nuevas retracciones, quizás más sectorizadas”.

Destacó que habrá estar atentos a cómo se maneja el turismo receptivo que puede favorecer el ingreso de variantes y destacó los avances en la producción de vacunas en el país que pueden traer divisas si se exportan.

Para el empresario Adolfo Brennan, precandidato a senador por el Partido Federal, la vacunación viene lenta y, de otro modo, una tercera ola podría haber encontrado al país mejor parado.

“Ya estamos en una situación compleja en lo económico, por la pandemia, la crisis económica y un mal manejo de la situación; el sector económico se encuentra con poca ayuda del Estado y la que hay tiene mucho maquillaje, es decir que un nuevo confinamiento sería la gota que rebalsa el vaso para desaparecer”, manifestó.

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