Hito en la Patagonia: montañistas rusos realizaron el primer salto desde la cumbre del Fitz Roy
Tres deportistas descendieron en un vuelo de casi tres minutos, reactivando el debate sobre los deportes extremos en áreas protegidas donde la actividad está prohibida.
Tres montañistas ruros realizaron un salto en el Fitz Roy
El 7 de enero de 2026, el emblemático Cerro Fitz Roy en la Patagonia Argentina se convirtió en el escenario de un suceso inédito y polémico para el alpinismo internacional. Los escaladores rusos Boris Egorov, Vladimir Murzaev y Konstantin Jäämurd alcanzaron la cima tras superar la cara este del macizo y, desde un punto cercano a la cumbre, realizaron un salto BASE hacia el valle.
Se trata de una acción de la que no existen registros previos documentados en este cerro. Sin embargo, la proeza se desarrolló en una zona del Parque Nacional Los Glaciares donde este tipo de actividades se encuentra estrictamente prohibida.
Un salto de alta complejidad
Para ejecutar el plan, el equipo Dirty Climbers, debió esperar durante un mes en El Chaltén hasta encontrar una ventana de buen tiempo propicia. La vía elegida fue Royal Flush, una de las líneas más exigentes del macizo con una longitud de entre 950 y 1.250 metros y una dificultad técnica estimada en 7b A0 M.
La expedición demandó tres días de arduo trabajo en la pared, cargando equipo técnico adicional para el salto, lo que penalizó la logística y exigió una concentración máxima.
Durante el ascenso, el trío ruso unió fuerzas con los escaladores estadounidenses Will Fazio y Zach Dreher, con quienes compartieron comida y campamento en las cornisas de la ruta después de que estos últimos los adelantaran en el primer día de escalada. Además, contaron con el apoyo del escalador Ilya Kull como parte del equipo de soporte.
Salto desde el Fitz Roy
Tras alcanzar el punto de lanzamiento, ubicado a unos 300 metros por debajo de la cima (que se eleva a 3.405 metros), los deportistas decidieron aprovechar las condiciones perfectas. La salida aérea fue posible gracias a una indicación previa del reconocido guía argentino Rolando Garibotti, quien les señaló el lugar a través de una fotografía.
El descenso combinó técnica extrema y velocidad, donde Konstantin Jäämurd y Vladimir Murzaev volaron con trajes de alas (wingsuit), aterrizando cerca del bosque. Mientras que Boris Egorov utilizó un traje de seguimiento (tracking suit) y aterrizó en el glaciar, al pie de la línea escalada.
Egorov describió la experiencia como un vuelo de 2 minutos y 40 segundos, seguidos de otros dos minutos bajo el paracaídas, calificándolo como uno de los mayores cambios de altitud del mundo para esta disciplina. "Una configuración perfecta. Mucha suerte, fruto de toda una vida de experiencia", resumió el escalador.
Aunque el equipo ya ha realizado saltos similares en otros puntos de la zona, como el Cerro Torre o la aguja Saint-Exupéry, este hito en el Fitz Roy ha reabierto un histórico debate en El Chaltén. La hazaña plantea un conflicto entre la exploración deportiva de vanguardia y el cumplimiento de las normativas vigentes en áreas protegidas, poniendo en tela de juicio los límites éticos de la montaña cuando se desafían las leyes locales para alcanzar la gloria deportiva.