El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, donde ya se confirmaron tres muertes y al menos ocho contagios, volvió a poner en agenda una enfermedad que crece en Argentina y presenta nuevos desafíos sanitarios. La confirmación de la cepa Andes, que es la más letal y la única con transmisión entre personas, elevó el nivel de alerta entre especialistas y autoridades.
La travesía había partido el 1 de abril desde Ushuaia. El primer caso fue un pasajero neerlandés de 70 años que comenzó con síntomas similares a una gripe y falleció a bordo el 11 de abril. Su esposa murió días después en Sudáfrica y una tercera víctima, una mujer oriunda de Alemania, falleció el 2 de mayo. En total, viajaban unas 150 personas.
La identificación de la cepa Andes, realizada por un laboratorio internacional vinculado a la Organización Mundial de la Salud (OMS), refuerza una de las principales hipótesis: que el contagio inicial ocurrió en tierra firme y luego se produjo transmisión entre personas dentro del barco. La pareja afectada había recorrido durante cuatro meses Argentina, Chile y Uruguay antes del embarque.
Qué es el hantavirus
El hantavirus es una zoonosis, es decir, una enfermedad que se transmite de animales -en este caso, roedores- a humanos. Está causada por virus del género Orthohantavirus y, en América, suele presentarse como Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), una forma grave que puede evolucionar rápidamente.
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El ratón colilargo es el principal roedor que transmite el hantavirus en Sudamérica.
En Argentina, la letalidad oscila entre el 10% y el 32%, lo que la convierte en una patología de alto riesgo.
Cómo se transmite
El contagio ocurre principalmente por contacto con orina, saliva o excrementos de roedores infectados. Las personas pueden infectarse al inhalar partículas contaminadas en espacios cerrados o mal ventilados, una situación común al limpiar galpones, viviendas deshabitadas o zonas rurales.
Las actividades agrícolas, forestales o dormir en lugares infestados por roedores aumentan significativamente el riesgo. También pueden producirse contagios por mordeduras, aunque son menos frecuentes.
En el caso específico del virus Andes, se ha documentado la transmisión entre personas, generalmente en contextos de contacto estrecho y prolongado, como entre convivientes o parejas. Este tipo de contagio es más probable durante la fase inicial de la enfermedad.
Síntomas: de un cuadro leve a complicaciones graves
Los síntomas suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición. En una primera etapa, incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos o dolor abdominal.
Dolor de cabeza súbito: ¿causa de muerte?
Los síntomas tempranos del hantavirus suelen confundirse con otras enfermedades.
Sin embargo, la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia formas graves. En el caso del síndrome cardiopulmonar por hantavirus, puede presentarse tos, dificultad respiratoria y acumulación de líquido en los pulmones, lo que puede derivar en shock. Otras variantes pueden provocar fallas renales, sangrados y presión arterial baja.
Dificultades en el diagnóstico
Uno de los principales desafíos es que los síntomas iniciales son similares a los de otras enfermedades como la gripe, el COVID-19, el dengue o la leptospirosis. Por eso, los especialistas subrayan la importancia de reconstruir el historial del paciente: exposición a roedores, viajes o contacto con casos confirmados.
El diagnóstico se confirma mediante estudios de laboratorio, como la detección de anticuerpos específicos o pruebas moleculares (PCR) en la fase aguda de la enfermedad.
Un brote en un contexto de aumento de casos
El episodio del crucero ocurre en un escenario epidemiológico en alza. En la temporada 2025-2026 se registraron más de 100 casos y 32 muertes en Argentina, casi el doble que el período anterior. Solo en las primeras semanas del año se duplicaron las notificaciones respecto al promedio histórico.
Además, en lo que va de 2026 ya se contabilizan al menos ocho fallecimientos, entre ellos el de una adolescente en Chubut.
Especialistas atribuyen este crecimiento a varios factores: el aumento de lluvias, cambios ambientales y la expansión urbana sobre áreas silvestres.
Dónde hay más riesgo
En Argentina existen cuatro regiones endémicas: Noroeste (Salta, Jujuy y Tucumán), Noreste (Misiones, Formosa y Chaco), Centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) y Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut).
La mayor cantidad de casos se concentra entre octubre y mayo, y en Mendoza no hay registros de casos ni presencia habitual del roedor transmisor, aunque las autoridades insisten en mantener la precaución, especialmente por los viajes.
Cómo prevenir el hantavirus
Dado que no hay tratamiento específico, la prevención es clave. Las recomendaciones incluyen mantener limpios los espacios, sellar posibles accesos de roedores, almacenar alimentos de forma segura y extremar las medidas de higiene.
Además, se desaconseja barrer o aspirar en seco zonas contaminadas, ya que esto puede dispersar partículas infecciosas. En su lugar, se recomienda humedecer las superficies antes de limpiarlas.
También se recomienda no acostarse directamente sobre el suelo en áreas silvestres.
En contextos de brotes, las autoridades sanitarias destacan la importancia de identificar y aislar rápidamente los casos sospechosos, así como monitorear a los contactos estrechos.
El brote del MV Hondius no solo expuso la gravedad de la cepa Andes, sino también la complejidad epidemiológica actual del hantavirus: más casos, expansión geográfica y la posibilidad de contagio entre personas.
En ese contexto, especialistas advierten que la vigilancia epidemiológica, la información pública y la prevención siguen siendo las herramientas clave para contener posibles brotes.