En una entrevista con Aconcagua Radio, Gustavo Brambati, subgerente de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), analizó el impacto del uso del celular al conducir y otros factores clave en la siniestralidad vial. Alertó sobre la falsa sensación de seguridad que dan los sistemas de manos libres, la persistente falta de uso del cinturón, las deficiencias en infraestructura y la necesidad de combinar campañas educativas con sanciones efectivas.
El celular sigue siendo uno de los grandes enemigos de la conducción segura, y no necesariamente porque el conductor lo lleve en la mano. Para Gustavo Brambati, subgerente de Seguridad Vial del CESVI, la distracción que provoca una conversación —incluso con manos libres— es suficiente para multiplicar el riesgo de accidentes. “El vehículo se ha vuelto muy amigable con el celular. Las pantallas, el Bluetooth, los sistemas de geolocalización... todo eso confunde y hace creer que no genera distracción, pero sí lo hace”, afirmó.
Brambati explicó que CESVI realizó pruebas en las que conductores debían maniobrar mientras mantenían una conversación telefónica. “Los errores se disparaban. Contestaban tarde, frenaban de más, bajaban la velocidad sin motivo. Ni hablar si tenían que escribir un mensaje: ahí directamente perdían la vista del camino”, describió.
Aunque algunas legislaciones permiten el uso de celulares con soporte y manos libres, Brambati enfatizó que “el problema no es solo tenerlo en la mano, sino la atención que exige mantener una charla o enviar un audio. En el tránsito urbano tenés que tomar decisiones todo el tiempo, y no se puede hacer todo junto”.
El especialista recordó casos investigados por CESVI donde la distracción fue determinante. “Me acuerdo de un conductor que, por hablar por teléfono, no advirtió que la curva terminaba y siguió de largo. Se salió de la ruta. Fue grave, pero podría haber terminado peor”, relató.
También alertó sobre un fenómeno creciente: el de los “peatones tecnológicos”. “Ves gente cruzando la calle mirando el celular, siguiendo al de adelante sin ver el semáforo. Algunos municipios instalaron semáforos en el piso para captar su atención, pero igual se generan situaciones peligrosas”, advirtió.
El cinturón, una deuda pendiente
A pesar de décadas de campañas, Brambati lamentó que todavía haya quienes no usan el cinturón de seguridad, sobre todo en los asientos traseros. “Es el invento más importante de la seguridad vial. Evita lesiones graves y salva vidas. Sin embargo, todavía vemos taxis o autos particulares donde los pasajeros atrás no lo usan”, señaló.
El experto contó un caso reciente que lo impactó: “En un accidente murieron dos chicos que iban atrás sin sujeción, mientras la madre sobrevivió. El auto no estaba adaptado con sillas infantiles. Esas cosas no se pueden seguir ignorando”.
Campañas y sanciones: un trabajo conjunto
Consultado sobre la eficacia de las campañas de concientización, Brambati sostuvo que no alcanzan si no se complementan con sanciones y controles. “En el mundo, los países que avanzaron en seguridad vial trabajan en paralelo en educación y sanción. Hay que generar un clima disuasivo: que el conductor baje la velocidad porque sabe que puede ser multado”, remarcó.
En este sentido, puso como ejemplo las multas por alcoholemia: “En provincias donde las sanciones económicas son fuertes, la gente se cuida más. Es la combinación de concientización y control lo que funciona”.E
El estado de las rutas, un factor crítico
Otro punto que preocupa a CESVI es el deterioro de la infraestructura vial. “Una ruta bien mantenida te da una segunda oportunidad. Si te distraés o derrapás, podés volver al carril. Con pozos, banquinas rotas o falta de drenaje, no hay margen para corregir”, explicó Brambati.
Para el especialista, el desafío es integral: mejorar las rutas, reforzar los controles, educar a conductores y peatones, y desmitificar la idea de que la tecnología —como el manos libres— reemplaza la atención plena. “Las macanas nos las mandamos todos, pero si tenemos una infraestructura segura y manejamos con atención, podemos evitar que un error se convierta en una tragedia”, concluyó.
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