10 de marzo de 2026 - 20:45

Jorge Elbaum en Aconcagua Radio: las claves geopolíticas detrás de la escalada en Medio Oriente

En Aconcagua Radio, el analista internacional analizó el trasfondo del conflicto y sostuvo que Estados Unidos e Israel buscan limitar el crecimiento de China.

El conflicto en Medio Oriente volvió a escalar en las últimas semanas y las tensiones internacionales se multiplican mientras los principales actores del escenario global miden sus movimientos. En ese contexto, el expresidente estadounidense Donald Trump intentó llevar calma a los mercados y aseguró que no busca “una guerra eterna”, aunque desde Irán la respuesta fue contundente: continuarán lanzando misiles mientras lo consideren necesario para defenderse.

Para comprender las causas y posibles consecuencias de este escenario, dialogamos con el sociólogo, analista internacional y periodista Jorge Elbaum, doctor en Ciencias Económicas y docente universitario, quien recientemente publicó un análisis sobre el tema en el sitio Estrategia.la.

En su artículo, Elbaum sostiene que la ofensiva encabezada por Estados Unidos tiene objetivos más amplios que el conflicto puntual en la región. “La ofensiva de Donald Trump tiene como objetivo último el disciplinamiento del sur global, el ahogamiento de la República Popular China y el reordenamiento del tablero mundial para beneficiar los intereses geoeconómicos estadounidenses”, afirma.

A esto se suma, según el analista, la estrategia del gobierno israelí. “El designio de Benjamin Netanyahu es imponer la hegemonía regional apelando a la limpieza étnica de palestinos y el exterminio de los grupos proxys”, señala.

La disputa global

Para Elbaum, el enfrentamiento actual en Medio Oriente no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una competencia global más amplia.

“El conflicto reúne en realidad dos tipos de guerra que convergen”, explica. “Estados Unidos está atravesando un proceso de debilitamiento relativo en áreas clave como la económica, comercial, científica y tecnológica frente al crecimiento de China”.

Según el especialista, esta preocupación comenzó a instalarse hace más de una década en los análisis de la comunidad de inteligencia estadounidense. Las proyecciones indicaban que, al ritmo de crecimiento actual, China podría convertirse en la principal economía mundial en pocos años.

“Primero con cautela durante los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden, y luego de forma más agresiva durante las administraciones de Donald Trump, Estados Unidos comenzó a buscar mecanismos para frenar la velocidad de crecimiento chino”, explica.

Hoy, sostiene Elbaum, China posee mayores capacidades industriales, más patentes registradas y un desarrollo científico-tecnológico que supera en varios aspectos al de Estados Unidos. Además, se convirtió en el principal socio comercial de gran parte de los países del mundo.

“Eso preocupa muchísimo a Washington”, afirma. “Estados Unidos pasó a competir en un segundo nivel con potencias como Alemania y Japón”.

La energía como eje estratégico

En ese escenario, uno de los puntos clave de la disputa es el control de los recursos energéticos.

“El objetivo es reorganizar el tablero global y, para hacerlo, buscan asfixiar a China en un área fundamental: la energía”, señala Elbaum.

Tanto Venezuela como Irán han sido históricamente proveedores importantes para la economía china. “En el caso de Venezuela, China llegó a importar cerca del 15% de su energía, mientras que Irán aportaba aproximadamente un 16%”, detalla.

Las sanciones y presiones internacionales sobre estos países, explica el analista, afectan indirectamente al gigante asiático. “Casi el 20% de lo que importa China en materia energética se ve limitado por estas políticas”.

Ante este escenario, Beijing comenzó a diversificar sus fuentes de abastecimiento energético, especialmente hacia la Federación Rusa. “En última instancia, Rusia termina siendo uno de los grandes beneficiados de esta situación”, sostiene.

Irán y la defensa de su soberanía

En cuanto a Irán, Elbaum señala que su estrategia ha estado orientada históricamente a sostener un perfil soberano y a fortalecer vínculos con el llamado sur global.

“Irán intentó durante muchos años liderar al mundo musulmán, que representa nada menos que a unos 1800 millones de personas”, explica.

Sin embargo, reconoce que ese liderazgo no logró consolidarse plenamente. A través de alianzas con grupos aliados en Líbano, Yemen, Gaza, Jordania o Siria, Teherán buscó expandir su influencia regional, aunque en los últimos años ese poder se debilitó.

“Desde 2023 hasta ahora ha perdido parte de la fortaleza de esos grupos asociados”, señala.

En el presente, afirma, la prioridad iraní es defender su soberanía nacional. “Es un país de más de 90 millones de habitantes que enfrenta problemas internos, conflictos étnicos y religiosos históricos, además de tensiones vinculadas al carácter teocrático del régimen”.

Aun así, considera que mientras no exista una revuelta interna, Irán tiene capacidad para resistir militarmente. “Si el conflicto se limita a ataques con misiles, drones o aviación, es muy probable que pueda sostenerse”.

Un mundo que se reconfigura

Más allá del escenario inmediato, Elbaum cree que el conflicto puede acelerar un proceso de reorganización global.

“Estados Unidos cree que puede lograr una victoria estratégica, pero lo más probable es que termine siendo una victoria pírrica”, advierte.

En su visión, las acciones militares y políticas de Washington pueden profundizar la desconfianza internacional y fortalecer los intentos de articulación del llamado sur global.

“Esto puede consolidar lo que algunos analistas rusos llaman la ‘mayoría global’, cuya expresión institucional más relevante hoy es el bloque BRICS”, explica.

Aunque muchos países mantienen vínculos con Estados Unidos y temen confrontar abiertamente con la potencia norteamericana, el analista cree que el cambio en el equilibrio global es difícil de detener.

“China tiene 1400 millones de habitantes y una estrategia muy clara de articulación entre ciencia, tecnología y producción”, sostiene.

A su juicio, este proceso histórico se asemeja a los cambios de liderazgo económico que se dieron en otros momentos de la historia. “Primero ocurrió con Inglaterra en los siglos XVIII y XIX, luego con Estados Unidos en el siglo XX y ahora estamos viendo el ascenso de China”.

Finalmente, Elbaum considera que las presiones de Washington podrían incluso reforzar el acercamiento entre Moscú y Beijing. “Lo que está logrando Estados Unidos es fortalecer el eje entre Rusia y China”, concluye.

“Ese vínculo va a reordenar de manera estratégica, a mediano y largo plazo, las relaciones internacionales y las formas de cooperación entre muchos países del mundo”.

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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