Estas bebidas provocan una hiperestimulación del sistema nervioso. Son una combinación de cafeína, azúcar y estimulantes como guaraná, taurina y ginseng.
"Estas bebidas son estimulantes. La cafeína que tienen equivale a cuatro shots de espresso, lo que inactiva los neurotransmisores encargados de inducir la relajación. El cuerpo ya había comenzado a prepararse para descansar, pero la bebida lo obliga a seguir en un estado de alerta artificial", explica la doctora Ana Claudia Villarroel, diabetóloga y nutrióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (Hcuch).
El azúcar aporta calorías vacías y afecta el sistema dopaminérgico (mecanismo de recompensa cerebral). "Esto genera una sensación de bienestar momentáneo, pero también contribuye a la dependencia. Al final, el cuerpo se acostumbra a la estimulación artificial y cada vez se necesita más para obtener el mismo efecto", añade.
La médica refiere que esta mezcla de cafeína con azúcar nutricionalmente no aporta en nada, pero inicialmente dará una hiperestimulación del sistema nervioso.
Es que estimula la liberación de adrenalina y noradrenalina. Al consumirla por primera vez, si no se es asiduo a la cafeína, Villarroel detalla que "probablemente se van a sentir palpitaciones, nerviosismo, una especie de sensación de despersonalización. Se va a estar hiperalerta a todos los estímulos", sumando signos como insomnio y ansiedad.
Alto consumo de bebidas energizantes entre los jóvenes
El séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en estudiantes de enseñanza secundaria del Observatorio Argentino de Drogas, publicado en noviembre, muestra un panorama sobre qué tan extendido está su consumo. La muestra abarcó a más de 2.000.000 de chicos de todo el país.
Entre los adolescentes, 75% dijo haber tomado estas bebidas alguna vez en su vida. Esa proporción aumenta entre los mayores. Es de 69,4% entre quienes tienen 14 años o menos, y asciende a más de 78% entre quienes tienen 15 o más años.
Bebidas energizantes y riesgos: expertos advierten sobre el consumo asociado con alcohol
Supera incluso a quienes consumieron alcohol una vez en su vida, pese a ser menores.
Al consultar si habían consumido el año anterior, 57% dijo haberlo hecho y en ese caso descendió por debajo del alcohol, la sustancia psicoactiva más consumida el año previo y que alcanzó a 66,4%. No hay grandes brechas entre varones y mujeres.
En tanto, al consultarles si habían consumido durante el mes previo, 38,2% dijo haberlo hecho, ubicándose en segundo lugar luego del alcohol, que alcanzó a 57%. En este caso sí es muy amplia la brecha por edad, ya que entre los chicos de 14 años o menos la proporción fue de 39,6%, pasó a 65,8% entre quienes tenían 15 o 16 años y entre quienes tenían de 17 años o más alcanzó a 72,7%.
El hábito de mezclar con alcohol
En la Universidad Nacional de Rosario realizaron un estudio con la intención de evaluar el patrón de consumo de bebidas energizantes (BE). Tomaron como grupo objetivo a estudiantes de primer y tercer año de carreras de grado de la Facultad de Ciencias Médicas de la casa de estudios.
La edad promedio de los participantes rondó los 25 años, es decir, mayores que en la muestra anterior. Los resultados permitieron conocer que 77% consumió en algún momento, mientras que 84% lo hizo en mezcla con alcohol.
Asimismo, el consumo promedio de latas por vez fue de 1,79, es decir, casi dos.
La proporción de jóvenes que consumieron al menos una vez en el último mes alcanzó a 32,7%, es decir, 3 de cada 10. En cuanto a las ocasiones de consumo, 49% refirió hacerlo en fiestas, bares, boliches y 8% para trabajar o estudiar, lo cual derriba la creencia de que es alto su uso para lograr mayor rendimiento.
Asimismo, se les consultó sobre los efectos percibidos: 46% no sintió nada diferente, 18% sintió más energía, mientras que 2,3% refirió haber tenido taquicardia, insomnio y más alegría.
En cuanto a las motivaciones para su consumo, 11% dijo que apeló a ellas para poder estudiar más; 8,5% para divertirse toda la noche y mejorar el sabor de la bebida; al mezclar con alcohol y 34% buscó mejorar el sabor de la bebida. Lo más usado para mezclar fue vodka (35%); mientras que 38% manifestó no sentir nada diferente al mezclarlas. En el abordaje también se buscó conocer su percepción sobre cómo afecta la salud el consumo de BE: en las respuestas, 41% dijo que cree que perjudica mucho, mientras que 28% dijo que no la afecta.
Los riesgos para la salud: ¿en qué casos son un peligro?
El doctor Alfredo Parra, médico internista del Hcuch, explica que el consumo excesivo trae complicaciones cardiovasculares, especialmente con antecedentes médicos: "Puede causar arritmias, dolor de pecho y mareos que requieren consulta médica". La Secretaría de Salud de México también emitió un informe al respecto en el que advierte que el exceso puede provocar convulsiones, infartos y accidentes cerebrovasculares.
Bebidas energizantes: especialistas advierten que la cafeína que tienen equivale a cuatro shots de espresso
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En la práctica de deporte, favorece la deshidratación al ejercitarse; en tanto, también pueden involucrar efectos digestivos: "Pueden provocar molestias digestivas como dolor abdominal y diarrea", suma Parra.
Incluso hay alertas por consumo en población infantil, como ya están observando en España. La doctora Rosaura Leis, de la Asociación Española de Pediatría, señala que "cuando un adolescente llega a urgencias con estatus convulsivo, se debe pensar que puede haber consumo excesivo de este tipo de bebidas estimulantes". En España, uno de cada dos adolescentes las consumió en los últimos 30 días, iniciando incluso a los seis años.
Impacto en la salud mental y aumento de otros consumos
Un metanálisis al que hace referencia una publicación de Medscape, con 1,5 millones de participantes, asoció tomar una taza de bebida energética al mes con un incremento en la intención e ideación suicida. Al respecto, Villarroel refiere que en mentes susceptibles, como jóvenes, "pueden inducir síntomas depresivos, crisis de pánico e incluso ideación suicida", advierte Villarroel.
Por su parte, Guillaume Davido, psiquiatra del Hospital Bichat de París, concluye: "En la consulta la bebida energética debe considerarse una señal de alerta".
En el marco de un consumo recreativo, al combinarlas con alcohol se busca prolongar la euforia sin percibir el cansancio. "El riesgo tiene que ver con los efectos antagónicos. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central y las bebidas energéticas son estimulantes. Se puede producir riesgo de enmascaramiento, ya que las personas perciben que están consumiendo menos alcohol del que realmente consumen”, señaló Parra. Asimismo, alertó que se consume hasta un 30% más de alcohol cuando se le agrega una bebida energética".
El asunto es que lo que sostienen los especialistas es que esta mezcla eleva la presión arterial y genera arritmias, y combinarla con tabaco o cocaína eleva el riesgo cardiovascular. En Medscape, la doctora Janieire Nunes Alves, de la Sociedad de Cardiología de São Paulo, destacó que, en pacientes menores de 45 años con infarto, el 20% de los casos se relaciona con cocaína a menudo combinada con esteroides y energéticas.
Como concluye la doctora Villarroel: "El cuerpo es sabio; si te pide descansar, es por algo. No podemos vivir en un estado de alerta permanente sin consecuencias".