En una entrevista con Laura Rez Masud en el ciclo "En la Cima", de Los Andes, la intendenta de Santa Rosa, Flor Destéfanis, de tan solo 35 años, habla sin filtros sobre sus aspiraciones políticas, su recorrido desde la Vendimia hasta la gestión y el desafío de liderar uno de los departamentos siendo mujer.
La también presidenta del Partido Justicialista de Mendoza, lejos de considerar su camino como concluido, sostiene que aún “no llegó a la cima” y que tiene “mucho más para dar”.
En ese marco, confesó que le gustaría llegar a ser presidenta de la Nación, dejando en claro su vocación política y su convicción de que ese ámbito es “el verdadero camino de transformación”.
Embed - "Quiero ser presidenta de la Nación". Flor Destéfanis "En La Cima"
De la corona a la política: entre oportunidades y estigmas
Destéfanis reconoció que su recorrido no estuvo exento de prejuicios. Su pasado como Reina Nacional de la Vendimia, una etapa que define como un sueño cumplido, pero que también implicó desafíos. La sobreexposición y las críticas mediáticas marcaron ese período.
A esto se sumaron cuestionamientos por no ajustarse a ciertos estándares de belleza tradicionales, lo que evidencia las tensiones entre representación simbólica y exigencias sociales sobre el cuerpo de las mujeres.
Flor Destéfanis intendenta de Santa Rosa.
Flor Destéfanis intendenta de Santa Rosa.
Marcelo Álvarez
En ese camino, también identifica las dificultades propias de ser mujer en la política. Es la única mujer al frente de un municipio mendocino y, además, la más joven en ese rol. “Sentís que tenés que demostrar más”, explica.
Según plantea, persiste una cultura en la que las mujeres deben validar constantemente su capacidad, incluso siendo madres y jóvenes, condiciones que aún resultan poco habituales en los espacios de poder. Aun así, reivindica su experiencia de gestión y los resultados obtenidos como respaldo de su trayectoria.
El vínculo que mantiene con Alfredo Cornejo
Respecto a su vínculo con el gobierno provincial, señaló que mantiene una relación meramente institucional con Alfredo Cornejo, aunque con instancias de trabajo junto a su equipo para plantear las problemáticas locales de Santa Rosa.
En ese sentido, transmitió una demanda clara de la ciudadanía: “Dejen de pelearse, dejen la grieta y hagan algo que nos mejore la vida”. Por eso, reconoce el diálogo como una herramienta clave para unir esfuerzos en pos del bienestar de los vecinos.
La familia como base y los costos de la política
En el plano personal, resalta el acompañamiento de su familia como un sostén fundamental. Sus padres, su pareja y sus hijos ocupan un lugar central en su vida, tanto en lo emocional como en la construcción cotidiana de su carrera.
También reconoció los costos de la actividad política: menos tiempo personal, limitaciones en la vida cotidiana y una exposición que impacta incluso en su entorno más cercano.
A pesar de ello, reafirma su vocación y compromiso. Con una mirada que combina ambición política y anclaje territorial, se proyecta hacia el futuro sin perder de vista su punto de partida.
“Me preparo y trabajo para estar lista cuando tenga que ser”, concluyó, sintetizando una trayectoria basada en la constancia, la gestión y la convicción de que la política sigue siendo, para ella, el principal motor de cambio social.