Final feliz: le regalaron una bicicleta al "cirujano de pelotas" y regresó a su quirófano callejero
Un mendocino solidario que se enteró del triste robo al querido "Flaco Gareca" por una nota en Los Andes le regaló una bicicleta que no usaba. Y todos felices
Final feliz: le regalaron una bicicleta al "cirujano de pelotas" y ya volvió a su quirófano callejero (NO PUBLICAR)
La solidaridad de los lectores de Los Andes le dio un final feliz al triste momento que estaba viviendo desde hacía un par de semanas Armando Feliciano Robles (65), el histórico "cirujano de pelotas" que tiene su puesto callejero -cual quirófano- en la rotonda de Paso y San Martín (Carrodilla). Allí se encarga de arreglar y devolver a la vida a pelotas de fútbol, de rugby y de otros tantos deportes.
La buena noticia es que, desde ayer, "El Flaco Gareca" ya tiene una bici nueva. Tras leer la nota en Los Andes, el músico Juan Pablo Páez -de Godoy Cruz- se comunicó con el hombre y le acercó a la rotonda un rodado que tenía guardado y sin usar. Y la sonrisa de Robles mientras posa con la bicicleta habla por sí sola.
Gareca bici
Final feliz: le regalaron una bicicleta al "cirujano de pelotas" y ya volvió a su quirófano callejero (NO PUBLICAR)
Gentileza
El Flaco Gareca, un mendocino de los imprescindibles
En las últimas semanas, durante algunos días, a la icónica rotonda le faltó un personaje trascendental: Armando Feliciano Robles. Aquel mismo que, desde hace 30 años, no falta de ese rincón aunque llueva, granice o haga 40ª a la sombra. Pero, durante unos días, se vio obligado a abandonar su rincón en el mundo. Ese mismo rincón donde, con aguja e hilo, ya ha "operado" y devuelto a la vida a cientos de pelotas de fútbol.
Y es que a Gareca le habían robado la bicicleta, elemento que le es indispensable en su día a día para poder arreglar los balones (y devolverles las sonrisas a grandes y chicos). Varios los mendocinos que se acercaron a su garita con pelotas cuasi moribundas debieron regresar sorprendidos -y cabizbajos- al no lo encontraron en el lugar.
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Le robaron la bicicleta al querido "cirujano callejero de pelotas" y no puede trabajar: cómo ayudarlo
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Y es que Gareca es infaltable en la rotonda, pegado al centro comercial ubicado en el sector sureste de la rotonda. Antes trabajaba al resguardo de la histórica estación de servicio ubicada en el lugar (y que hoy permanece resguardada como patrimonio paisajístico). Hasta que la propia comuna le instaló en el lugar un refugio metálico donde guarda sus herramientas de trabajo y donde quedan también sus "pacientes" en recuperación y a la espera del alta.
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"Todo tiene arreglo, menos la muerte": Gareca, el cirujano callejero del "fulbo" que arregla pelotas hace 30 años
El talento y habilidad de Armando Feliciano Robles (o "Gareca") para arreglar pelotas lo han convertido en un personaje indispensable para cientos y miles de chicos (y no tan chicos). Por cada una de ellas puede demorar entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la gravedad del cuadro.
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Le robaron la bicicleta al querido "cirujano callejero de pelotas" y no puede trabajar: cómo ayudarlo
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"Todo tiene arreglo, menos la muerte. Y lo mismo pasa con las pelotas”, suele decir Gareca, con una sonrisa en su rostro y con la sabiduría que solo dan la calle y la experiencia. Mientras se luce con esa máxima de la filosofía urbana, Gareca acostumbra a acomodar las pelotas recién suturadas en un montículo de esféricos dispuestos de forma piramidal dentro de una caja.
Cada día, infinitos bocinazos de los autos que transitan por la zona -¡y que no son pocos!- se suceden como saludos a uno de los tipos más queridos de la zona.
“La gente me quiere, me saluda. Y si pasan dos días en que no vengo -por el motivo que sea- ya se empiezan a preguntar todos: '¿qué pasó con el Gareca?'. Yo sé que le doy felicidad a los niños, ¿qué niño no juega al fútbol acaso?”, continúa quien de lunes a sábado, de 13 a 18:30 está firme junto al pueblo (y las pelotas) en ese sitio. Y quien se vio obligado a ausentarse durante algunos días por el mencionado robo.
Históricamente, Gareca trabajaba al resguardo de la histórica estación de servicio. Hasta que el exintendente de Luján de Cuyo, Sebastián Bragagnolo instaló un refugio metálico para que Armando tuviese su propio espacio para guardar las cosas cuando terminara de trabajar. Esto le permite actualmente no tener que andar cargando con todo (pelotas, infladores, aguja, hilo).
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Le robaron la bicicleta al querido "cirujano callejero de pelotas" y no puede trabajar: cómo ayudarlo
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Por las mañanas, "Gareca" trabaja haciendo mantenimiento de jardines, fincas y quintas. Acompaña a un ingeniero agrónomo, con quien ya ha hecho una especie de sociedad, y allí aplica todo lo que ha aprendido en su vida sobre jardinería. Pero, además, es materia dispuesta para lo que haga falta.
“Hago lo que vaya saliendo. Pozos para enterrar palos o cestos basura, por ejemplo. En esta vida he hecho de todo, menos robar. ¡Hasta fui lustrabotas en la plaza de Luján cuando tenía 10 años!", rememora.
Además, todos los días, cerca de las 13 -y cuando ya ha terminado con su trabajo en los jardines-, el lungo y delgado hombre -en quien sobresale la larga y canosa cabellera que cae de debajo de su gorra- llegaba en su bicicleta a Paso y San Martín. La acomodaba junto a un cantero, al costado de su taller desmontable, y comenzaba a acomodar todas y cada una de sus cosas.
Dependiendo de la demanda, "Gareca" puede arreglar entre 5 y 10 pelotas por semana. Y no solo de fútbol, sino también de rugby y hasta de fútbol americano ha llegado a arreglar. El precio por el arreglo integral de cada pelota es de 15.000 pesos (incluye emparchado de cámara, acomodo de válvula y costura), un número que ni siquiera llega a ser la mitad o tercera parte de lo que cuesta comprar una pelota nueva.
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Le robaron la bicicleta al querido "cirujano callejero de pelotas" y no puede trabajar: cómo ayudarlo
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Una vida laburando
Armando Feliciano Robles nació en 1960. Siempre vivió en Luján y cuando tenía apenas 9 años entró a trabajar en una fábrica de mocasines. Allí estuvo hasta los 21, cuando el dueño de la fábrica falleció y el hijo de este hombre, que quedó al frente, decidió cerrarla. Su siguiente trabajo fue en una bodega durante algunos años, aunque también cayó la venta de vino y volvió a quedar en la calle.
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Le robaron la bicicleta al querido "cirujano callejero de pelotas" y no puede trabajar: cómo ayudarlo
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Desde entonces, "Gareca" empezó a perfeccionarse en el arreglo de pelotas. La clientela de este querido personaje lujanino no es ocasional. De hecho, hay quienes viajan desde San Martín y hasta de San Rafael para dejar a sus esféricos pacientes terminales en sus brazos. Porque no son muchos quienes se especializan en "resucitar" pelotas de fútbol.