J. es mendocino, tiene 9 años y es fanático de "Dragon Ball Z"; tanto que es muy probable que lo primero que responda si le preguntan cuál es su sueño sea "ser Goku". Pero casi con las mismas ansias con las que desea ser este personaje sobresale en él el anhelo de encontrar su propia familia.
Porque J. desea compartir ese "Kamehameha" de amor y cariño -almacenados en forma de energía- con un padre y una madre que le den esa contención que hasta los superhéroes más fuertes necesitan.
En pocas palabras, J. sueña con tener una familia que los espere al volver de la escuela, que celebre sus logros, que los abrace cuando las cosas no salen bien y que les haga sentir, todos los días, que pertenece.
J., el fan de Goku a quien le gusta ayudar en la cocina
Quienes conocen a J. hablan de un chico amable, colaborador y de una enorme sensibilidad. Es de esos niños que están atentos a los demás, a tal punto de que, cuando nota que alguien está triste, se acerca para acompañarlo y buscar la manera de hacerlo sentir mejor. La empatía forma parte de su manera de mirar el mundo; es -podría decirse- su principal superpoder.
También es muy cariñoso, por lo que demostraciones de afecto no le resultan ajenas. Por el contrario, responde con naturalidad a cada gesto de cariño y disfruta de los vínculos cercanos.
"Un hogar para A.": la emotica historia de un niño mendocino que espera una familia que lo acompañe a crecer
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En la escuela cursa cuarto grado y cuenta con acompañamiento terapéutico. Allí ha logrado integrarse muy bien con sus compañeros, algo que refleja otra de sus grandes cualidades: siempre está dispuesto a hacer amigos y compartir momentos con otros chicos.
Sus gustos son los de muchos niños de su edad. Le encanta ir a la plaza, mirar dibujos animados y tiene un fanatismo especial por Dragon Ball Z, serie que sigue despertando admiración generación tras generación.
Si de comida se trata, no duda demasiado. El asado y la pizza ocupan los primeros lugares entre sus platos favoritos. Pero no solo para comer, sino también para cocinar y preparar. Porque J. disfruta de colaborar en la cocina y en la elaboración de cualquier comida.
Actualmente también realiza distintos tratamientos de salud, con avances favorables, que forman parte de su rutina y de su crecimiento.
Otras características que destacan quienes lo conocen es su fortaleza y su dulzura. Hablan de un niño que, pese a las dificultades que le tocó atravesar, conserva una mirada esperanzada y una capacidad enorme para brindar cariño.
Cada vez más familias brindan un hogar a chicos con derechos vulnerados, así, abren las puertas de su casa y su corazón para ofrecer un espacio de contención y afecto durante la transición hacia la adopción o revinculación con la familia.
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Por eso, la familia que hoy se busca para J. deberá ofrecer mucho más que un techo. Necesita adultos que comprendan sus tiempos, que puedan acompañarlo con paciencia, hacerlo sentir aceptado y elegido, y construir junto a él un proyecto de vida basado en el afecto y la confianza.
Además, como a cualquier niño, a J. le gusta festejar y que le festejen sus cumpleaños, que lo animen cuando aparezcan los desafíos, que lo hagan reír y que le recuerden -incluso en los días difíciles- que siempre tendrá un lugar donde volver.
Cómo postularse
El Juzgado de Familia de Las Heras abrió una convocatoria pública para encontrar una familia para J.
Las personas interesadas en asumir el compromiso de acompañarlo en su crecimiento y ofrecerle un hogar pueden solicitar una entrevista escribiendo al correo electrónico [email protected] o comunicándose por WhatsApp al 261 679-9541.