Si bien los contextos cambian, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las mayores preocupaciones sobre la salud de las personas, no solo por su incidencia sino también por sus consecuencias.
Especialistas se reúnen en Mendoza en un Congreso de Cardiología. Las enfermedades cardiovasculares preocupan por las muertes e impacto en la calidad de vida.
Si bien los contextos cambian, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las mayores preocupaciones sobre la salud de las personas, no solo por su incidencia sino también por sus consecuencias.
Esta semana se realiza en Mendoza el Congreso Nacional de Cardiología, que reunirá especialistas locales e internacionales para intercambiar experiencias y conocimientos respecto de esta temática y este es un tema que atraviesa la agenda.
Los especialistas reconocen que se trata de un problema mundial e incluso lo catalogan como una verdadera pandemia.
Encabezan las causas de muertes en el mundo y las enfermedades no transmisibles (ENT), incluyendo enfermedades cardiovasculares, se estima que representan el 81% del total de muertes de adultos en Argentina, según datos de la Federación Mundial del Corazón. Las enfermedades cardiovasculares representan más de un tercio (35%) de estos decesos.
Hay un combo de condiciones que favorecen una serie de desórdenes orgánicos que terminan por afectar la salud cardiovascular. Pero además también se advierte que en situaciones de crisis hay un mayor deterioro de la salud y, si bien no hay datos actuales, advierten que así se ha visto en crisis anteriores en el país por lo cual no descartan que, tras años difíciles en Argentina, la salud de muestra de sus consecuencias. De hecho, los especialistas en Salud Mental ya lo advierten: hay más cuadros de este tipo, en particular vinculados a la ansiedad, el estrés y los consumos problemáticos. Todas estas cuestiones funcionan como disparadores de enfermedades cardiovasculares cuando hay otros condicionantes en juego que impactan como factores de riesgo.
“Es una pandemia muy importante, todo lo que es la patología cardiovascular, porque es una combinación de factores”, afirmó el doctor Fernando Peñafort, presidente del comité organizador del congreso.
“Nuestros ancestros estaban acostumbrados a caminar todo el día para recoger frutas y hortalizas y cazar animales y comían una vez por día; pasamos, sin un cambio genético, a tener un estilo de vida totalmente distinto, mucho más estresado, con mucha más exposición a alimentos ultraprocesados y nuestro cuerpo no está habituado a hacerlo, comemos mucha más cantidad, muchas más veces en el día y estamos muy lejos de hacer la actividad física que hacían nuestros ancestros”, analizó.
“Además vivimos más años -agregó- y el envejecimiento normal de las arterias, sumado a todo lo otro, termina haciendo que la prevalencia de la enfermedad cardiovascular sea la principal causa de muerte en el mundo, mientras que la prevalencia de todos estos factores de riesgo es mayor”.
En definitiva, enumeró que el combo incluye que las personas viven más, mueren menos por infecciones y hay más exposición a todos estos hábitos no saludables desde la adolescencia.
Más aún, las perspectivas a futuro no son alentadoras: “La patología cardiovascular, sobre todo la enfermedad ateroesclerótica, (que es un depósito de placa formada sobre todo por grasas en las arterias) y por todas estas cuestiones cardio-metabólicas va a ser cada vez más prevalente si no hay un cambio en algún momento del estilo de vida”, apuntó el profesional.
En el mismo sentido opinó el cardiólogo Lucas Gutiérrez, expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología en Mendoza y parte del comité organizador del Congreso.
El profesional dijo que, en cuanto a salud cardiovascular, para los países occidentales la enfermedad cardíaca sigue siendo el principal problema de preocupación ya que es el principal riesgo de muerte general en la población. Dijo que la enfermedad aterosclerótica es la que genera la mayor cantidad de muertes en el mundo y particularmente en Argentina.
“Básicamente el mayor problema, lo que denominamos la cardiopatía isquémica, es la principal causa de muerte en lo que es la patología cardiovascular (...) la enfermedad ateroesclerótica es la que va a terminar de enfermar y tapar nuestras arterias, por lo general termina con alguna dificultad en la estructura cardíaca, lo que se llama cardiopatía isquémica”, detalló.
Señaló que otros temas sobre los que ponen el foco los expertos son la hipertensión arterial, la arritmia compleja y enfermedades congénitas.
De todas formas, también dijo que actualmente hay mejores diagnósticos, terapias más eficientes y posibilidades de tratar a la población a temprana edad lo que permite anticiparse más al abordaje que hace 20 años.
Por eso, aunque sigue siendo una de las principales problemáticas, en los últimos 30 años ha habido una reducción de la mortalidad y la morbilidad.
El asunto es el impacto que estas patologías tienen en las personas no solamente por la cantidad de muertes que provocan sino por cómo afectan la calidad de vida ya que, después de un problema cardiovascular avanzado, se reduce notoriamente. Por ejemplo, en el caso de aquellas personas que llegan a un infarto, terminan con un daño permanente que reduce la capacidad de su corazón para trabajar adecuadamente, lo que, tal cual dijo Gutiérrez, va limitando a los pacientes.
“Por ejemplo, un hombre de 50 años en plena actividad que tiene un infarto y tiene un 30% de compromiso de la estructura cardíaca queda con muchas secuelas para tener una vida totalmente normal y empieza a tener problemas por las consecuencias de ese infarto, o sea, su calidad de vida disminuye, tiene que tener un costo de vida mayor por el tema de los medicamentos, tiene que hacer rehabilitación, tiene que hacer muchas actividades que con el corazón sin el daño no haría, entonces es por eso que nosotros apuntamos a la terapia y la evaluación temprana, la prevención es trascendental, porque una vez que ocurrió el evento es difícil para nosotros seguir trabajando, no podemos trabajar con un corazón con un 40%, un 30% de su capacidad de función”, expresó.
Dado que las condiciones de vida son determinantes de la posibilidad de desarrollar alguna patología cardiovascular, el contexto socioeconómico de la población en Argentina es un tema al que hay que prestarle atención. Médicos de diversas especialidades ya vienen advirtiendo sobre un deterioro de las condiciones de salud de las personas y es justamente en este plano que pueden verse consecuencias graves por una acumulación de factores. Gutiérrez dijo que no hay datos estadísticos frescos que den cuenta de un impacto, pero dijo que ya se ha estudiado que en crisis económicas anteriores ha habido un notorio aumento de las afecciones cardiovasculares. En esto inciden una serie de factores en los cuales no puede soslayarse el impacto del estrés relacionado con el aumento del cortisol.
Pero de todas formas el médico aclaró que todo tiene que ver con una predisposición de las personas a desarrollar este tipo de patología para lo cual el resto de los factores funcionan como predisponentes o detonantes. Las personas hoy trabajan más, tienen una alta sobredemanda, tienen un sueño de menos horas y peor calidad, por las dificultades económicas baja la calidad de la alimentación y se reduce el acceso a una atención oportuna y adecuada de la salud. Hay ansiedad, angustia, estrés, entre otros cuadros.
Gutiérrez aceptó que por esa serie de factores, en el contexto actual de la Argentina de los últimos años puede ocurrir un incremento de la incidencia de patologías cardiovasculares.
Refirió que podría ser un escenario más o menos parecido al de la crisis de 2001 y dijo que por aquellos años realizó un trabajo científico en el que encontró que había mayor cantidad de infartos. “Eso fue el impacto sanitario de la crisis, entonces, yo creo que así como aprendimos de los problemas a los que nos llevó la crisis social y económica de la Argentina en el 2001, podemos entender que eso también se puede replicar, quizás, empecemos a verlo”.
Hay que agregar un caso diferente pero también asociado al estrés y que será parte de las temáticas abordadas en el congreso: la miocardiopatía por estrés. Gutiérrez explicó que se trata de una condición que se da en situaciones de estrés importante como el luto, un evento quirúrgico grande u otra situación de estrés o angustia muy grande, que repercute en la anatomía del corazón, que toma una forma determinada. Esto ocurre cuando esas condiciones se dan en pacientes con cierta predisposición biológica. De todas formas dijo que suele revertirse aunque también hay casos que llegan a un infarto.