En 2020, con solo 9 años, Nazareno Peletay fue noticia en todo el país. Y es que se viralizó por todos los medios la foto de este niño recorriendo 30 kilómetros para buscar la tarea en su escuela -en plena pandemia-, con el objetivo de llevarla y completarla en su casa, ubicada en un remoto puesto de la zona rural de Punta del Agua (San Rafael).
Ahora, y una vez más dejando en evidencia que no dejará que las carencias se reflejen fácilmente como adversidades en su vida, el hoy adolescente de 14 años vuelve a ser noticia. Esta vez porque fabricó su propia pelota de fútbol, con una cámara de moto e hilo negro. ¡Y ya lleva dos pelotas fabricadas!
Nazareno Peletay 3
El niño que iba en mula a buscar la tarea en pandemia hace sus pelotas de fútbol y busca cumplir su sueño.
"Se me ocurrió hacer esta pelota porque no tenía para jugar, ni en la escuela ni en el hogar. Mi prima me regaló una cámara y yo la corté y le hice el casco, la cosí con piola negra", describe, con simpleza y humildad, Nazareno.
"¡Nunca nos imaginamos qué iba a tener esta repercusión lo de la pelota! Y ya lleva dos hechas", agrega su padre, Hugo Peletay, y quien hace cinco años lo acompañaba cada 15 días a buscar las tareas a la escuela.
Aprovechando la exposición que le ha dado su ingenio para fabricar una pelota para jugar con sus compañeros, Nazareno hasta se anima a soñar con conseguir una pelota de fútbol (o varias). Y ya hay quienes se han puesto en campaña para juntar esféricos y sean donados al adolescente.
Cuando el ingenio y las ganas pueden más que las falencias
Nazareno Peletay, su mamá -Olga Pérez-, su papá -Hugo Peletay- y su hermana menor -Maite Peletay, de 7 años- viven en el puesto Agua del Capataz, sobre la ruta provincial 179 y a 30 kilómetros del pueblo Punta del Agua (una de las zonas más remotas de San Rafael, prácticamente en el límite con General Alvear).
Todo el pueblo tiene cerca de 800 habitantes, de las cuales más de la mitad (entre 500 y 600) son familias de puesteros asentados en sitios muy alejados entre sí, con caminos de tierra y vías prácticamente inaccesibles. Por esto mismo es que Nazareno, al igual que otros tantos chicos, pasa 20 días al mes en un hogar.
"Él asiste al Hogar Villa Angélica, de la Congregación Hermanas Antonio María Berna. Allí está 10 días, se va un lunes y vuelve al jueves de la otra semana, y después pasa cuatro días aquí con nosotros, de viernes a lunes", explica Hugo, papá del ingenioso inventor de pelotas.
Entre esta alternancia que lo lleva del hogar de las monjas a su casa familiar -y viceversa- transcurre el día a día de Naza. Y es que, mientras que el puesto se ubica a 30 kilómetros del pueblo Punta del Agua, el hogar de las religiosas está a solo 1.500 metros de la escuela Francisco García, donde el adolescente cursa segundo año.
A ello se refiere Nazareno, precisamente, cuando explica que no tiene pelota ni en su casa, ni en el hogar, ni en la escuela. Y esto fue lo que lo impulsó a poner manos a la obra y fabricar su propia pelota.
"Con mis compañeros la quisimos probar, jugamos un rato y seguimos jugando hasta que se empezó a rajar, así que la volví a coser", relata Naza en una entrevista con el diario digital La Huella, justamente de Punta del Agua.
Buscan pelotas para donar los chicos del hogar y la escuela
Susana Molero Marfil es comunicadora social y docente. Este fin de semana viajará a Punta del Agua (San Rafael), los pagos de Nazarena, para celebrar el sábado el día del pueblo. Y se ha propuesto conseguir una pelota (o varias) para donarle a Naza y a los chicos de la escuela Francisco García y el Hogar Villa Angélica.
Por esto mismo, quienes puedan y deseen donar pelotas de fútbol, pueden comunicarse telefónicamente con Susy al +54 9 2616 60-1348 para coordinar la donación.
Esto ayudaría a cumplir uno de los sueños de Nazareno, quien cuenta que es hincha de River Plate. Y hasta se anima a soñar un poco más ato.
"Me gustaría conocer a Gallardo, o a alguno de los jugadores", confiesa con timidez.
Vivir y sobrevivir
La familia Peletay vive (y sobrevive) de la cría de ganado. "Soy criador mixto, tengo unas poquitas vacas, pero -principalmente- chivos", resume Hugo Peletay, padre de Nazareno y cabeza de la familia que vive en el ya mencionado puesto Agua del Capataz.
A lo largo de dos semanas, Nazareno vive cuatro días en este recóndito paraje a 30 kilómetros de Punta del Agua. Los otros 10 días los pasa en el hogar de las hermanas Antonio María Berna. No obstante, algunas veces aprovecha esos cuatro días y los pasa en la casa de su abuela materna, quien vive un poco más cerca del pueblo (a 10 kilómetros).
Punta del Agua La Huella
Facebook: Le Huella Información Diario Digital
"Justo el día que fabricó la primera pelota se había ido a quedar a lo de mi suegra", relata el padre de Nazareno, quien cuenta que esto ocurrió hace unas dos semanas. "Le encanta inventar y fabricar cosas, siempre. Nosotros le compramos hace un tiempo un arco, pero lo dejó. Porque él disfruta de crear su propio arco", ejemplifica Hugo.
Además del fútbol, Nazareno disfruta mucho de salir a andar a caballo y enlazar a sus animales. De hecho, suele acompañar a su padre en estas tareas. Y sueña con estudiar Agronomía, recibirse y trabajar de lo que le encanta.
"Tiene un muy buen promedio", dice, orgulloso, su papá.
A buscar la tarea en mula
En mayo de 2020, la imagen de un niño y su padre cabalgando cada 15 días hasta la escuela para buscar su tarea (en plena época de confinamiento y suspensión de actividades por la pandemia de Covid-19) circuló por todos lados. Eran Nazareno -de 9 años, por entonces- y Hugo, quienes a caballo y en mula completaban cada dos semanas los 30 kilómetros para buscar la cartilla de actividades curriculares y regresar a su puesto.
"A veces íbamos en camioneta, a veces alguien se la podía traer y dejar de pasada. y también la fuimos a buscar en mula", rememora Hugo Peletay sobre la foto que se viralizó en redes en 2020. Por entonces, aún en la primaria. Nazareno estudiaba en la escuela Florentino Ameghino, también en Punta del Agua.
Nazareno Peletay
El niño que iba en mula a buscar la tarea en pandemia fabrica sus pelotas de fútbol con ruedas y busca cumplir su sueño
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Si bien ahora llega el WiFi con mayor nitidez a algunos puntos de la zona, hace cinco años la conectividad era un tanto más difícil. Pero ello nunca significó una barrera para Nazareno, quien -de una u otra manera- siempre encontraba la forma de hacerse con cartilla de ejercicios y actividades escolares de cuarto grado.
La historia de Naza se propagó en aquel momento de la mano de la docente Paola Soledad Illescas, quien daba clases en la escuela rural 1-267 "Florentino Ameghino" (Punta del Agua) y compartió la historia de Nazareno y la foto del niño cabalgando.