A pocos días del inicio de la Copa Mundial de Fútbol que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, millones de personas comienzan a prepararse para vivir semanas cargadas de expectativa, ansiedad y emociones intensas. Sin embargo, detrás de la pasión futbolera puede esconderse un riesgo poco considerado: el impacto que el estrés y la excitación tienen sobre la salud cardiovascular.
Sobre este tema habló la médica cardióloga y especialista en cardiometabolismo Anyelén Nassif Bernardi (matrícula profesional 12038), quien explicó que las emociones fuertes pueden convertirse en un factor desencadenante de eventos cardíacos en personas predispuestas.
“La influencia es enorme”, señaló la profesional. “Existen personalidades que llamamos tipo A, personas más impulsivas o sanguíneas, que reaccionan intensamente ante distintas situaciones de la vida. En esos casos puede aumentar la presión arterial, elevarse la glucemia e incluso desencadenarse un infarto”.
La especialista aclaró que el mayor riesgo aparece en pacientes que ya poseen factores predisponentes, aunque muchas veces no lo saben. Entre ellos mencionó la aterosclerosis, el colesterol elevado, antecedentes de infartos o determinadas enfermedades hereditarias.
“Hay placas de colesterol adheridas a las arterias que pueden permanecer estables durante años. Pero una situación de estrés intenso, como la que puede generar un partido decisivo, aumenta la frecuencia cardíaca y puede volver vulnerable a esa placa. Si se rompe, puede producir una obstrucción y desencadenar un infarto”, explicó.
Las enfermedades silenciosas
Uno de los aspectos sobre los que más insistió Nassif Bernardi es la necesidad de realizar controles periódicos, especialmente en personas con antecedentes familiares.
“Hay enfermedades que no producen síntomas. Muchas personas se sienten perfectamente bien y creen que no tienen ningún problema. El inconveniente es que cuando aparecen los síntomas, muchas veces llegamos tarde”, advirtió.
Por eso recomendó aprovechar este momento previo al Mundial para realizar controles básicos como la medición de la presión arterial y los análisis de colesterol.
“Muchos pacientes me dicen: ‘Yo siempre tuve presión baja’. Pero cuando les preguntás hace cuánto que no se controlan, descubren que pasaron cinco o diez años sin una consulta médica. Es importante actualizar esos estudios y saber realmente cómo está la salud cardiovascular”.
La tentación de automedicarse
La profesional también se refirió a una situación frecuente entre los hinchas más apasionados: la búsqueda de medicamentos para controlar los nervios antes de un partido importante.
Según relató, algunos pacientes incluso le consultan si pueden tomar ansiolíticos antes de los encuentros de su equipo para atravesar con menos tensión la experiencia.
En esos casos fue categórica: cualquier medicación debe ser indicada y supervisada por un profesional.
“Hay pacientes que ya utilizan determinados medicamentos por otros motivos y, bajo supervisión médica, pueden recibir indicaciones específicas. Pero nunca se debe recurrir a la automedicación”, sostuvo.
Alcohol, picadas y una combinación peligrosa
Otro de los puntos que destacó fue la asociación entre nervios, alcohol y comidas abundantes, una postal habitual durante las transmisiones deportivas.
“Esa combinación no es recomendable en absoluto”, afirmó.
La especialista explicó que las clásicas picadas suelen contener grandes cantidades de grasas saturadas y sodio. Fiambres, quesos, maní salado y otros snacks contribuyen a elevar la presión arterial y aumentar la carga cardiovascular.
A esto se suma el consumo de alcohol, que puede potenciar distintos desequilibrios fisiológicos.
“Tenemos una situación de estrés emocional que activa el organismo, alimentos ricos en sal y grasas, y además alcohol. Todo eso puede favorecer la aparición de arritmias cardíacas”, indicó.
Entre ellas mencionó la fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardíaco que en algunos casos aparece asociada a episodios de excesos alimentarios y alcohólicos.
Cuándo preocuparse por las palpitaciones
Durante un partido emocionante es habitual experimentar aceleración del pulso o sentir el corazón “en la boca”. Sin embargo, no todas las palpitaciones representan un problema médico.
“Una cosa es la reacción normal ante una situación de mucha emoción, como una definición por penales. Eso puede ser completamente fisiológico”, explicó.
Lo importante, según la especialista, es prestar atención a la duración y a los síntomas acompañantes.
“Si las palpitaciones duran más de diez minutos o se acompañan de sudoración intensa, visión borrosa, sensación de desmayo o inestabilidad, es importante consultar y realizar un electrocardiograma”, recomendó.
En personas que ya poseen antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo conocidos, la consulta médica debe realizarse ante cualquier episodio llamativo.
Mientras millones de aficionados se preparan para vivir la fiesta del fútbol, los especialistas recuerdan que la pasión no tiene por qué estar reñida con el cuidado de la salud. Un control médico a tiempo, hábitos moderados y atención a las señales del cuerpo pueden marcar la diferencia entre disfrutar del espectáculo y enfrentar una emergencia evitable.
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