27 de mayo de 2026 - 20:31

En Aconcagua Radio Mónica Katz habló de la ley de etiquetado frontal y pidió reformarla con lógica y evidencia

En Aconcagua Radio, Mónica Katz señaló que la ley de etiquetado frontal no mejoró indicadores sanitarios y pidió una reforma.

En medio del debate reabierto por el proyecto que el Gobierno envió al Senado para modificar la ley de etiquetado frontal, la médica nutricionista Mónica Katz pasó por Aconcagua Radio y dejó una posición tajante: ni el sistema actual funcionó como se esperaba ni eliminar controles sería una solución razonable. “Cuando termina la racionalidad empieza la Argentina”, resumió durante la entrevista, en una frase que retrata bastante bien la costumbre nacional de ir de un extremo al otro. Como si el concepto de “punto medio” fuera una leyenda urbana.

Katz aseguró que los octógonos negros lograron apenas un efecto simbólico: “El consumidor entendió que el negro es peligro o muerte”. Sin embargo, remarcó que no hubo mejoras concretas en obesidad, diabetes, hipertensión ni otros indicadores sanitarios. Para la especialista, el principal problema fue que la ley se diseñó sin escuchar suficientemente a expertos en nutrición y salud pública. También criticó que el etiquetado alcanzara únicamente a productos envasados, dejando afuera panaderías, heladerías, restaurantes y locales de comida rápida. “La mitad del sodio, el azúcar y las grasas vienen de alimentos no envasados”, explicó.

Durante la charla en Aconcagua Radio, Katz defendió la necesidad de reformar la ley en lugar de derogarla. Entre sus propuestas mencionó incorporar códigos QR en comercios gastronómicos para acceder a la información nutricional, informar valores cada 100 gramos para facilitar comparaciones y sumar indicadores positivos para alimentos que, pese a tener sodio o grasas, aportan nutrientes beneficiosos. Puso como ejemplo el atún o la caballa en lata, que hoy reciben el mismo octógono que un snack ultraprocesado. “No podés poner en la misma categoría un yogur con proteínas y una golosina cargada de azúcar”, sostuvo.

La médica también reveló que participó en reuniones técnicas y trabajos de investigación previos a la sanción de la ley, pero que muchas observaciones no fueron tomadas en cuenta. Según contó, incluso propusieron modelos similares a los utilizados en Europa, donde existen sistemas que combinan advertencias con información positiva sobre determinados nutrientes. “No necesitamos sacar todo. Necesitamos algo simple, útil y racional”, insistió. Un concepto peligrosamente sensato para la política argentina, ese reality show eterno donde cada discusión parece escrita por guionistas agotados y alimentados a café frío.

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