24 de febrero de 2026 - 20:02

En Aconcagua Radio, la joven cordobesa que impulsa un programa para debatir la adicción a la pornografía

Paz Juárez creó un espacio para abordar el consumo de pornografía en adolescentes. Se trata del programa "Altavoz", sobre el cual habla con Aconcagua Radio.

En tiempos donde el celular es una extensión de la mano y la pantalla funciona como ventana permanente al mundo, la estudiante cordobesa Paz Juárez decidió encender una alarma. Lo hizo desde adentro de la escuela y con el lenguaje de su propia generación.

Su iniciativa se llama Altavoz y nació tras una situación que conmovió a su curso: la difusión de stickers con contenido pornográfico y fotografías de compañeras. Lo que parecía un episodio aislado reveló algo más profundo. Paz transformó esa inquietud en una investigación rigurosa y, finalmente, en una charla sobre el consumo problemático de pornografía y su impacto en adolescentes.

“Siempre fui la chica de las becas”, cuenta. Acostumbrada a desarrollar proyectos y a involucrarse en procesos de investigación, encontró en el apoyo de su colegio la posibilidad de convertir una preocupación en acción concreta.

El dato que encendió la chispa fue contundente: la edad promedio de inicio en el consumo de pornografía hoy ronda los 8 años. “Cuando lo conté, lo primero que surgió fue el ‘no, mi hijo no’, ‘mi hija no’. Muchos padres siguen creyendo que la sociedad es la misma de hace diez años”, señala. Sin embargo, la realidad digital marca otro ritmo.

En sus talleres, los adolescentes comparten algo que sorprende a los adultos: el primer contacto con ese contenido muchas veces ocurre desde los celulares de sus propios padres o familiares. “La primera vez fue con el celu de mi abuelo”, “la primera vez fue con el de mi papá”, relatan algunos chicos. El acceso es temprano, involuntario y silencioso.

La problemática, explica Paz, no se limita al consumo en sí. Se manifiesta en la manera en que los varones se vinculan con sus compañeras, en la forma en que construyen expectativas sobre el cuerpo y la sexualidad, y también en la relación con sus familias. “Empezamos a analizar cómo afectaba en las relaciones, cómo se vinculaban con las mujeres a raíz de esta adicción”, sostiene.

El recorrido de Altavoz trascendió su escuela. Paz llevó la charla a distintas instituciones de Córdoba, incluso a una de las más grandes de la provincia, donde habló en un anfiteatro ante cientos de estudiantes. Allí, más de cinco chicos se acercaron al finalizar para decirle que tenían un problema y no sabían a quién acudir. “Muchos no sabían que esto podía ser una adicción”, afirma.

Hablar de pornografía en una escuela todavía genera incomodidad. El tema sigue siendo tabú, incluso entre adultos. Cuando su historia tomó estado público, algunos medios la titularon como “la chica porno”, algo que a ella misma le generó vergüenza. “Yo ni siquiera tengo esta problemática. Imaginate alguien que verdaderamente la padece”, reflexiona.

También recibió críticas en redes sociales. Algunos adultos minimizan el tema y aseguran que el consumo es normal. Para Paz, ese es parte del problema: la falta de conciencia y de espacios de educación sexual que aborden el fenómeno desde una perspectiva integral.

Por eso insiste en que el tratamiento debe darse dentro de un proceso educativo. En su escuela, el taller se integró junto a charlas sobre trastornos alimenticios, ansiedad y depresión. “Es muy importante poder hablar de esto”, subraya.

Su estrategia para captar la atención combina frontalidad y astucia. Suele comenzar mostrando rostros de modelos y preguntando si conocen sus nombres. Nunca falla: siempre alguien los reconoce. Las risas iniciales, dice, muchas veces terminan en lágrimas. El humor incómodo se transforma en reflexión.

Pararse frente a un curso y hablar de pornografía siendo mujer y adolescente no es sencillo. Sin embargo, Paz convirtió esa dificultad en fortaleza. Aprendió a manejar la oratoria, a sostener la exposición y a enfrentar posibles burlas con convicción.

Con Altavoz, su propuesta no es señalar ni condenar, sino abrir conversación. Dar herramientas. Nombrar lo que suele ocultarse. En un escenario donde la pornografía circula como un murmullo constante en los bolsillos digitales, su voz busca convertirse, justamente, en eso: un altavoz.

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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