En diálogo con Aconcagua Radio, la directora de Acompañamiento Escolar de la DGE, Carina Gannam, explicó los alcances del nuevo enfoque “antes, durante y después” del UPD (Útimo Primer Día), una estrategia preventiva que busca reducir situaciones de riesgo vinculadas al consumo y reforzar el compromiso familiar.
Si bien la organización del UPD se realiza fuera del ámbito escolar, la funcionaria aclaró que la DGE asume un rol activo en materia de prevención. “Nos enfocamos en prevenir situaciones que expongan a los adolescentes a algún riesgo”, señaló.
Acuerdos previos y compromiso familiar
La principal novedad es la convocatoria formal a las familias antes del evento. Cada escuela citará a padres, docentes y directivos para socializar pautas claras y firmar un acta de compromiso.
Previamente, se enviaron preguntas orientativas para que los adultos dialoguen con sus hijos sobre la organización de la noche, los traslados y las medidas ante posibles imprevistos. “Estos acuerdos que implican lo permitido y lo que no se negocia tienen que estar claros”, sostuvo Gannam. El objetivo es anticiparse, no reaccionar cuando el problema ya ocurrió.
Consumo y factores de riesgo
Consultada sobre la principal preocupación, Gannam fue directa: “El consumo en general”. Recordó que la venta y el consumo de alcohol en menores está prohibido y subrayó que la responsabilidad no es solo familiar, sino también social.
Desde las instituciones se trabajará en informar sobre factores de riesgo y de protección, reforzando la necesidad de límites claros. “No podemos esperar a que las situaciones transgredan los límites”, afirmó.
Qué establece el protocolo
El nuevo protocolo también regula la mañana posterior al festejo. Si un docente o directivo detecta que un estudiante no está en condiciones de ingresar al aula, se activa el procedimiento: el alumno ingresa por una cuestión de cuidado, permanece acompañado por un adulto y, si es necesario, se convoca al servicio de salud. En paralelo, se llama al adulto responsable para que lo retire. “No va a ingresar al aula si el docente considera que no está en condiciones”, explicó.
Una mirada integral
El enfoque “UPD 360” contempla tres momentos: el antes, con reuniones y acuerdos; el durante, con la recepción de los estudiantes y un desayuno que simboliza el inicio del último año; y el después, con intervención del equipo de orientación para reforzar la prevención.
“El límite transmite seguridad”, remarcó Gannam, al tiempo que enfatizó que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente en la escuela. “No podemos trasladar todo a la institución. La escuela tiene su límite”. La intención es clara: que el UPD sea una celebración acompañada y no una experiencia que exponga a los adolescentes a riesgos evitables.
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