8 de abril de 2026 - 18:29

En Aconcagua Radio, el auge del seguro de caución o alquilar sin garante

Edgardo Juchniuk analiza en Aconcagua Radio todo lo que hay que saber sobre garantías de alquiler, seguros y requisitos clave al momento de alquilar.

La escena se repite, casi como un pequeño ritual de incomodidad: alguien encuentra la vivienda ideal, calcula números, imagina muebles… y tropieza con el mismo obstáculo de siempre. Conseguir un garante. No cualquiera: alguien con propiedad, con ingresos comprobables, dispuesto a asumir un compromiso que, en el fondo, nadie quiere cargar.

En ese punto, el mercado empezó a mutar. Y en ese movimiento, los seguros de caución ganaron terreno como una herramienta que promete destrabar contratos y reducir tensiones.

De eso habla Edgardo Juchniuk, invitado habitual cuando el tema se vuelve técnico pero urgente. Con tono didáctico, va ordenando el mapa: no todas las garantías son iguales. “Hay diferencias claras entre las garantías para viviendas familiares y las comerciales”, explica, y marca que no sólo cambia el nombre, sino también las condiciones, los requisitos y el tipo de riesgo que se evalúa.

Pero es en el terreno de los alquileres familiares donde aparece la verdadera transformación. “Hoy es muy difícil conseguir un garante”, señala. Y no se trata sólo de una cuestión de disponibilidad, sino también de vínculos. Pedirle a un familiar o a un amigo que respalde económicamente un contrato es, en muchos casos, poner en juego algo más que una firma.

Ahí entra en escena el seguro de caución. A primera vista, parece la solución perfecta: una aseguradora reemplaza al garante y permite avanzar con el alquiler sin involucrar a terceros. Pero Juchniuk se detiene en un punto clave, casi como quien advierte sobre una ilusión peligrosa.

“No funciona como un seguro tradicional”, aclara.

La diferencia es sutil, pero determinante. En otros seguros, cuando ocurre un siniestro, la compañía paga y el asunto se cierra. Aquí no. El seguro de caución es, en esencia, una garantía. Si el inquilino incumple, el propietario reclama, la aseguradora cubre… pero luego va a buscar ese dinero al inquilino.

Es decir: no hay transferencia total del riesgo, sino una mediación. Una especie de puente financiero que facilita el contrato, pero no elimina la responsabilidad.

Aun así, la ventaja es evidente. Desde el punto de vista del propietario, contar con el respaldo de una aseguradora regulada —con capital exigido y supervisión estatal— resulta, en muchos casos, más sólido que depender de una persona física. Juchniuk lo ilustra con una imagen concreta: en un escenario de deuda, es poco probable que la Justicia avance sobre la vivienda única de un garante por un monto relativamente menor. La ecuación, entonces, pierde eficacia.

“Es mejor tener una aseguradora detrás”, sintetiza.

El crecimiento de esta herramienta también responde a otra tendencia del mercado: el endurecimiento de los requisitos. No es raro encontrar propiedades que exigen más de un garante, una condición que, en la práctica, deja a muchos potenciales inquilinos fuera del juego.

Frente a eso, el seguro de caución aparece como una simplificación. “Con la póliza debería ser suficiente”, afirma Juchniuk, y subraya que no se trata de productos marginales, sino ofrecidos por aseguradoras de primer nivel.

La escena inicial, entonces, empieza a cambiar. Donde antes había llamadas incómodas y favores difíciles de pedir, ahora aparece una alternativa más directa, más institucional. No exenta de responsabilidades, pero sí más accesible.

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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