Un ambicioso proyecto de infraestructura se instaló en la agenda de la Patagonia, ya que desde Chile impulsan la construcción de un túnel submarino bajo el estrecho de Magallanes para conectar de manera permanente el territorio continental con la isla de Tierra del Fuego, una obra que podría transformar la logística, el turismo y el transporte en una de las regiones más australes del planeta.
La iniciativa es promovida por el gobernador regional de Magallanes, Jorge Flies, y contempla una conexión de aproximadamente 3,7 kilómetros entre Punta Delgada y Bahía Azul, en el sector conocido como Primera Angostura, donde actualmente opera el principal servicio de transbordadores de la zona.
Hoy, unas 2.150 personas y cerca de 600 vehículos cruzan diariamente el estrecho mediante barcazas.
Cruce en barcazas por el Estrecho de Magallanes para llegar a Tierra del Fuego
Cruce actual en barcazas por el estrecho de Magallanes para llegar a Tierra del Fuego
Gentileza / Infofueguina
Sin embargo, las condiciones climáticas extremas suelen provocar interrupciones y demoras que afectan tanto a residentes como a transportistas y turistas.
La colosal obra también tendría relevancia especial para Argentina, ya que gran parte del tránsito terrestre que conecta la provincia de Tierra del Fuego con el continente depende actualmente de cruces por territorio chileno.
Una obra que podría costar un tercio de lo previsto
Representantes de Norwegian Tunnelling Network visitaron la región a comienzos de 2025 para analizar en terreno la iniciativa y validar su factibilidad.
Durante años, el proyecto fue considerado prácticamente inviable debido a su elevado costo. Las primeras estimaciones hablaban de una inversión cercana a los 1.500 millones de dólares.
Sin embargo, recientes estudios realizados por especialistas internacionales modificaron el panorama. Según explicó el gobernador Flies al Diario Financiero de Chile, empresas noruegas especializadas en túneles submarinos consideran que la obra podría ejecutarse por alrededor de 500 millones de dólares, apenas un tercio del cálculo inicial.
Jorge Flies, el gobernador de Magallanes, la región más austral de Chile
Jorge Flies, el gobernador de Magallanes, la región más austral de Chile
Gentileza / DF
La reducción de costos abrió la puerta a posibles esquemas de financiamiento mediante concesiones privadas y permitió avanzar en conversaciones con el Ministerio de Obras Públicas trasandino para desarrollar estudios de prefactibilidad y factibilidad.
Las autoridades de Magallanes sostienen que el túnel tendría un impacto mucho más amplio que la simple conectividad local.
Además de mejorar la circulación de personas y mercaderías, permitiría fortalecer la actividad turística en Tierra del Fuego, agilizar el transporte terrestre hacia la Patagonia austral y acompañar futuros desarrollos vinculados al hidrógeno verde, una de las principales apuestas energéticas de Chile para las próximas décadas.
Debido a la cantidad de ciudadanos trasandinos que habitan en Tierra del Fuego, el gobernador subrayó que este sector pasaría a convertirse en “ el tercer paso fronterizo más importante de Chile, posicionándose solo por detrás de Tacna - Arica y de Cristo Redentor”.
Los desafíos de construir bajo el estrecho de Magallanes
Aunque los expertos coinciden en que la obra es técnicamente posible, advierten que su ejecución está lejos de ser sencilla.
Francisco Hernández, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, explicó en G5 Noticias que la complejidad no radica en la longitud del túnel, considerablemente menor que otros pasos submarinos del mundo, sino en las condiciones geológicas y climáticas del estrecho.
Creación con IA de un túnel submarino en la Patagonia
Creación con IA de un túnel submarino en la Patagonia
Gentileza / DF
Antes de cualquier avance será necesario realizar extensos estudios geotécnicos y geofísicos para determinar las características del subsuelo, la presencia de fallas, la permeabilidad de las rocas y la profundidad del lecho marino.
Aunque está lejos de ser una obra fácil, “no lo miraría como una obra simple por tener solo 3,7 a 4 kilómetros. Es corta comparada con el Eurotúnel, pero muy compleja por estar bajo el estrecho de Magallanes, con clima extremo, operación crítica, seguridad contra incendios y una demanda probablemente limitada”, dijo Hernández.
A ello se suman desafíos vinculados a la ventilación, la seguridad contra incendios, los accesos viales y los sistemas de evacuación.
"La gran pregunta es económica y política. La justificación dependería de la demanda real, la continuidad logística, los beneficios estratégicos, el turismo, la integración Chile-Argentina y el reemplazo de las barcazas”, afirmó el académico chileno.