La de Las Loicas es una de esas historias que no se encuentran todos los días, pero que valen la pena ser contadas. Y es que este pequeñísimo, silencioso y casi desapercibido paraje ubicado en la cordillera malargüina -y donde la totalidad de sus habitantes son puesteros- estaba destinado a quedar sumergido bajo el agua, a desaparecer del mapa.
Era una de las consecuencias -intencionadas y planificadas- que traería la construcción del ambicioso proyecto de represa hidroeléctrica Portezuelo del Viento, planeado en Malargüe y sobre el río Grande. Casi una década después de la anunciada "desaparición" de Las Loicas, y ya con el proyecto de Portezuelo del Viento caído, actualmente Las Loicas es uno de los 55 pueblitos rurales argentinos en carrera para ganar el reconocimiento "Best Tourism Village" de la ONU.
De esta manera, este rincón cordillerano donde el viento es ley, los caballos siguen siendo indispensables y las distancias se miden en horas de ripio -y no en kilómetros- ha logrado reinventarse. Y esta comunidad, que hasta hace no mucho tiempo tenía sus días contados y sus habitantes debían pensar en una forzada relocalización hoy busca convertirse en uno de los pueblos turísticos rurales más destacados del planeta.
De un futuro tapado por el agua a estar entre los mejores
La mega represa Portezuelo del Viento prometía modificar para siempre la geografía del lugar -no solo de Las Loicas, sino de todo ese sector malargüino- y obligar a decenas de familias a abandonar sus tierras. Sin embargo, más allá del proyecto y los grandilocuentes anuncios -que incluían esta planificación-, el proyecto hidroeléctrico jamás llegó a concretarse en la práctica.
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Así iba a quedar bejo el agua Las Loicas si se concretaba Portezuelo del Viento.
Archivo Los Andes
A fines de 2023, en medio de un tenso -e histórico- conflicto entre Mendoza y La Pampa por el agua de los cauces, Portezuelo del Viento fue cancelado definitivamente por el Gobierno de Mendoza. La decisión se tomó tras el laudo presidencial de Alberto Fernández, quien exigió un nuevo estudio de impacto ambiental sobre toda la cuenca del Río Colorado (pese a que ya existía uno que daba luz verde a la construcción). Esto fue interpretado como un rechazo de la Nación por parte de Mendoza, por lo que, en noviembre de 2023, el exgobernador mendocino Rodolfo Suarez oficializó la caída del proceso licitatorio.
De hecho, los fondos que se iban a destinar para la obra (cerca de 1.023 millones de dólares y correspondientes al resarcimiento de la Nación por perjuicios a Mendoza de la Promoción Industrial) fueron destinados a otros rubros.
Casi sin saberlo en ese momento -y como en una especie de efecto mariposa-, esta decisión terminaría por marcar el futuro de Las Loicas.
Salir a flote: la esperanza turística
El silencio, la paz, la naturaleza salvaje y las experiencias alejadas del turismo masivo son rasgos distintivos para este pueblito ubicado a poco más de 100 kilómetros de la ciudad de Malargüe y próximo al Paso Pehuenche (que conecta Argentina y Chile, vía terrestre, a la altura del Sur mendocino).
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El pueblito de montaña que iba a desaparecer bajo el agua y hoy pelea por ser el mejor en la ONU
Archivo Los Andes
En medio de la nada, Las Loicas aparece como una pequeña mancha verde perdida en un territorio áspero y monumental. La Ruta 145 atraviesa el pueblo como una columna vertebral. A un lado, montañas. Al otro, ríos, vegas y arboledas que rompen con la aridez típica del paisaje.
Allí viven puesteros, crianceros, familias que llevan generaciones enteras criando chivos y resistiendo inviernos duros, aislamiento y viento permanente. Durante décadas, el pueblo apenas fue una referencia para quienes cruzaban hacia Chile o para aventureros que buscaban termas escondidas y paisajes remotos en el punto más austral de Mendoza.
Cuando el proyecto de Portezuelo del Viento tomó fuerza -¡y mucha!-, decenas de familias comenzaron a recibir la dura noticia referida a que todos sus campos quedarían bajo agua. Puestos históricos, corrales, zonas de pastoreo y viviendas serían afectadas por el embalse proyectado. Apenas se les mencionaba la idea de relocalización, pero sin un sitio concreto mi mucho menos una fecha. Lo más tangible era el temor a tener que dejar todo lo que habían tenido en su vida, incluyendo sus tierras, sus puestos de veranadas y esos caminos que podían recorrer con los ojos cerrados.
Pero la caída de Portezuelo del Viento marcó el renacer de Las Loicas. Primero llegaron viajeros curiosos. Después aventureros atraídos por el turismo de naturaleza. Más tarde comenzaron a multiplicarse los alojamientos familiares, pequeños servicios gastronómicos y excursiones. Lo que antes parecía el apocalipsis resurgió como una oportunidad inesperada.
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El pueblito de montaña que iba a desaparecer bajo el agua y hoy pelea por ser el mejor en la ONU
Archivo Los Andes.
Porque, además, Las Loicas funciona como puerta de entrada a atractivos como Cajón Grande, Valle Noble y El Azufre, con sus termas naturales, arroyos cristalinos e infinitas montañas, entre otros circuitos vinculados al turismo aventura, el senderismo y la pesca.
El encanto de un pueblo donde todavía manda la montaña
Parte del atractivo natural de Las Loicas está justamente en aquello que durante años fue considerado una desventaja: el aislamiento.
Brillan por su ausencia los grandes hoteles o los circuitos turísticos artificiales. En contraposición, sobresalen el silencio y las noches completamente oscuras, con cielos repletos de estrellas. En los caminos, en lugar de vehículos motorizados, es más probable cruzarse con arreos de animales.
El pueblo además tiene una ubicación estratégica para quienes recorren la legendaria Ruta Nacional 40 o cruzan a Chile por el Paso Pehuenche.
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El pueblito de montaña que iba a desaparecer bajo el agua y hoy pelea por ser el mejor en la ONU
Archivo Los Andes.
Todo ello se complementa -a la perfección- con la calidez humana, esa que todavía mantiene las costumbres de compartir mates con un puestero, comer tortitas caseras recién hechas, escuchar historias de arrieros o ver cómo se mueve un piño de cabras y chivos.
Qué es el Best Tourism Villages
El programa Best Tourism Villages, impulsado por ONU Turismo, busca reconocer a pueblos rurales del mundo que logran preservar su patrimonio cultural y natural mientras desarrollan un turismo sostenible.
La iniciativa pone el foco en comunidades pequeñas que conservan identidad propia, promueven tradiciones locales y generan desarrollo económico sin perder autenticidad.
Argentina participa desde 2021 y cada año selecciona un grupo reducido de candidatos que representan al país en la instancia internacional.
En 2026, la convocatoria alcanzó la cifra récord de 55 pueblos de 20 provincias que se postularon para intentar convertirse en uno de los ocho representantes argentinos.
Entre ellos aparecen tres localidades mendocinas: Las Loicas y Bardas Blancas (Malargüe), y Villa 25 de Mayo (San Rafael). Pero esta presencia no es para nada novedosa, dado que, en los últimos años, la provincia comenzó a fortalecer una estrategia turística vinculada a experiencias rurales, naturaleza y pequeños destinos emergentes.
En ediciones anteriores de los Best Torusim Village ya estuvieron preseleccionados Los Chacayes y Uspallata.