Tras la muerte de Luis Brandoni, Mendoza lo recuerda no solo por su trayectoria, sino por aquel día en San Rafael en que el artista eligió correrse del centro para rendir homenaje a su padre, José Domingo Brandoni. En Las Paredes, dejó una huella que va más allá del arte: una escuela, un gesto de humildad y un legado que sigue vivo en cada aula.
El 24 de octubre de 2023 quedó grabado como uno de esos días en los que la emoción trasciende lo institucional. Luis Brandoni llegó a San Rafael para protagonizar un acto que, lejos de ser protocolar, se transformó en un homenaje íntimo, cargado de memoria y gratitud.
En el distrito de Las Paredes, la comunidad educativa de la escuela 4-245 esperaba desde hacía años ponerle nombre a su identidad. La elección parecía cantada: “Luis Brandoni” había sido el más votado. Sin embargo, el propio actor cambió el rumbo con un gesto que definió el espíritu de la jornada. Conmovido, pidió que la institución llevara el nombre de su padre, José Domingo Brandoni, quien décadas atrás había comprado los terrenos donde hoy funciona la escuela.
Una donación que cambió vidas
“Mi padre se merece este reconocimiento”, dijo entonces, visiblemente emocionado. No fue solo una frase: fue la síntesis de una historia familiar atravesada por la generosidad.
A comienzos de los años 2000, tras el fallecimiento de su padre, Luis y su hermano heredaron esas tierras, donde ya vivían decenas de familias en condiciones precarias. Fue entonces cuando los hermanos decidieron donar una parte del terreno con la condición de que allí se construyeran una escuela, una comisaría y un centro de salud. Ese gesto, pensado como una devolución, terminó convirtiéndose en una marca concreta en la vida de decenas de familias.
Brandoni escuela
Gentileza Prensa Gobierno de Mendoza
El acto de imposición del nombre reunió a estudiantes, docentes, autoridades y vecinos. Para la directora de entonces, Viviana Pizarro, no se trataba solo de un nombre: era la consolidación de una identidad construida colectivamente desde 2017. Y cuando la historia detrás de la familia Brandoni salió a la luz, la comunidad no dudó en acompañar la decisión.
A casi tres años de aquella visita, el recuerdo de esa jornada sigue funcionando como un símbolo silencioso: no el de una figura pública, sino el de un hijo que eligió honrar su historia familiar y dejar un legado que marcó la vida de toda una comunidad.