16 de mayo de 2026 - 19:50

Efecto otoño: por qué aumenta el cansancio y afecta el estado de ánimo

El cambio de estación no es solo cuestión de tiempo. ¿Qué es el trastorno afectivo estacional? Recomendaciones de una especialista

La llegada del otoño no solo modifica la temperatura, el paisaje y las rutinas diarias. A medida que los días se vuelven más cortos y disminuyen las horas de luz solar, nuestro organismo comienza a atravesar una transición silenciosa que impacta de forma directa en la energía, el descanso y la motivación.

Aunque es común atribuir este desgano simplemente al estrés acumulado o al ritmo de la rutina, especialistas advierten que detrás de esta fatiga persistente existe una explicación estrictamente biológica. El cambio de estación no es solo una cuestión climática; es un proceso que altera nuestra química interna y nuestras conductas.

Los síntomas del "bajón" estacional

Durante esta época del año, muchas personas empiezan a experimentar una combinación de factores que alteran el bienestar general: dificultad para concentrarse, irritabilidad, cambios en los patrones de sueño y un marcado aumento del apetito, especialmente con una preferencia por alimentos ricos en carbohidratos.

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La llegada del otoño no solo modifica la temperatura: impacta de forma directa en el cansancio, los hábitos y el estado de ánimo

La llegada del otoño no solo modifica la temperatura: impacta de forma directa en el cansancio, los hábitos y el estado de ánimo

Este impacto emocional y físico suele potenciarse, además, por la adopción de hábitos más sedentarios y una menor exposición al aire libre. Cuando estos síntomas se intensifican, pueden condicionar el desarrollo de la vida cotidiana. ¿Por qué nos sentimos así y qué podemos hacer para contrarrestarlo?

Cansancio de otoño

Uno de los efectos más frecuentes durante esta época del año es la sensación de fatiga persistente. También pueden aparecer irritabilidad, dificultad para concentrarse, aumento del apetito —especialmente por alimentos ricos en carbohidratos—, cambios en el sueño y una sensación general de desgano. En algunos casos, estos síntomas pueden intensificarse y afectar la vida cotidiana.

Además del impacto emocional, los cambios estacionales también pueden influir sobre hábitos cotidianos como la alimentación, la actividad física y la calidad del descanso. La combinación de menor exposición al aire libre, menor movimiento y rutinas más sedentarias puede potenciar la sensación de agotamiento y afectar el bienestar general.

“Muchas veces los síntomas se minimizan porque se consideran normales de esta época del año, pero cuando persisten o afectan la calidad de vida es importante consultar con profesionales. Existen herramientas y tratamientos eficaces para atravesar este período de manera saludable”, refirió la licenciada Liliana Acuña, psicóloga de Boreal Salud.

El otoño y los cambios en el estado de ánimo

La reducción de la luz natural altera procesos fundamentales del organismo. La menor exposición solar influye en la producción de serotonina, vinculada al bienestar emocional, y de melatonina, la hormona que regula el sueño. Además, impacta sobre el ritmo circadiano, el reloj biológico que organiza múltiples funciones del cuerpo a lo largo del día.

“El cuerpo humano está preparado para responder a la luz natural. Cuando las horas de sol disminuyen, pueden producirse cambios físicos y emocionales que muchas veces pasan desapercibidos o se naturalizan. Es habitual que las personas consulten recién cuando el cansancio o la apatía empiezan a interferir con su rutina”, explica Acuña.

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La llegada del otoño no solo modifica la temperatura: impacta de forma directa en el cansancio, los hábitos y el estado de ánimo

La llegada del otoño no solo modifica la temperatura: impacta de forma directa en el cansancio, los hábitos y el estado de ánimo

Este fenómeno puede presentarse de manera leve o más intensa. En algunos casos, incluso, se desarrolla el llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una condición reconocida por los organismos de salud mental que aparece principalmente durante los meses con menos luz solar.

¿Qué es el trastorno afectivo estacional?

El fenómeno tiene nombre y apellido de consultorio. Según una publicación de la Clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos (España), este cuadro se denomina Trastorno Afectivo Estacional (TAE): un tipo de depresión estrechamente vinculada a los cambios de estación que, por lo general, se repite de manera cíclica en la misma época cada año.

Si bien existe una variante que se manifiesta con la llegada de la primavera y el verano, en la gran mayoría de los casos los síntomas emergen durante el otoño y se extienden hasta el regreso de los meses cálidos.

De acuerdo con los datos epidemiológicos de la institución española, el TAE es más habitual en mujeres que en hombres y registra una mayor frecuencia en adultos jóvenes. Asimismo, la geografía juega un rol clave: es un trastorno mucho más común en las regiones alejadas del ecuador, donde los cambios en la cantidad de horas de luz solar son drásticos y muy acusados a lo largo del año.

Las señales de alerta: cómo se manifiesta

Los especialistas enumeran una serie de síntomas comunes que sirven para encender las alarmas en el día a día:

  • Falta de energía: sensación de apatía y pereza constante.
  • Alteraciones del ánimo: tristeza, pesimismo y pensamientos negativos frecuentes.
  • Irritabilidad: baja tolerancia a la frustración.
  • Problemas de sueño: dificultades tanto para conciliar el descanso como para mantenerlo.
  • Impacto cognitivo: problemas para concentrarse o ser productivo en las tareas cotidianas.
  • Aislamiento: desinterés por actividades sociales o de ocio que habitualmente resultan placenteras.

Además, el Trastorno Afectivo Estacional de base otoñal suele venir acompañado de un combo muy específico: hipersomnia (exceso de sueño durante el día), consumo compulsivo de alimentos ricos en hidratos de carbono y, en consecuencia, un aumento de peso.

Recomendaciones de una especialista para sobrellevar mejor el otoño

Entre las recomendaciones más habituales se encuentran mantener horarios de sueño regulares, aprovechar al máximo las horas de luz natural, realizar actividad física y sostener espacios de socialización. En los casos más severos, los profesionales también pueden indicar psicoterapia, acompañamiento médico o tratamientos específicos como la fototerapia, que utiliza luz artificial brillante para compensar la falta de exposición solar.

Detectar los síntomas a tiempo y comprender que los cambios estacionales también pueden impactar en la salud física y emocional resulta clave para prevenir que el malestar se prolongue o se intensifique durante los meses más fríos del año.

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