Directivos, docentes, padres y alumnos pusieron manos a la obra y acondicionaron una humilde escuela de Las Heras

Tareas de pintura, desmalezamiento, colocación de cortinas y reacondicionamiento de las aulas fueron llevadas a cabo por los propios protagonistas, es decir, la comunidad educativa de esta zona carenciada situada entre Las Heras y Lavalle.

Directivos, docentes, padres y alumnos pusieron manos a la obra y acondicionaron una humilde escuela de Las Heras
Alumnos, padres y profes pintaron su escuela en Las Heras.

Juntos, trabajando en equipo y de manera solidaria, siempre es más fácil. Así lo entendió la escuela 4-250 “Algarrobal de Abajo”, de Las Heras, algunos días antes del inicio del ciclo lectivo.

Lógicamente, el establecimiento necesitaba una fuerte “lavada de cara” y su directora del nivel secundario, Lorena Curia decidió hacer una gran convocatoria para que todos se sintieran partícipes y contribuyeran a mejorar las instalaciones. La escuela está situada en una zona rural entre Las Heras y Lavalle y muchos de sus estudiantes deben trabajar en los hornos de ladrillo o en la cosecha.

Dos alumnos posan para la foto mientras pintan su escuela.
Dos alumnos posan para la foto mientras pintan su escuela.

“Sin embargo, en los ratos libres, los integrantes del centro de estudiantes nos apoyaron y se acercaron a pintar. Fue muy loable y estamos agradecidos”, manifestó Curia, en diálogo con Los Andes.

Apenas se iniciaron las tareas, se acercaron docentes, directivos, alumnos, mientras que el profesor de Educación Física, Martín Touja, puso manos a la obra cortando la chipica del patio, desinfectando y dando prolijidad al lugar.

Con el dinero recaudado durante una feria de platos para el Día de la Tradición, en noviembre pasado, se adquirieron cortinas que fueron colocadas por la propia directora. Otros miembros de la comunidad educativa, como el regente, se dedicaron a preparar las paredes para las tareas de pintura.

Todos juntos

“En una salita que armamos para que los profesores tengan su espacio colocamos un reloj donado por una profesora. Yo misma llevé un termo y todo quedó hermoso”, dijo Curia, para agregar que la escuela es el segundo hogar de muchísima gente y que por eso nada mejor que volcar amor y dedicación.

También se acercaron padres de los estudiantes, uno de los cuales reparó un equipo de aire acondicionado para la biblioteca.

Estamos orgullosos por esta gran muestra de solidaridad hacia nuestra escuela y sumamente agradecidos con tantos chicos que, aún trabajando en la cosecha y en los hornos, vinieron a dar una mano con la mejor predisposición”, subrayó.

La directiva sostuvo que, desde el año pasado, cuando ingresó al establecimiento, se abocó a revalorizar el lugar y su comunidad. “Me encanta que los chicos se sientan reconocidos y valorados, con la premisa del respeto por la diversidad, la historia y la cultura”, acotó.

Dijo que la escuela está abierta a la comunidad, caminando a la par; respetando y escuchando las diversas voces que permiten poner en valor el trabajo de todos quienes consideran que la educación y la cultura son los pilares de una sociedad justa y democrática.

No es la primera vez que la institución lleva a cabo una obra que involucra a la comunidad educativa y revaloriza a sus integrantes.

En octubre del año pasado, una docente implementó un proyecto usando celulares básicos y pocos recursos y los chicos de la escuela 4-250 fotografiaron El Algarrobal de Abajo e hicieron una sensible muestra.

Siempre bajo la premisa de poner en valor el terruño, el objetivo fue mostrar su lugar con una belleza muchas veces desconocida por los mendocinos. Así, los chicos sacaron a relucir su creatividad y realizaron una emotiva muestra fotográfica con imágenes tomadas desde sus propios teléfonos.

Buen clima

Los resultados fueron sorprendentes y emocionantes ya que ni siquiera los propios protagonistas imaginaron obras tan significativas, que más tarde fueron exhibidas en el establecimiento con los nombres de sus autores.

La docente Jimena Barrozo, que dicta Prácticas Artísticas asociadas a las Artes Visuales, dio el puntapié inicial y el proyecto fue coordinado por Cintia La Micela. La iniciativa contó con la colaboración de otros docentes, teniendo en cuenta que fue de carácter interdisciplinario.

“Es un orgullo total porque nuestros chicos dejaron traslucir, con una gran sensibilidad, la mirada de su tierra. Así, un lugar como Las Heras, que en el imaginario social es visto como el basural de Mendoza o el punto de la pobreza de la provincia, se convirtió en un hermoso terruño”, manifestó, en esa oportunidad, Lorena Curia, quien reiteró que, en realidad, la idea inicial tenía que ver con la cultura del lugar a través de sus vestimentas típicas, entre otros aspectos, aunque el proyecto fue mutando hasta focalizar en la fotografía. La docente advirtió que, si bien no todos tenían ni tienen teléfonos celulares, era posible utilizar la tecnología para revalorizar una zona típica de Mendoza, conocida en parte por los hornos de ladrillo.

“Estos estudiantes, muchos de los cuales se ven obligados a trabajar para generar un sustento económico, están muy arraigados a su tierra, incluso por un problema de transporte. Los micros pasan cada una hora y no es muy común que puedan acercarse al Centro”, describió, por su parte, Barrozo.

De allí que surgió aprovechar y capitalizar los aspectos positivos que posee El Algarrobal de Abajo. “Siempre les digo que este lugar es maravilloso y luego lo pudieron comprobar con sus propias imágenes. Ni ellos podían creerlo. Árboles, acequias, hornos de ladrillos, cardos… Hay tanto por mostrar y miles de motivos por lo que sentirse orgulloso de esta zona. No todos los lugares de Mendoza poseen esta riqueza ni este paisaje con la cordillera detrás”, insistió la inquieta docente.

Carencias económicas

La mayoría de la matrícula del establecimiento está formada por estudiantes con carencias económicas. Muchos viven humildemente, trabajan y el día a día, máxime en medio de esta crisis, les cuesta.

“Es increíble ver cómo los padres, aunque se trate de chicos de la secundaria, se acercan al colegio cuando se los integra, se los hace partícipes. La reunión previa al inicio de clases estuvo colmada, fue una alegría”, dijo Curia.

El lunes fue un día de fiesta en la escuela: se recibió cálidamente a los ingresantes del primer año de la secundaria, se realizó una reunión de padres y un hermoso desayuno para todos los estudiantes.

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