22 de julio de 2026 - 10:58

La exprofesora que levantó su hogar con sus propias manos: cómo es vivir en un hexágono sustentable en Córdoba

Jésica Belletti aplicó la técnica de la quincha para crear una vivienda sismorresistente con techo vivo y autonomía energética mediante paneles solares.

Jésica Belletti, una exprofesora de 42 años, decidió dar un giro radical a su vida. Abandonó el ruido de Buenos Aires para radicarse en el Valle de Traslasierra, Córdoba. Allí, con sus propias manos, levantó un hogar de barro, paja y madera de 30 metros cuadrados que transformó su realidad personal y profesional.

El proyecto no fue solo un cambio de domicilio, sino una apuesta por la autonomía en un entorno rural. La estructura hexagonal, diseñada para optimizar cada centímetro, se convirtió en el escenario donde Jésica dio a luz a su hijo Kunturi en diciembre de 2023, consolidando un vínculo profundo con su creación.

Geometría hexagonal y confort térmico natural

La elección de un diseño hexagonal no es una decisión estética, sino funcional. Esta geometría permite una distribución de esfuerzos más eficiente que las plantas cuadradas tradicionales, eliminando rincones muertos y mejorando la sensación de amplitud en un espacio reducido de cinco por seis metros. Al emplear la técnica de la quincha, un armazón de madera relleno de barro y paja, la vivienda adquiere ligereza y flexibilidad, propiedades esenciales para resistir posibles movimientos sísmicos en regiones andinas.

Además, el uso de tierra cruda garantiza una alta inercia térmica. Las paredes de barro absorben el calor o el frío lentamente, manteniendo el interior fresco en los veranos intensos de la montaña y conservando la temperatura agradable durante el invierno. Un techo vivo, cubierto de plantas suculentas, refuerza este aislamiento natural mientras integra la obra visualmente con el paisaje cordobés.

De la autoconstrucción a un nuevo oficio profesional

La casa funciona de manera independiente mediante paneles solares para alimentar electrodomésticos básicos y sistemas de captación de agua de lluvia y cursos naturales cercanos. Excepto por el cemento utilizado en la cimentación, la obra se realizó íntegramente con materiales locales y atóxicos, priorizando la salud y la reducción drástica de costos de transporte.

Lo que comenzó como una búsqueda de vivienda propia derivó en una nueva salida laboral. La experiencia adquirida en su obra llevó a Jésica a trabajar profesionalmente en bioconstrucción para otras familias de la zona. Actualmente, el Valle de Traslasierra se ha consolidado como un polo de estas técnicas, donde el trabajo colectivo permite que los interesados aprendan el método mientras levantan sus propios muros.

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