La escena quedó grabada. “Me dijeron que había quedado, que me iba a la India. Y me quedé… como que no entendía nada. Ahí cambió mi vida”, dice.
El destino no fue una elección personal. UWC tiene 18 colegios distribuidos en distintos países y los estudiantes son asignados según criterios internos. “No elegimos. Te puede tocar cualquiera. A mí me tocó India y nunca me lo hubiera imaginado”, reconoce.
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De San Martín a la India: la historia de Augusto Pérez Vega, el estudiante que fue seleccionado por UWC y vivirá dos años en el país poblado del mundo.
Un viaje que empieza a tomar forma
El viaje está previsto para agosto, aunque aún resta definir la fecha exacta. “Me puedo ir a principios o a mediados de agosto. Estoy esperando una invitación a un intensivo de inglés. Si me llaman, viajo antes”, explica.
En principio, compartiría el destino con otro estudiante argentino. “Me voy con un chico de Neuquén. Nos vamos los dos a ese colegio. Pero él no necesita el intensivo de inglés, así que si yo voy antes, viajo solo”, detalla.
El idioma es, justamente, uno de los desafíos. “Soy el que menos inglés tiene incorporado. Pero el comité te acompaña mucho, te dan clases, te ayudan con los papeles, con la visa, con todo”, señala.
Otra mendocina vivirá la misma experiencia que Augusto, pero en este caso en un colegio de Estados Unidos.
Es Sol Ardito, una chica de 16, de la Escuela de Comercio Martín Zapata.
La vida en San Martín, antes de partir
Augusto vive con sus padres, Lía Magalí Vega y Juan Alfredo Pérez, y su hermano menor, Octavio, de 10 años. “Somos cuatro en total. Están felices, pero todavía no caen, igual que yo”, cuenta.
Su recorrido educativo también tuvo cambios recientes. Cursó la secundaria en la Escuela técnica agraria Moisés Julio Chade, en Alto Verde, con orientación en enología, y este año se trasladó a la Escuela Simón Bolívar para poder rendir y egresar antes del viaje.
“En el Simón me dieron la posibilidad de rendir quinto año ahora, antes de irme, así ya me voy con el secundario terminado”, explica.
El cambio no pasó desapercibido. “Imaginate que cae un chico nuevo en quinto año que se va a la India… no entendían nada. Pensaban que era intercambio y que iba a venir alguien para acá”, dice entre risas.
Una selección que prioriza otras cualidades
Uno de los aspectos que más destaca del programa es el criterio de selección. “Ellos no ven tu desempeño académico, nada de eso. Analizan el espíritu crítico, la capacidad de relacionarse, la iniciativa”, afirma.
Según explica, UWC apunta a otras capacidades. “Buscan virtudes distintas, el potencial de cada uno. El sistema educativo allá es muy diferente al argentino, entonces un chico que acá no tenía buen rendimiento allá puede destacarse”, señala.
La organización, fundada en 1962, promueve la educación como herramienta para la paz, el entendimiento entre culturas y el desarrollo sostenible. Cuenta con colegios en distintos continentes y reúne estudiantes de más de 150 países.
Dos años en otro mundo
Durante su estadía en India, Augusto cursará el Bachillerato Internacional, pero también participará de múltiples actividades extracurriculares.
“Tienen un sistema que se llama CAS: Creatividad, Actividad y Servicio. Hacés deportes, proyectos solidarios, actividades artísticas. También hay semanas de proyectos”, explica.
Ese enfoque integral es uno de los aspectos que más lo atraen. “Trato de no irme con expectativas, pero sé que hay muchas cosas que me gustan. Además, toda esa zona es muy natural y a mí me encanta”, dice.
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De San Martín a la India: la historia de Augusto Pérez Vega, el estudiante que fue seleccionado por UWC y vivirá dos años en el país poblado del mundo.
Vacaciones lejos de casa
El calendario escolar es distinto al argentino. Las vacaciones principales se concentran entre mayo y agosto, pero volver al país no está en sus planes.
“No tengo pensado volver. Los vuelos son caros”, admite. En cambio, evalúa otras alternativas. “Como hay chicos de todo el mundo, capaz me voy a la casa de alguno, a España, Portugal… entre esos países es más barato viajar”, cuenta.
El costo del viaje y el esfuerzo familiar
La beca cubre prácticamente todos los gastos: estudios, alojamiento y manutención. El único costo a cargo de la familia es el pasaje aéreo.
Para afrontarlo, organizaron distintas actividades. Una de ellas será un bingo el próximo 9 de mayo, en calle Coronel Moyano 973, en el barrio Las Bóvedas.
Además, montaron un emprendimiento gastronómico. “Tenemos una parrilla que funciona los fines de semana en Ruta 50 y Carril Buen Orden”, cuenta.
Un futuro abierto
El paso por UWC también abre puertas a estudios superiores en el exterior. “El colegio te ayuda a postular a universidades. Nos contaron de un chico que entró a Harvard”, menciona.
Sin embargo, no tiene una decisión tomada. “Todavía lo estoy definiendo. Quiero ver qué pasa en esos dos años y después decidir si estudio afuera o vuelvo a Argentina”, explica.
Mientras tanto, transita una etapa de transición, entre la expectativa y la despedida. “Por ahí me entra la nostalgia, pienso en mis amigos, en todo. Pero sé que es por un bien”, dice.
Y concluye con una idea que resume el sentido del viaje: “Después de esos dos años, siento que voy a tener muchas más posibilidades para elegir qué hacer”.