Covid-19: por qué se estancó en Mendoza el porcentaje de vacunados mayores de 80 años

Paula Cortez vacuna a Remigio Waigel con la vacuna Moderna en combinación con la Sputnik. / Ignacio Blanco
Paula Cortez vacuna a Remigio Waigel con la vacuna Moderna en combinación con la Sputnik. / Ignacio Blanco

Se mantiene sin grandes variaciones desde hace semanas. Actualmente está en 81% con una dosis y 72% con esquema completo.

En Mendoza, el de los mayores de 80 años, es el grupo con menos cobertura de vacunación Covid con una dosis entre los adultos. Es además, el que tiene menos esquemas completos en mayores de 40 años.

Actualmente 81% de esa población tiene una dosis y 72% tiene esquema completo.

Se trata de un segmento que no presenta mayores avances en la cobertura.

Hace tres meses, hasta el 16 de julio, era de 77% con una dosis. Sí se movió el acceso a segunda dosis lo cual tiene que ver con el cumplimento del intervalo, en ese momento era de 49%.

Pero el 16 de septiembre, hace un mes, la cobertura con una dosis era prácticamente igual a la actual: 80,33% y 70,21% con dos. Los datos corresponden al informe epidemiológico de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Mendoza (Aclisa) con información oficial.

Esto implicaría que dos de cada diez personas de esta franja etaria no ha accedido al inoculante pese a que, con 30% de letalidad por Coivd-19, es el grupo en el que ésta es mayor.

Posibles causas

Hay que señalar algunos aspectos que influyen en esta situación. Por un lado, una buena proporción de adultos mayores recibió la vacuna rusa Sputnik en su primera dosis, pero luego el segundo componente para completar el esquema no se entregó en la misma cantidad.

Para ellos se habilitó la combinación con la vacuna del laboratorio Moderna como segunda dosis pero no a todos les da confianza esta alternativa.

La falta de confianza es justamente uno de los motivos por los que hay una especie de “núcleo duro” que no accede.

Iris Aguilar, directora de Inmunizaciones, mencionó que hay un segmento entre los adultos mayores que accedió más tarde por las dudas de ellos mismos, su entorno o incluso sus médicos. “Vimos que fue una decisión evaluada por la familia, a veces ella no quería y él sí o al revés, fue una situación familiar meditada y consensuada”, observó.

En tanto, la ministra de Salud, Ana María Nadal, explicó que hay otro elemento a tener en cuenta. La población objetivo estimada para vacunar se calcula a partir de las estimaciones de población que hay disponibles. El último censo se hizo en 2010 y a partir de esto el Indec realiza proyecciones de población. Dado esto, la funcionaria señaló la relatividad de los datos, sobre todo en este segmento en el que puede haber fallecidos que no se estén considerando. En este sentido, la proporción de no vacunados podría ser menor.

Aguilar también hizo referencia a que hay sobreinformación, mucha de la cual es errada, lo cual genera confusión. Dijo que todavía llegan personas que sostienen que se está experimentando con la gente, que las vacunas modifican el ADN, que con ellas se coloca un chip y que incluso, aún hoy, dudan de la existencia del coronavirus. Pero agregó que al darles las explicaciones del caso, comprenden y acceden.

Otro factor que influye como obstáculo es la dificultad para acceder a medios digitales a través de los cuales se inscribe y dan turnos.

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