El viernes posterior al Año Nuevo arrancó tranquilo en el paso Cristo Redentor. Sin bocinazos eternos ni filas que se pierden en la curva, el cruce a Chile mostró una postal poco habitual para pleno verano: entre 30 minutos y 2 horas de demora durante la mañana en el complejo Los Libertadores, según el momento.
El viernes posterior al Año Nuevo arrancó tranquilo en el paso Cristo Redentor. El cruce a Chile mostró una postal poco habitual para pleno verano: apenas 30 minutos de demora durante la mañana en el complejo Los Libertadores. pic.twitter.com/JmXfuI7QBq
La escena contrastó fuerte con los días previos. Mientras el feriado del 1° de enero el movimiento fue moderado, con 2.882 personas, 758 vehículos y apenas 11 colectivos según la coordinación fronteriza, en la antesala de fin de año el promedio diario había rondado las 7.000 personas, con esperas de hasta tres horas y filas que llegaron a extenderse cuatro kilómetros sobre la ruta nacional 7.
Esta mañana de viernes, el tránsito fluyó sin sobresaltos y con un clima de mayor previsibilidad para quienes encararon el cruce hacia el Pacífico.
Paso a Chile: controles de alcoholemia en Penitentes
Paso a Chile: controles de alcoholemia en Penitentes
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En la zona de Penitentes, las autoridades montaron controles de alcoholemia para conductores, una medida habitual en jornadas de alto tránsito turístico que busca reforzar la seguridad vial en uno de los tramos más exigentes del corredor internacional.
El contexto del verano 2026 suma un condimento especial. Aunque las compras en Chile todavía resultan convenientes para los argentinos, el entusiasmo convive con cierta cautela.
Paradores en Penitentes y Uspallata: la estrategia en caso de colapso
Ante un eventual colapso en el complejo fronterizo, se mantiene la posibilidad de habilitar los paradores de Penitentes y Uspallata, con capacidad para unos 400 vehículos cada uno.
Allí, los automovilistas pueden esperar de forma segura, con servicios sanitarios, opciones gastronómicas y presencia de fuerzas de seguridad.
En caso de activarse, como pasó la semana pasada, el esquema implica suspender momentáneamente el ascenso hacia la frontera y reanudarlo luego en tandas de 100 vehículos, acompañados por autoridades viales, cuando la atención en Los Libertadores se descongestiona.