La miel de abeja es uno de los alimentos dulces más sabrosos. Pastelería, desayuno y hasta como condimento... Los usos son variados, sumado a sus nutrientes para el cuerpo y beneficios terapéuticos en caso de alguna enfermedad.
La miel de abeja es uno de los alimentos dulces más sabrosos. Pastelería, desayuno y hasta como condimento... Los usos son variados, sumado a sus nutrientes para el cuerpo y beneficios terapéuticos en caso de alguna enfermedad.
Sin embargo, tiene un problema: suele endurecerse, cristalizarse o granularse. Entonces, hay que volverla a convertirla en líquido para no desecharla. ¿Cómo hacerlo?
Si la miel se endureció, podés probar con un clásico truco: derretirla en un baño de agua caliente (”baño María”).

Un tip crucial es que evites los recipientes de plástico: no solo son menos profundos (se pueden volcar), sino que no son buenos conductores del calor. Entonces, si la miel está en plástico, pasala a un frasco de vidrio.
Si no tenés calor a mano, podés probar este procedimiento con mucha paciencia:

Aclaración: la miel con alto contenido de glucosa se cristalizará mucho más rápido que la miel con un bajo contenido de glucosa.
Similar al procedimiento en la cocina, podés derretir la miel en el microondas. La única desventaja: se pueden destruir enzimas por el sobrecalentamiento.
Con la miel en el frasco, metela en el microondas en calentamientos rápidos de 30 segundos, de manera paulatina. Chequeá que la temperatura esté por encima de 38°C, pero no más allá de 50°C.

Si repetís muchas veces este proceso de diluir la miel, irá perdiendo poco a poco sus aroma y sabor.