La abogada e influencer argentina Agostina Páez, detenida en Brasil desde enero tras realizar gestos racistas a la salida de un boliche en Río de Janeiro, dio un giro en su estrategia judicial y se mostró arrepentida por lo ocurrido.
La joven de 27 años reconoció su "error" al tratar de "monos" a los brasileños. Hace dos meses está en Río de Janeiro y no puede volver al país.
La abogada e influencer argentina Agostina Páez, detenida en Brasil desde enero tras realizar gestos racistas a la salida de un boliche en Río de Janeiro, dio un giro en su estrategia judicial y se mostró arrepentida por lo ocurrido.
“He cometido un error”, afirmó, luego de que la letrada brasileña Carla Junqueira asumiera su defensa.
En un audio difundido por el diario La Nación, la joven santiagueña de 29 años adoptó un tono conciliador y reconoció su responsabilidad. “Esto ha sido y es un aprendizaje muy difícil, pero importante en mi vida y espero que sirva de ejemplo para los argentinos”, manifestó la acusada.
En el mismo mensaje agregó: “He cometido un error del cual he aprendido. He tenido una reacción equivocada dejándome llevar por el enojo y estoy pagando las consecuencias de eso. Pido disculpas a quien pueda haberse sentido ofendido”.
El cambio de postura fue definido por su nueva representante legal, quien reemplazó al abogado Ezequiel Roitman, que se apartó de la defensa por diferencias en la estrategia.
Junqueira, conocida por haber representado a la actriz Thelma Fardin en el proceso judicial que terminó con la condena del actor Juan Darthés en la justicia brasileña, explicó que la defensa tomará un camino distinto.
“Voy a cambiar completamente la estrategia. Dejaré de enfocarme en el fondo de la acción. Ya no vamos a discutir si lo hizo o no. Ella lo hizo, se equivocó y cometió un delito”, señaló la abogada.
Agostina Páez enfrenta en Brasil una causa por injuria racial, delito por el que permanece bajo control judicial en Río de Janeiro. La joven tiene colocada una tobillera electrónica y reside en un barrio alejado de la zona turística de la ciudad, bajo seguimiento permanente de las autoridades.
En los últimos días, el Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro rechazó el pedido de la defensa para que pueda regresar a la Argentina mientras continúa el proceso.
El caso comenzó durante un viaje turístico a Brasil, cuando Páez fue acusada de llamar “monos” a ciudadanos brasileños, lo que derivó en una denuncia por discriminación.
En un primer momento, las autoridades le retuvieron el pasaporte y luego dispusieron el uso de la tobillera electrónica. Aunque su documento de identidad fue devuelto, la restricción para salir del país sigue vigente.
La situación judicial se agravó porque Brasil equipara establece como delito al racismo en la Ley 14.532/2023, que determina penas de entre dos y cinco años de prisión, además de multas.
En tanto, la Ley 7.716/1989, que regula los delitos de discriminación en el país, establece sanciones por conductas racistas vinculadas a la raza, el color, la etnia, la religión o la procedencia nacional. Además, la Constitución brasileña considera al racismo un delito imprescriptible y no excarcelable bajo fianza.