En el Barrio La Esperanza de Virrey del Pino, en el partido bonaerense de La Matanza, todos conocen a Alejandro Ezequiel Abad. Tiene 23 años, una hija de dos y un sueño que lo acompaña desde chico: ser chofer de colectivo.
Tiene 23 años, vive en Virrey del Pino y se volvió viral por el ingenio con el que transformó su carro de cartoneo en un colectivo artesanal: "Hasta no ser colectivero, no voy a parar".
En el Barrio La Esperanza de Virrey del Pino, en el partido bonaerense de La Matanza, todos conocen a Alejandro Ezequiel Abad. Tiene 23 años, una hija de dos y un sueño que lo acompaña desde chico: ser chofer de colectivo.
Mientras espera la oportunidad de ponerse al volante de una unidad de las líneas 159 o 96, Alejandro sale todos los días a trabajar con un carro muy especial: uno que él mismo construyó con forma de colectivo.
Alejandro trabaja todos los días para poder darle una mejor vida a su esposa e hija.
Su invento, al que bautizó "carro-colectivo", tiene parabrisas, espejos, cabina y hasta techo de lona, y ya se volvió viral en el barrio y en las redes sociales. “Mi sueño es ser colectivero y por eso inventé el carro-colectivo, que tiene parabrisas, espejos y una cabina donde voy siempre escuchando música y trabajando”, contó Alejandro en diálogo con TN.
El joven armó el vehículo con materiales reciclados y la ayuda de su padrastro. “Agarré una pileta de lona que estaba tirada en casa, ya no servía, y la usé de techo”, explicó.
Luego agregó detalles propios de un colectivo real: el parabrisas para evitar el polvo y los espejos retrovisores, que consiguió gracias a amigos colectiveros.
El "carro-colectivo" que armó con su padrastro y que usa para recolectar cartones.
Lejos de generar burlas, su creación despertó admiración. “La gente se reía o se ponía contenta por el carro, más que nada porque nunca habían visto algo así”, contó.
El carro también le ofrece ventajas: en invierno mantiene el calor y en verano levanta las lonas laterales para dejar pasar el aire. Con él, Alejandro recolecta cartones y realiza changas, lo que le permite mantener a su familia.
“Yo tengo tres carros: uno queda en un mercado, otro en un mayorista y salgo con este”, explicó. Gracias a su rutina, reúne entre 3.000 y 4.000 kilos de cartón cada 25 días. Además, trabaja como instalador de cámaras de seguridad, con el objetivo de terminar su casa y en un largo plazo ahorrar para comprar un terreno.
Así es el "carro-colectivo" que construyó Alejandro.
"No es que hoy en día estoy en la extrema necesidad, que yo no tengo laburo. La plata la uso para hacer mi casa, me estoy edificando arriba", detalló.
Alejandro contó que empezó a trabajar a los seis años, embolsando compras en un supermercado. Con el tiempo, aprendió a ganarse la vida en la calle sin desviarse del camino del trabajo. “En la calle pasan un millón de cosas y gracias a Dios siempre supe lo que está mal y lo que está bien", reflexionó.
"Tenía amistades que andaban en la mala y me alejé porque sabía muy bien que eso no era para mí Yo no quería eso para mi vida. Quiero trabajar y ganarme la plata dignamente”, sumó.
Alejandro sueña con ser colectivero.
Su pasión por los colectivos lo acompaña desde niño y lo impulsa cada día a seguir adelante. “Lo voy a lograr, olvidate. Hasta no ser colectivero no voy a parar”, aseguró.