Capilla del Rosario: un tesoro de 190 años que espera un plan urgente de recuperación

La Capilla del Rosario de Guaymallén se encuentra abandonada y destruida
La Capilla del Rosario de Guaymallén se encuentra abandonada y destruida

Es la capilla más antigua de Mendoza. Esta y sobre todo su casa aledaña están en mal estado y necesita de intervenciones. Actualmente no se pueden usar. Los vecinos esperan las obras, aún sin fecha, que rehabiliten esas construcciones.

La Capilla de Nuestra Señora del Rosario, en el distrito del mismo nombre de Guaymallén, es un bien patrimonial que está cerrado desde hace tiempo y los vecinos de los barrios aledaños esperan que el edificio sea recuperado y vuelva a prestar el servicio religioso que tuvo siempre.

Se ubica al Este de la calle Tirasso, sobre la calle Capilla del Rosario, junto a dos barrios populares de la zona, Los Guindos y el Hornero II. Atrás, en un terreno vecino, se ubica el gimnasio polideportivo Nicolino Locche.

La capilla de Nuestra Señora del Rosario constituye uno de los pocos motivos de arquitectura de derivación colonial que se conservan en la provincia, anteriores al terremoto de 1861.

Su construcción data aproximadamente de 1830 y, al decir de la historiadora María Cristina Satlari, es una de las expresiones arquitectónicas religiosas más antiguas en pie.

Hacia el norte del templo se encuentra una derruida vivienda, morada de la familia de Juana Mendoza de Grajales, también nombrada como “casa de los Mendoza” o “casa de retiros espirituales”. Esta última construcción está en pésimo estado y todo el contorno luce muy abandonado, sin cerramiento, con malezas y escombros. Juana murió en 1995; era la mamá del experiodista de Los Andes, también ya fallecido, Ángel Grajales.

La Capilla del Rosario de Guaymallén se encuentra abandonada y destruida
La Capilla del Rosario de Guaymallén se encuentra abandonada y destruida

El templo se encuentra en mejor condición, pero no se puede utilizar, está cerrado y, en previsión de robos, fue despojado de todos los elementos característicos de un lugar de fe católica: ornamentos e imágenes de culto, como la de la Virgen del Rosario, pinturas, objetos litúrgicos y hasta un viejo armonio. Todo fue guardado en un sitio seguro.

En el mismo predio se ha construido un salón de usos múltiples (SUM), donde se dan misas los domingos, a cargo del padre Raúl Marianetti, cura párroco de la cercana parroquia Santa Ana.

Otro de los espacios de la casa de la Capilla del Rosario de Guaymallén.
Otro de los espacios de la casa de la Capilla del Rosario de Guaymallén.

En los años 90 se hicieron arreglos en la vivienda, pero en la actualidad esa estructura es un sitio abandonado y perdido. Los habitantes de las inmediaciones y grupos de patrimonialistas, se han expresado pidiendo la recuperación del conjunto.

Es que esas edificaciones poseen un valor histórico y cultural, en especial el templo que se mantuvo en pie después del terremoto de marzo de 1861, hito que le valió transformarse en un ícono religioso, cultural e histórico de Mendoza, como señaló este diario en una nota publicada el 3 de abril de 2012.

Así como se encuentra el conjunto religioso y habitacional no se puede utilizar ni aprovechar plenamente. Hay una permanente “invitación” al vandalismo y afea el contorno.

Tres instituciones están comprometidas en recuperar el enclave: la Municipalidad de Guaymallén, a la sazón propietaria de la casa contigua al templo; el Arzobispado de Mendoza, titular de la sede de culto y la Dirección de Patrimonio de Mendoza, interesada en mantener ese acervo patrimonial.

El templo tiene declaraciones definidas: es Bien Patrimonial y Monumento Histórico de Interés Municipal (decreto 1183/92), y también es patrimonio provincial por norma de la Legislatura, pero sin estar dentro de los parámetros de la Ley de Patrimonio Cultural (N° 6034), según explicó el director de la repartición, Horacio Chiavazza; además no logró ser considerado un monumento histórico nacional. Este funcionario fue preciso: “La capilla está en un estado de conservación aceptable, pero que no garantiza el uso público y se analizará su estructura. La casa, en cambio, requiere un plan de recuperación, restauración y puesta en valor. En esto estamos trabajando puntualmente”.

En el municipio, la directora de Planificación, arquitecta Cintia Brucki, habla del caso. “En el corto plazo –explicó– haremos un cierre perimetral de modo de evitar que el sitio se siga banalizando, se aplicará una mayor iluminación y limpiaremos el predio”. Un adelanto, al menos.

En la actualidad, la comuna trabaja en dos líneas de acción: por un lado, la Dirección de Asuntos Legales, junto con los abogados del Arzobispado de Mendoza, analizan las cesiones y escrituras para celebrar un convenio que aclare las titularidades de los inmuebles y así proceder a las inscripciones registrales definitivas correspondientes.

Por otro lado, en paralelo, mientras se resuelven las titularidades, se ha integrado una comisión con las instituciones involucradas para encarar acciones en el corto y mediano plazo y mejorar el conjunto patrimonial, como las obras de rescate arqueológico, reparación y puesta en valor. En suma, debe armarse un proyecto ejecutivo de recuperación y puesta en valor de los dos inmuebles: el que sirvió de residencia y el de la capilla.

Ese proceder no asegura aún el comienzo de obras porque primero habrá que determinarse el mecanismo para conseguir las partidas de dinero que posibilitarán los trabajos de reconstrucción. Presupuesto y fecha de inicio de obras, entonces no están definidos aún.

La Capilla del Rosario de Guaymallén se encuentra abandonada y destruida
La Capilla del Rosario de Guaymallén se encuentra abandonada y destruida

El Arzobispado de Mendoza, titular de esa propiedad, también reconoce la conformación de una mesa de trabajo entre “los equipos técnicos y la comisión de patrimonio histórico del Arzobispado y la Municipalidad de Guaymallén para atender el mantenimiento de la capilla, con la colaboración de la Dirección de Patrimonio provincial. Junto a tareas de ordenamiento administrativo, se está elaborando el listado de tareas de acción inmediata, tanto en la casa Mendoza (propiedad del municipio) como en la capilla (propiedad de la Arquidiócesis), relevamiento conjunto para lograr la puesta en valor y el uso público de los inmuebles”.

El Arzobispado de Mendoza admite que “las tareas demandarán tiempos de relevamiento, estudio y obras, para una óptima puesta en valor de estos bienes religiosos culturales de los mendocinos”.

Entre los vecinos

Hablando con los habitantes de los barrios circundantes o cercanos, se aprecia una gran empatía y cariño con el lugar.

Héctor Gálvez (63), ministro de la Eucaristía de la iglesia Santa Ana, vive enfrente, en diagonal a las instalaciones. No ve la hora en que se pueda volver a dar misa en el templo. Su conocimiento sobre la historia del enclave es proverbial y está dispuesto siempre a transferirlo a cualquiera que se acerque a conocer el devenir de la capilla blanca.

Un poco más lejos, Carlos Méndez Brenot (64, empleado municipal, recuerda que a sus 12 años fue monaguillo en ese sitio y auxiliaba en el oficio de la misa al cura Antonio Camarotta, que pertenecía a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Kilómetro 11.

Viejas paredes que resistieron varios sismos

La historiadora María Cristina Satlari sostiene que la capilla fue construida por el sacerdote peruano Gabriel Bejarano, hacia 1830, con dineros que sus padres le mandaban desde el Alto Perú.

“Es la más antigua que existe en la provincia. Sus viejas paredes han resistido los terremotos de 1861, 1873, 1927, 1977 y 26 de enero de 1985”, escribió la investigadora en un estudio que publicó en 1996.

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