Argentino radicado en Israel cuenta cómo es realmente la vida en medio de la guerra
Leonardo vive en Israel y relata cómo es el día a día en medio del conflicto: alarmas antimisiles, refugios y una rutina que continúa casi con normalidad.
Leonardo explica que lo que muestran los medios es una imagen totalmente exagerada de cómo es vivir en Israel en medio de la guerra.
Una alerta que indica que es momento de ingresar al refugio interrumpe la conversación. Al día siguiente, Leonardo Marchiori retoma el diálogo: “Otra vez estamos en el refugio. No dormimos nada anoche, tuvimos que bajar cinco veces, así que fue un día complicado”.
Aun así, sostiene que la imagen que se muestra en gran parte de los medios internacionales no es fiel a la realidad que se vive en el país. “Todo lo que muestran o lo que ve mi familia desde Argentina está totalmente exagerado”, afirma.
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Un mendocino cuenta cómo es vivir en Israel durante la guerra y aclara que no todo es tan espectacular como se ve en los medios.
EFE/EPA/ATEF SAFADI
Leonardo es mendocino y vive en Israel desde hace dos años y medio junto a su pareja. Creció en una comunidad judía, por lo que la idea de mudarse al país siempre estuvo presente. Aunque toda su familia continúa en Argentina, decidió emigrar por convicción y también en busca de una mejor calidad de vida.
“Seguramente llame la atención, pero incluso con guerra es más fácil vivir acá. Hay una mejor calidad de vida que la que yo tenía en Argentina”, explica. “Seguramente llame la atención, pero incluso con guerra es más fácil vivir acá. Hay una mejor calidad de vida que la que yo tenía en Argentina”, explica.
El día a día en una país en guerra
Su rutina diaria, asegura, no difiere demasiado de la de cualquier otra persona. Trabaja en un gimnasio y se mueve por la ciudad en bicicleta, ya que las distancias son cortas y vive cerca del mar. “Un día normal es ir a trabajar. Los fines de semana salimos a tomar algo. Es bastante parecido a la vida en Argentina, pero con más oportunidades”, cuenta.
Una de las principales diferencias, señala, es la seguridad. “Acá prácticamente no hay robos. Podés caminar a cualquier hora y por cualquier lado. La inseguridad que existe es la de la guerra”, dice Leonardo.
Pero, según relata, el sistema de alerta temprana permite anticipar posibles ataques. Cuando los misiles provienen de lugares más lejanos, como Irán, hay un aviso previo de aproximadamente diez minutos antes de que suenen las sirenas. “Además, entre 95% y 98% de los misiles son interceptados en el aire. Si uno entra al refugio cuando corresponde, el riesgo es mínimo”, explica.
El mayor impacto, dice, es el desgaste mental que generan las alarmas constantes. “La cantidad de veces que suenan hace que haya fatiga y cansancio, sobre todo porque no te dejan dormir”, se sincera. Aun así, asegura que la población mantiene su rutina. “La gente sigue con su vida normal. Está muy naturalizado que puede haber misiles o que puede pasar algo”.
Sirenas, alertas y refugios
Las sirenas antimisiles están distribuidas en todo el país y también hay aplicaciones móviles que alertan a los ciudadanos. “Si estás en la calle las escuchás desde cualquier lado, así que la gente ya sabe lo que tiene que hacer”, explica.
Las medidas de seguridad ya forman parte de la vida cotidiana: tener el teléfono cargado, dirigirse a un refugio cuando suena la alarma y esperar unos minutos hasta que llegue el aviso de que el peligro pasó. “Después de unos diez minutos llega un mensaje que dice que ya no hay riesgo y la vida sigue normal”, agrega.
Trabajo y clases en medio de la guerra
En el trabajo y en el sistema educativo hubo cambios en el último tiempo. Las clases están suspendidas para que los niños permanezcan con sus padres durante las alertas. En su caso, no trabajó por dos días, pero luego retomó la actividad con normalidad. "Afecta a ciertas personas que tienen trabajo presencial o en zonas de riesgo. Esa gente quizás sí está un poco más limitada, pero hay mucho trabajo remoto", explica.
Desde su experiencia, cree que el conflicto actual todavía puede prolongarse. “Probablemente se extienda un tiempo más, pero cada vez con menos riesgo para Israel”, señala. Y sostiene que el objetivo es que “los regímenes que lideran estos países dejen de ser una amenaza para el Estado de Israel y para el mundo en general”.
"Desde afuera es difícil entenderlo"
A pesar de la distancia, Leonardo mantiene contacto diario con su familia en Argentina. “Hablo todos los días con ellos. Me dicen que me cuide, pero saben que -por mis convicciones y por mi futuro- quiero estar acá”, sostiene.
Para Leonardo, una de las mayores dificultades es que desde el exterior se comprenda la vida cotidiana en el país. “Hay muchísima desinformación, muchísimo odio y antisemitismo desde muchas partes. Muchas cosas son mentiras o exageraciones. El que nunca estuvo acá se imagina cosas que no pasan. Es muy difícil entenderlo desde afuera”, advierte.
“Si tuviera que decir cómo se vive, diría que se vive bien y tranquilo, simplemente tomando precauciones”, agrega a modo de resumen sobre su experiencia.