“Acordamos anestesista por anestesista, sin intermediarios”, aseguró la ministra Nadal sobre el conflicto en la Salud mendocina

La ministra de Salud brindó una entrevista a fondo a Los Andes donde contó en detalle el acuerdo con los anestesiólogos, cuyo conflicto agravó la demora en las cirugías programadas. Los nuevos desafíos: las patologías respiratorias, salud mental, enfermedades crónicas no transmisibles y la implementación de la historia clínica digital.

Ana María Nadal, Ministra de Salud de la provincia de Mendoza.
Foto: José Gutierrez / Los Andes
Ana María Nadal, Ministra de Salud de la provincia de Mendoza. Foto: José Gutierrez / Los Andes

Luego de salir de dos años de emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19 en la que Mendoza tuvo que readecuar el sistema para contener la demanda en las terapias, hasta la llegada de las vacunas, en los últimos 100 días, la ministra de Salud, Ana María Nadal enfrentó la negociación con los anestesistas que presentaron masivas renuncias y a consecuencia se profundizó la lista de espera en cirugías programadas. En medio del embate sanitario y las críticas de la oposición, Nadal valoró el rol de los políticos del sector opositor para aprobar la emergencia en anestesiología y que “siempre hubo diálogo”.

Con los quirófanos trabajando doble turno, Nadal se enfoca en dar respuesta a la fuerte demanda de camas por cuadros respiratorios en los hospitales y superar un nuevo desafío que es el “silencio epidemiológico”, fenómeno que detalló en la entrevista con Los Andes.

-¿Cómo fue el proceso del acuerdo con los anestesistas?

El acuerdo de los anestesistas tuvo como un proceso que comenzó desde una postura que siempre sostuvimos desde el inicio, tanto del Ministerio de Salud, como el Gobierno de la provincia. Esto es el Gobierno, en el buen sentido de la palabra y la rectoría, del recurso humano en salud. En este acuerdo en el que voy a rescatar varios aspectos: el primero, la institucionalidad en el Poder Legislativo, el oficialismo y la oposición entendieron la gravedad del problema cuando lo fuimos a presentar como una emergencia, aun cuando no había una luz de acuerdo. Lo entendieron rápidamente salió la Ley de Emergencia y desde esa misma norma salió la posibilidad de crear una mesa de diálogo que eso colaboró en la búsqueda de una solución.

Por otro lado, que los médicos anestesiólogos fueron entendiendo la situación que se les planteaba y a partir de una negociación que no fue corta y que en algunos momentos fue dura, como hubo momentos de acuerdo, pero nunca se cortó el diálogo –y eso es valorable de todas las partes- llegamos a este producto que es el acuerdo y la reincorporación de los profesionales.

¿Cuáles son los puntos del acuerdo?

Esta modalidad nos parece sumamente superadora, porque logramos puntos que nos importan, como la formación del recurso humano en adelante: primero resolvimos la situación de estos seis chicos que estaban haciendo la residencia y que van a poder ser formados. Había mucha resistencia y ellos mismos lo hicieron público. Esto se solucionó.

Le sigue otra situación que es sumamente interesante que se suma la creación de una sede de formación en San Rafael. Nosotros insistimos mucho con esto. Antes teníamos dos hospitales para formarlos y por eso no había tantas plazas.

La expertise se logra anestesiando no estudiando en un libro cómo anestesiar. Antes se hacía la residencia en el Lagomaggiore y el hospital Central, el Notti no era una sede, sino un lugar que era rotativo. Si uno abre una sede más en el sur tiene efectos positivos en salud pública porque vamos a formar más profesionales y vamos a generar un sistema de prioridad para que los anestesistas de la zona sur en el Schestakow ocupen estos lugares y generemos arraigo.

De esta manera tenemos más residentes y distribuidos equitativamente, ese es otro efecto positivo.

¿Cómo se logró destrabar la crisis en anestesiología, si tuviera que ponderar una acción concreta del Gobierno, cuál sería?

En el tema del conflicto conservamos las guardias y las prestaciones, que fue un motivo original del conflicto y más allá de lo que costó mucho, si era la Asociación de Anestesistas o los autoconvocados, lo que hicimos fue resolver en un punto a punto de rectoría entre el Gobierno y cada uno de los profesionales, sin intermediarios. Y así se firmó el convenio, directamente con los anestesistas, el Estado con el anestesista.

¿En qué consiste el convenio con los anestesiólogos?

El objetivo fundamental es mejorar la cantidad de las cirugías, que no están en un nomenclador, sino que son las de menor complejidad en un listado y esto va directamente de la mano con una mayor capacidad de productividad, lo que nos va a permitir sacarnos de encima las listas de espera.

La modalidad de pago estará relacionada con la disponibilidad de los quirófanos tanto en el horario vespertino, como matutino.

¿Cómo fue el esfuerzo del Gobierno, desde lo económico para tener a los quirófanos trabajando todo el día?

Esto tiene que ver con las prioridades. En este momento tras las crisis particular y fundamentalmente en estos dos últimos años que los hospitales estuvieron trabajando en modo covid, las cirugías programadas estaban suspendidas, como también aquellas que podían postergarse. Ahora, la prioridad en Salud Pública está puesta en la recuperación de anestesias. Esto va a estar relacionado con la mayor cantidad de cirugías que nos falten fuera de la planta en la mañana y las que se hagan en la tarde.

¿Qué opina de la postura de ATE al reclamar que se hizo un acuerdo con los anestesistas y se dejó afuera a algunos a otros actores de salud?

Son cosas distintas. Todo lo que tenga que ver en términos generales en temas salariales se va a resolver en la paritaria y eso lo estamos trabajando. En esto el Gobernador ha dicho que dada la situación macroeconómica como está se traen un poco más adelante las paritarias en el cronograma y con toda la buena voluntad y el reconocimiento de la dificultad.

El convenio con los anestesistas es un reordenamiento de la manera de la organización de trabajar y por eso, está por fuera del tema salarial. Teniendo por delante que durante la pandemia hubo verdaderamente una dificultad y queremos priorizar la recuperación de cirugías como una política sanitaria.

¿Qué pasaba por su cabeza cuando le pedían la renuncia por el conflicto de los anestesistas?

Siento que forma parte del juego político, que si bien acá la oposición estuvo a la altura de las circunstancias porque rápidamente sacamos la ley y todo, también hay que entender que los conflictos muchas veces desde la oposición se utilizan para generar alguna ganancia, que es más política que sanitaria. Lo tomo desde ahí, no me corre de mi función. Todos sabemos cuál es nuestra responsabilidad, nuestra visibilidad, no corre no desenfoca de la gestión que es levantarse todos los días para ver de qué manera se puede mejorar el acceso de la salud a las personas.

-Superado el conflicto con anestesiología y con una pandemia con números bajos, ¿por dónde pasa ahora la preocupación del Ministerio de Salud?

Son dos preocupaciones y la vamos a poner en la línea del tiempo con esta mirada: una más emergente o urgente que tiene que ver con lo estacional que son los cuadros respiratorios. Tenemos Covid y hay que seguir atendiéndolo y lo estamos haciendo a través de unidades de vigilancia epidemiológica, con las unidades centinela. Esto nos permite ver qué es lo que está circulando y lo que nos arroja es que tenemos las subvariantes de ómicron BA1 y BA2, como predominantes en circulación, la BA4 y BA5 no. Si no es Covid, miramos qué otro virus es y acá se da una situación particular, por eso es que hay muchas enfermedades respiratorias y ocupación de camas, producto de lo que se denomina un silencio epidemiológico.

Nosotros hemos tenido en los últimos dos años Covid. Por eso, no hemos generado o la inmunidad natural o las vacunas para la aparición de otros virus. A diferencia de otros años, vemos la presencia de múltiples virus respiratorios que están circulando, pero la predominancia la tiene la influenza tipo A.

Hay otros virus que no estaban muy presentes en el panel respiratorio. Hasta que superemos este silencio epidemiológico esto nos va a pasar y nosotros estamos haciendo una vigilancia activa para que no nos agarre de sorpresa.

¿Cuál es la acción sanitaria para dar respuesta a este silencio epidemiológico?

La acción sanitaria es esto: vigilancia y ampliar la capacidad resolutiva de los hospitales ampliando camas y en el caso del Notti haciendo una contención con el hospital Carrillo.

Se bajan camas de adulto para aumentar las camas pediátricas, dándole flexibilidad al sistema para que pueda dar respuesta.

¿Cuáles son los otros desafíos sanitarios por delante?

En lo posterior, hay líneas necesarias que las estamos trabajando con los equipos correspondientes que tiene que ver con el desafío de salud mental, en donde estamos implementando muchas líneas y haciendo cambios estructurales.

Hemos llamado a la formación de una residencia de Salud Mental de manera interdisciplinaria con psiquiatra, psicólogo y trabajador social en el Tagarelli, con la misma idea de formar profesionales como lo estamos haciendo en anestesiología, en el Valle de Uco lo vamos a puntualizar en Salud Mental.

Estamos diseñando dispositivos para poder trabajar como Hospitales de Día los consumos problemáticos y los problemas de salud mental, estamos volviendo a la apertura de camas de agudos en los hospitales. Lo que vemos es que hay aumento de la demanda y de episodios de ansiedad en niños y mucho aumento de la consulta.

Hoy es un desafío la salud mental y estamos capacitando a los primeros niveles de atención de la salud, haciendo foco en el médico de familia en un programa de MHGAP, que el contenido lo dicta la Organización Panamericana de la Salud, hacen que el médico de familia vea las alarmas y pueda empezar a hacer un diagnóstico temprano de algún síndrome ansioso y que haga una interconsulta con un psiquiatra.

Se trata de dar apoyo, a través de un grupo matricista, porque tampoco hay tantos psiquiatras como para ponerlos en cada centro de salud.

Estamos haciendo jornadas en todos los directores de los centros de salud en este tema.

Hay que decir que las enfermedades crónicas no transmisibles es otra preocupación estructural que dejó la pandemia, porque es la mayor carga de enfermedad que presenta la gente de más de 40 años. Estamos hablando de hipertensión, diabetes, enfermedad renal crónica, cardiopatías crónicas. Para eso, anunciamos la red de telecárdio en el Lagomaggiore, que hemos puesto electrocardios que lo mira un cardiólogo del lago y esto que evita que las personas se trasladen desde otros puntos de la provincia.

Otro aspectos en los que estamos trabajando fuertemente es en la prevención de las patologías oncológicas, haciendo una importante inversión en el HPV para llegar con mejor prevención a las mujeres más vulnerables con la detección temprana de cáncer de útero, mamas y de colón rectal. Tiene beneficios por todos lados.

Hay mucho desafío en la gestión puesto también para la obtención de un mejor dato para tomar mejores decisiones, como la historia clínica digital, que seguimos trabajando.

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