A 25 años de Mipoio, la primera red social de Mendoza que fue sensación en escuelas
En una era donde "mandaban" los ciber y tener internet en casa era un lujo, nació "Mipoio.com". Historia y recuerdos de la primera red social de Mendoza.
A 20 años de Mipoio, la primera red social de Mendoza que fue sensación en escuelas a comienzos del siglo XXI
¿La primera red social de Mendoza? Muy probablemente. A comienzos de la década del 2000, con el advenimiento del siglo XXI y tras sobrevivir al recordado Y2K, no había adolescente mendocino que no supiese qué era Mipoio (mipoio.com). No existía WhatsApp, ni tampoco Facebook, Instagram u otra red social de esas que hoy son sensación. A duras penas, el MSN de Microsoft y el correo electrónico -en su mayoría "@hotmail.com"-. Ni siquiera se hablaba de apps.
Pero ahí estaba Mipoio, un sitio al que se ingresaba a través de la ventana de un navegador (muy probablemente, Explorer, que con el tiempo se convirtió en el navegador más utilizado para bajar otros navegadores). Había distintas secciones, pero la vedete eran las de los colegios.
Mipoio logo
Cada colegio y facultad de Mendoza tenía su propio micrositio dentro del foro, y allí uno -o una- podía ingresar y leer cuanta información pudiera llegársele a ocurrir. Chismes con menos rigor que una charla de vecinas en la vereda escuchada al pasar, secretos ocultos sobre alumnos y alumnas, declaraciones de amor que no podían hacerse cara a cara o debates sobre quién era "el más lindo" o "la más linda" de algún curso/colegio/universidad.
Por supuesto que el anonimato era el principal aliado en estas publicaciones. Sin embargo, intentar descifrar el autor de cualquier publicación era parte del desafío y la atracción magnética que despertaba Mipoio entre sus adolescentes seguidores.
"La experiencia duró varios años y dejó una huella importante. Gracias a Mipoio se formaron muchos grupos de amigos y pequeñas comunidades muy unidas: la tribu del chat, la del foro, gente con muy buena onda. Pero con la llegada y el crecimiento de las redes sociales, esa llama comenzó a apagarse lentamente, y con el tiempo decidimos dar de baja el sitio", describe a Los Andes, Emiliano Cejas, uno de los cuatro co-creadores de Mipoio.com y quien considera que el sitio fue un "pre Facebook".
La impunidad del "todo vale" desde el anonimato
Por aquellos años, internet seguía siendo algo relativamente nuevo. Era más que una herramienta cotidiana o un algoritmo que definiera la vida de las personas. Ni siquiera era un simple un scroll infinito. Publicar un mensaje en Mipoio era sacarle la espuela a la granada y arrojarla, aguardando que explotaran los comentarios. O lanzar un anzuelo al infinito mar de internet y esperar a que hubiese pique.
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A 20 años de Mipoio, la primera red social de Mendoza que fue sensación en escuelas a comienzos del siglo XXI
Imagen generada por Inteligencia Artificial
"En el año 2000 creé Mipoio junto a tres compañeros de curso del Colegio San Luis Gonzaga", rememora Emiliano, a quien acompañaron en esta experiencia Nicolás Mottes, Gabriel Rodríguez y Nelson Orduña. Según el sitio web.archive.org, la primera mención de Mipoio en un sitio web y su URL data del 17 de octubre de 2000, Sin saberlo, ese día estos cuatro amigos habían presionado el botón de encendido de una era histórica para la virtualidad mendocina.
Según cuenta el hoy ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, por aquel entonces el colegio contaba con una revista mensual donde los alumnos podían dejar mensajes para que todos los leyeran. "Cada edición generaba mucha expectativa: mes a mes esperábamos ver publicados nuestros mensajes", recapitula.
Con este antecedente, un día y en una clase de computación, Emiliano y sus compañeros se adentraron en qué era un sitio web, sumado a que Cejas tenía pasión por navegar en foros. Así fue como, de esta combinación, surgió la idea de crear un foro donde los alumnos del colegio pudieran comunicarse entre sí de manera directa y virtual.
"Empecé a investigar cómo crear una página web y así nació la primera versión de Mipoio:, un foro del colegio donde dejábamos mensajes para nuestros compañeros. Al poco tiempo, amigos de otros colegios nos pidieron que sumáramos sus instituciones al foro. Decidimos entonces ampliar el alcance y agregar todos los colegios de Mendoza", describe Emiliano, y cuenta que, para difundir el sitio, imprimieron flyers que repartían a la salida de distintos colegios de la Ciudad de Mendoza.
Como el celular todavía era solo un teléfono (y servía solo para hacer llamadas, de allí su denominación de "teléfono"), ni siquiera existía una notificación que avisara al autor de cualquier publicación que había una respuesta en su debate. Indefectiblemente había que ingresar a Mipoio.com, buscar el colegio o universidad y, manualmente, llegar al cuadro de la conversación que uno había iniciado.
"¿Quién les parece el más lindo / la más linda de Quinto A?", podía ser uno de los puntos de partida. O "¿quién es el peor profe de todo el colegio?". "¿Saben de quién está enamorada ella, a pesar de estar de novia con él?". Esas eran algunas de las consignas que funcionaban como clickbait, casi dos décadas antes de que se comenzara a hablar de este fenómeno. Solo por mencionar algunos de los temas que se presentaban e iniciaban el debate, ya que también estaban aquellos muchos más crueles y duros que se iniciaban gracias a la cobarde impunidad que daba el anonimato 2.0; y que no vale siquiera la pena recordar.
MSN
La comunidad comenzó a crecer rápidamente, tanto que sus responsables decidieron incorporar moderadores en los foros, además de y sumar los servicios de chat y fotolog.
"El crecimiento fue exponencial: el foro recibía miles de mensajes diarios y el chat tenía cientos de usuarios conectados al mismo tiempo. Los servidores que contratábamos se quedaban sin capacidad de transferencia, por lo que tuvimos que migrar varias veces. En ese momento alcanzamos alrededor de 10.000 visitas diarias, una cifra que para la época era realmente impresionante", cuenta Emiliano.
Ese período de máximo esplendor de Mipoio coincidió con el auge de las páginas web locales, entre los que se destacaban sitios que recorrían la noche mendocina sacando fotos en bares y boliches, además de otras tantas páginas de servicios regionales. "Internet vivía un momento de plena expansión", describe Cejas.
Pero, mientras más exposición tenía el sitio, también fueron mayores los conflictos. Mucho "puterío" (hablando en criollo), bots compartiendo links maliciosos y una comunidad que, de a poco, se había comenzado a contaminar.
Mipoio creadores
"Algunos mensajes aislados generaron llamados de directivos de colegios al teléfono fijo de nuestras casas, padres de alumnos muy enojados y otras situaciones que nos obligaron a empezar a moderar con mayor cuidado los contenidos. Incluso tuvimos que quitar nuestros nombres del sitio, ¡por las dudas!", recuerda Emiliano, con una sonrisa.
Aunque no se hablaba como se hace en la actualidad del flagelo del bullying, era una práctica recurrente en la página, su foro y el chat. De hecho, parte del trabajo de los moderadores consistía en eliminar estos mensajes ofensivos y crueles, que hasta llegaron a desencadenar alguna que otra demanda judicial.
Muchos de los entonces adolescentes mendocinos se conectaban en sus casas para leer y repasar durante horas y horas los chismes de Mipoio. Incluso, aunque ello implicara conectarse a internet por medio del dial up, aquella conexión que se hacía a través de la línea telefónica y que se iniciaba una vez que llegaban a su fin esos extraños sonidos metálicos y robotizados que hacía el mismo teléfono.
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La atención -y tensión- iba en aumento en la medida en que se iban leyendo los comentarios que se disparaban de una primera publicación. ¡Y no había peor momento que aquel en que un llamado telefónico a la línea fija de casa interrumpía la conexión a internet y dejaba una conversación a medio leer! Afortunadamente existían los cibers, donde uno podía pagar una tarifa por 15 minutos, media hora y hasta una hora para navegar sin contratiempos, gastar las teclas chateando en MSN y quemarse las pestañas leyendo hilos e hilos de charlas en Mipoio (y, por qué no, haciendo sus aportes).
La primera red social en Mendoza antes de que se crearan las redes sociales
Mipoio no era solo una página web. Era un punto de encuentro. Un foro virtual donde convivían estudiantes, curiosos, tímidos, lanzados, anónimos y conocidos. Un espacio donde las escuelas y universidades de Mendoza tenían su propio rincón, donde se hablaba de todo: desde qué curso era mejor, hasta quién "gustaba" de quién, pasando por rumores, chistes internos y confesiones que jamás hubiesen sido dichas cara a cara.
Mipoio 2
A 20 años de Mipoio, la primera red social de Mendoza que fue sensación en escuelas a comienzos del siglo XXI
Gentileza
La mejor hora para entrar a Mipoio era por la noche, luego de un día de clases. Era casi un ritual repasar las conversaciones de cada escuela, ver qué se decía de uno o una en Mipoio y actualizarnos con las novedades en aquel hilo que, con orgullo, habíamos iniciado.
Después de cenar, cuando el hogar quedaba en silencio y los adultos se iban a dormir, aparecía la excusa perfecta: “Voy a usar un rato la compu”. Y ese rato se convertía en horas. "¡No te duermas tarde!", era la respuesta de los padres, como parte de un pacto tácito.
Entre foros y chats, la construcción de la primera identidad digital
Aunque no existían notificaciones que avisaran de la existencia de un nuevo comentario o una nueva conversación, uno memorizaba automáticamente cuántas respuestas había la última vez en que había ingresado, y hasta recordaba cuál era el último mensaje leído. Por ello, se percataba de inmediato ante una nueva actividad.
La adrenalina de iniciar un tema de discusión y/o de responderlo no se puede comparar con nada actual. Más si había que sumar aquel desafío de mantener el anonimato y de lograr disociar la identidad real con aquella que se escondía detrás de un "nick" inventado. Ello era parte de la magia, porque había otros adolescentes extremadamente observadores y cautos que podían llegar a descifrar quién estaba detrás de un comentario por las palabras o por los errores de ortografía.
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A 20 años de Mipoio, la primera red social de Mendoza que fue sensación en escuelas a comienzos del siglo XXI
Imagen generada por Inteligencia Artificial
¿Y el chat? ¡Pues claro que Mipoio.com tenía chat! En una era donde lideraban las salas de chat en navegadores (por ejemplo, Latinchat) y otras que hasta requerían descargar un servidor para poder ingresar (como, por ejemplo, El Sitio), Mipoio tenía su propia sala de chat "Made in Mendoza".
Desde el mismo anonimato que le permitían a uno descargarse sin reparos en los foros, en el chat uno (o una) tomaba valor para convertirse en un verdadero seductor. Eran horas y horas chateando con desconocidos o, en el mejor de los casos, con aquella persona con quien ya había acordado encontrarse en la sala a una determinada hora.
"Voy a tener el mismo nick de hoy". "Yo también". Ese era el acuerdo previo, de la noche anterior, para reencontrarse con ese amigo o amiga virtual o con ese enamorado o enamorada 2.0. ¿Qué garantizaba que esa persona no estuviese chateando por privado con una, dos o cinco personas más? Nada. Pero, como dicen, "ojos que no ven, corazón que no siente".
Reflejo de una época: la adolescencia de los Millennials mendocinos
Quizás sin proponérselo, Mipoio fue -y es- en Mendoza el espejo de una generación que aprendió a socializar en pantallas gigantes, con conexión lenta y sin filtros. Los antecesores de los nativos digitales que vendrían después.
Una generación que esperaba minutos eternos para que cargue una página y sin la ansiedad que manda hoy. No había likes. No había stories. No había algoritmos decidiendo qué ver. Solo texto, usuarios, foros, chats; y tiempo.