12 de mayo de 2013 - 21:50

El sindicalismo, con las manos vacías

En la interna del justicialismo provincial el sindicalismo quedó con las manos vacías. Un lugar que estaba destinado al movimiento obrero en el primer distrito quedó para María José Ubaldini y el del tercer distrito podría ser cedido, en caso de un acuerd

Corría el año 1987 y el justicialismo intentaba modificar sus estructuras en la búsqueda de superar las duras derrotas de 1983 y 1985. El peronismo "renovador" decidió avanzar sobre las viejas estructuras que se centraban en la conducción del catamarqueño Vicente Leónidas Saadi. Las cuentas no les daban en la interna, razón por la cual decidieron pedir una audiencia al líder del sindicalismo, Lorenzo Miguel, titular de las 62 Organizaciones Peronistas.

La reunión tuvo lugar en la sede de la UOM y Miguel estaba acompañado por una decena de dirigentes. Durante dos horas los políticos -casi un centenar- intentaron convencerlo de las virtudes de la renovación y los sindicalistas escucharon en silencio. Al finalizar, el metalúrgico habló muy poco.

Les dijo que coincidía con ellos en la intención de modificar las viejas estructuras, en acelerar los tiempos para que el Partido Justicialista agilice los cambios, pero fue inflexible en un aspecto: el 33% de los cargos electivos para el movimiento obrero. De nada valieron algunas opiniones que surgieron desde el sector político, porque Miguel se mantuvo firme en la exigencia, la que finalmente fue respetada.

La anécdota fue contada por un dirigente sindical y ratificada por un político, ambos asistentes a la reunión. Según los comentarios surgidos desde sectores allegados a las 62 Organizaciones, Miguel exigió el respeto al 33% movimientista como un modo de respuesta también a la dirigencia política del justicialismo, que había achacado la derrota de 1983 a la denuncia que Alfonsín había realizado sobre el supuesto pacto militar sindical.

Sin embargo, durante la década del 90, el sindicalismo sufrió un duro golpe a su credibilidad como consecuencia de haber mantenido el silencio, refugiándose en sus gremios, en oportunidad de las privatizaciones de organismos del Estado y por el apoyo a la política liberal, con el duro costo de pérdida de puestos de trabajo, implementado por el gobierno de Carlos Menem.

A partir de allí cambió todo. Sin poder de movilización y con las estructuras atomizadas, el movimiento obrero carece de poder como para imponer condiciones. Habría que señalar que en la actualidad el sindicalismo argentino está dividido en cinco grupos: la CGT Azopardo, que lidera Hugo Moyano; la CGT Balcarce oficialista, que encabeza Antonio Caló; la CGT Azul y Blanca, que tiene como conductor a Luis Barrionuevo; la CTA opositora, de Pablo Micheli y la CTA oficialista, liderada por Hugo Yasky.

En Mendoza

Quizás el mejor ejemplo para señalar esa pérdida de poder se da en la provincia. De los 43 cargos que se renuevan entre diputados y senadores (19 en la cámara alta y 24 en la cámara baja) sólo dos fueron destinados al sindicalismo.

Pero como uno de esos cargos debía corresponder también a una mujer -el tercer senador por el primer distrito- y como el sindicalismo local -en la CGT- no cuenta con ninguna dirigente, el lugar fue cedido a la actual subsecretaria de Derechos Humanos, María José Ubaldini. El restante, el segundo senador por el tercer distrito, en el que en principio figura el secretario general de Canillitas, Raúl Camargo, tampoco está firme en razón de que podría ser el lugar que se ceda a La Cámpora en caso de un próximo arreglo, según lo reconocen desde el propio sindicalismo.

Casi resignado por los hechos consumados, un dirigente sindical, actual legislador señaló que "la culpa es nuestra. Los espacios hay que ganarlos. Además -destacó- el peronismo dejó de ser un movimiento para convertirse en un partido y en ese esquema resultamos perjudicados". Descartó un posible acuerdo a futuro con el partido que lanzó Hugo Moyano a nivel nacional, indicando que "muchos de nosotros no estamos de acuerdo con la iniciativa.

El partido (de Moyano) no se ha armado en Mendoza y no tenemos intención de conformarlo". Aseguró, en ese marco, que el sindicalismo seguirá "al candidato que ponga el peronismo" y consideró "improbable" que Sergio Massa o Daniel Scioli vayan por fuera del peronismo, aclarando que "si eso ocurre y si Massa o Scioli ganan la interna, los vamos a apoyar. Pero siempre hablando de peronismo", finalizó.

Entre otros referentes, el actual diputado nacional Dante González está alineado junto al grupo del Sur que lideran los hermanos Félix, en San Rafael, mientras el ex diputado nacional y dirigente de Comercio, Guillermo Pereyra, trabaja con su propia agrupación, aunque concurrió días pasados al acto que presidió el titular de la Afsca, Martín Sabatella.

Donde sí hay novedades favorables para el sindicalismo es en el Peronismo Federal "Es Posible", que a nivel nacional lideran los hermanos puntanos Rodríguez Saá.

Sucede que allí el dirigente político, Daniel Cassia, hijo del sindicalista nacional de los petroleros, es candidato en primer lugar a diputado nacional, mientras el titular del Supeh a nivel local, Jorge Córdova, va como candidato en primer lugar a senador por el tercer distrito electoral. Debe recordarse que ese partido cuenta actualmente con dos legisladores, un senador y un diputado, y ambos surgieron desde el tercer distrito, por lo que las posibilidades de ingreso de Jorge Córdova no son tan lejanas, siempre y cuando se repita lo sucedido en la última elección.

El movimiento obrero atraviesa una etapa difícil, políticamente hablando. Con el poder de movilización deteriorado y con posiciones internas enfrentadas, le resulta imposible tratar de imponer condiciones cuando se discuten los lugares en las listas de candidatos. "Para las próximas elecciones tenemos que cambiar y estar todos unidos", arriesgó a afirmar un dirigente consultado. Un latiguillo que viene escuchándose desde hace años pero que nunca se cumple.

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