11 de octubre de 2014 - 00:00

Sin solución a la escasez de dólares

Desde que asumió sus funciones el nuevo titular del Banco Central, Alejandro Vanoli, comenzó una tarea de apriete sobre los operadores de mercados bursátiles que operaban con el dólar con liquidación a través de bonos.

El apriete se hizo mediante la apertura de sumarios o suspensiones, como el caso Mariva, pero también hablaron con operadores de cuevas para que restrinjan operaciones.

El primer caso es complejo porque las operaciones son legales y fueron facilitadas por este mismo gobierno y el segundo es propio de esta conducción: hablan con operadores ilegales para que se moderen, algo así como acordar con los ladrones para no roben mucho por día.

La idea es que la gente no demande dólares que están fuera del circuito y que no se agrande la brecha con el dólar oficial, el cual se mantiene atrasado.

Pero el problema grande del gobierno es que no le entran dólares por comercio exterior en una cantidad suficiente como para compensar los pagos de deuda y los de importaciones.

El gobierno está emitiendo una gran cantidad de pesos y pretende que los mismos sean utilizados como base de ahorro por parte de los argentinos.

Por esa razón estableció un piso del 24% obligatorio para los bancos, mientras les aumentaría los encajes. De esta manera pretenden sacar pesos del mercado sin endeudar al Banco Central.

Pero con esta solución corren el serio riesgo de generar una crisis bancaria ya que limitaría también las tasas que pueden cobrar, además de limitarles la posibilidad de seguir interviniendo en negocios cambiarios y bursátiles.

Lo real es que al BCRA le cuesta conseguir dólares, ha limitado las entregas para importaciones, por lo cual muchas empresas recurrían al dólar-bolsa, mucho más caro que al cambio oficial.

También especulaba con poder conseguir 2.100 millones de dólares por las licitaciones de la banda de 4 G de telefonía celular pero las empresas le han planteado que no se pueden presentar a ofertar en dólares porque no pueden conseguirlos en el mercado oficial de cambios.

Ante esta paradoja, también se menciona la intención de crear una empresa que centralice las exportaciones de granos y derivados, como para castigar a los productores que se guardan la producción, lo que implicaría volver al viejo IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) y sería un retroceso notable.

A esta altura, está claro que el gobierno seguirá emitiendo con la intención de mantener el ritmo de la economía, aunque lo que consigue es generar mayor recesión y pretende que los bancos absorban esa plata ofreciéndoles a los ahorristas una tasa inferior a la inflación. Pero a su vez, necesita dólares que no ingresan porque el dólar oficial está atrasado por la inflación.

Mientras el gobierno emite y promete controlar la inflación con precios cuidados y ley de abastecimiento, sigue sin conseguir dólares. A tal punto que hay 7 barcos con gas licuado que no se descargan porque hay que pagar unos 50 millones de dólares por carga y no hay plata.

Lo más ridículo es que al país le reclaman 400.000 euros no pagados por el estando en la Feria del Libro de París.

Mientras no paren seriamente la inflación, los problemas se les van a agravar, la recesión se puede profundizar y el desempleo, lamentablemente, crecerá. La ceguera de la soberbia no tiene límites.

Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

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