Centenares de miles de alemanes y turistas extranjeros se congregaron ayer en Berlín en el comienzo del fin de semana de celebraciones del 25º aniversario de la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989.
Centenares de miles de alemanes y turistas extranjeros se congregaron ayer en Berlín en el comienzo del fin de semana de celebraciones del 25º aniversario de la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989.
Numerosos turistas se dirigieron, bajo un sol radiante, hacia uno de los lugares más simbólicos de la capital, la Potsdamer Platz, una tierra de nadie con miradores y alambradas durante la partición de Berlín, que acoge ahora las torres de edificios futuristas y centros comerciales.
Otros se agolpaban en la Puerta de Brandenburgo, uno de los mayores sitios turísticos, donde se celebrará hoy una gran fiesta popular con varios conciertos, y de donde despegaron ayer los globos luminosos que simbolizan, desde el viernes por la noche, el trazado del Muro que separó Berlín durante 28 años.
“Vi la caída del Muro por televisión, lo recuerdo muy bien. Lloré, ¡era tan conmovedor”!, cuenta Juliane Pellegrini, una italiana de 60 años que viajó a Berlín para asistir al aniversario, con una amiga. “La historia de Europa Central” se jugó aquí, asegura esta profesora.
Edna Tschepe, una jubilada berlinesa de 72 años, asegura que la antigua parte occidental de la ciudad también mejoró mucho tras la apertura del Muro y la reunificación alemana que se produjo 11 meses después, el 3 de octubre de 1990.
Se esperaban dos millones de visitantes en la capital alemana para conmemorar un acontecimiento que supuso el fin de la Guerra Fría y anunció la reunificación de Alemania y Europa.
La canciller alemana Angela Merkel, que creció en RDA y empezó su carrera política con la caída del Muro, considera que Berlín era “casi el símbolo de la unificación de Europa”.
La mandataria, que estaba en un sauna de Berlín-Este cuando cayó el Muro (ver página siguiente), debe inaugurar hoy la nueva exposición permanente del Memorial del Muro.
El presidente francés François Hollande afirmó, por su parte, que la caída del Muro es “una herencia común” para franceses, alemanes y europeos.
Berlín, que es ahora una de las ciudades más en boga de Europa, se transformó en 25 años y recibe hoy más turistas que Roma y Barcelona. Famosa por sus discotecas de música electrónica, la ciudad atrae cada fin de semana a miles de jóvenes.
En las tiendas para turistas, la venta de trozos del Muro con un certificado de autenticidad aumentó con motivo del aniversario.
El 9 de noviembre de 1989 el régimen comunista anunció por sorpresa que sus ciudadanos podrían viajar al extranjero, tras semanas de manifestaciones multitudinarias en las que los alemanes del Este reclamaban más libertad.
Unas horas más tarde, los guardias fronterizos, desbordados ante la muchedumbre, abrieron el Muro, provocando escenas de alborozo y reencuentros que dieron la vuelta al mundo y marcaron el imaginario colectivo del siglo XX.
“El hecho de que 25 años tras la caída del Muro el mundo ya no mire a Alemania con aprensión sino con grandes expectativas, es un triunfo tardío y adicional de aquellos que derribaron el Muro”, considera el diario berlinés Tagesspiegel.
El 9 de noviembre es una fecha con alto valor simbólico en Alemania, ya que también es la de la llamada “Noche de los cristales rotos”, en 1938, en la que los nazis incendiaron y destruyeron centenares de sinagogas y tiendas dirigidas por judíos.