8 de abril de 2026 - 15:50

Murió en un duelo a los 20, dejó 60 páginas y hoy su teoría protege tus contraseñas y tu celular

Evariste Galois escribió su testamento matemático la noche antes de morir en un duelo; hoy, sus notas permiten cifrar mensajes y hacer funcionar el sistema de navegación GPS.

Evariste Galois murió a los 20 años tras recibir un disparo en un duelo en París. Horas antes, escribió desesperadamente 60 páginas que revolucionarían la ciencia para siempre. Hoy, su teoría de grupos es el motor invisible que protege tus contraseñas y permite que tu smartphone funcione con seguridad.

Galois nació en 1811 y, aunque hoy es un ícono de la ciencia, fue un alumno correcto sin grandes destellos hasta los 15 años. Al descubrir un tratado de álgebra, su mente se aceleró de forma asombrosa. Intentó entrar a la Escuela Politécnica dos veces y fue rechazado; se dice que, frustrado, le lanzó un borrador a un examinador que no podía seguir su razonamiento.

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El triple rechazo de una academia que no supo leer el futuro

La Academia de Ciencias de Francia lo ignoró sistemáticamente durante su corta vida. El matemático Cauchy perdió su manuscrito, Fourier murió antes de leerlo y Poisson calificó su trabajo de "incomprensible". Como explicaría Joseph Liouville años después, el problema no era Galois, sino que el marco conceptual para entender su genialidad aún no existía en el siglo XIX.

En mayo de 1832, envuelto en revueltas republicanas y un confuso romance, Galois fue citado a un duelo. Sabía que sus probabilidades de sobrevivir eran escasas porque no tenía experiencia con las armas. "No tengo tiempo", escribió repetidamente en los márgenes de su cuaderno mientras la vela se consumía en su última noche de vida.

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El legado de las 60 páginas que protegen tus datos hoy

En esas horas finales, condensó la teoría de grupos y demostró por qué las ecuaciones de quinto grado no pueden resolverse por radicales, un enigma que tenía 300 años. "Pediré públicamente a Jacobi o a Gauss que den su opinión", anotó en su última carta dirigida a su amigo Auguste Chevalier. Al amanecer, recibió un disparo en el abdomen y murió de peritonitis al día siguiente.

Su trabajo durmió en cajones durante 14 años hasta que Liouville reconoció su "sagacidad y profundidad" al publicarlo en 1846. Actualmente, la física cuántica y el modelo estándar de la realidad dependen de sus hallazgos. Cada vez que ingresás una contraseña o usás el GPS, estás utilizando las herramientas de un joven que terminó enterrado en una fosa común sin nombre.

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