Desde mucho antes de Noé hasta nuestros días, aparentemente para los seres humanos ignorar advertencias es algo casi natural, y en nuestra tierra no somos la excepción.
Desde mucho antes de Noé hasta nuestros días, aparentemente para los seres humanos ignorar advertencias es algo casi natural, y en nuestra tierra no somos la excepción.
En el caso de Mendoza y San Juan, padeciendo hoy más de una década de sequía y serias amenazas de potencial contaminación, no podemos olvidar que, al menos desde principios de la década del ’70, Michel Jean Paul Ramlot, un sacerdote y sociólogo belga, advirtió, luego de procesar los datos estadísticos de derrames anuales de nuestros ríos, disponibles en esas épocas, sobre una alarmante tendencia decreciente en los ríos cuyanos.
La Universidad Nacional de Cuyo editó, con amplia difusión, el primer trabajo de este investigador en 1970 (“Hacia una Formación de la Región Cuyana”) y en 1972 el segundo (“Hacia un Porvenir de la Región Cuyana”).
Esto es lo que denominé “primer hito”, en la “Historia de un Pronóstico de Orden Secular”, en el Apéndice 7.I, página 231, de mi libro “Fluidología Hidroclimática de San Juan, Argentina” (Editorial de la Universidad Nacional de San Juan, 2016).
Ya en la década de los ’80, como hidrólogo de proyecto de la ex Agua y Energía Eléctrica SE, disponiendo de una estadística de caudales más larga, descubro que la tendencia lineal decreciente de Ramlot y otros estudiosos del tema, en realidad era la rama descendente de una sinusoide de unos 100 años, aproximadamente de período, como se puede comprobar en las diversas publicaciones efectuadas a lo largo de los años en los más diversos ámbitos.
Es decir alcanzado el mínimo de la sinusoide, continuaba una rama de caudales crecientes, lo cual era un alivio para el pesimismo reinante en aquellos días.
Pero las investigaciones no se interrumpieron durante esos años, pasando a ser parte de mis desvelos, hasta llegar por último al denominado “Cuarto Hito” (página 235), durante el cual resultaba que la fluctuación sinusoidal de los caudales medios anuales de los ríos de orden secular, serían una componente armónica de otra de mayor frecuencia, es decir otra de mucha más larga duración, la cual fue estimada en alrededor de los 400 años, e inferida en base a la serie de lluvias en Santiago de Chile, extrapoladas en base a estudios dendrocronológicos, la cual estaría en su rama descendente, que superpuesta a la tendencia de orden secular, serían el resultado del difícil panorama de sequía que estamos atravesando en la región y, según el cual, aún no habríamos llegado a la peor situación.
Estamos entonces en un momento en que sería necesario seguir estos estudios, proponer líneas de investigación a los estudiosos y prever una situación catastrófica, como hipótesis, efectuando las correcciones y las obras necesarias en el sistema actual de uso del agua, sobre todo teniendo en cuenta que en estas investigaciones no se consideró el actual calentamiento global, el que agravaría aún más la situación y cuyos efectos deberían tenerse en cuenta.