“El pesimismo original ha cambiado y ahora estamos viendo que no todo está tan mal”, resumía días pasados un dirigente gremial empresario, quien señaló también que las variables sobre qué es lo que puede llegar a ocurrir en la industria se irán dando en las próximas semanas.
Destacó además que se ha advertido una recuperación en los precios y que el aumento en las salidas de vinos destinados al mercado interno han demostrado, durante febrero, una nueva recuperación.
Esos aspectos llevan a indicar que si bien no hay un optimismo importante, al menos se observa que los ánimos han cambiado. No se puede hablar, por cierto, de que los productores, especialmente aquellos de uvas de menor valor enológico, puedan hablar de rentabilidades interesantes pero por lo menos no se encuentran tan preocupados como cuando se inició la cosecha.
El primero de los temas, el de la marcha de la cosecha, determina coincidencias interesantes. Días atrás, el Instituto Nacional de Vitivinicultura ratificó el último pronóstico que daba una caída en la producción de 30% respecto de la vendimia del año pasado, mientras algunos dirigentes señalaban que la cifra era superior.
Ahora la situación ha cambiado y se indica desde los sectores privados que no superaría el 27 por ciento. De todos modos, hay dos núcleos muy afectados: San Juan y la zona Este que son los de mayor producción.
“No podemos hacer afirmaciones y estamos esperando para ver cómo viene la cosecha. San Juan está sorprendiendo porque puede superar el pronóstico que dio el INV, que era muy bajo”, señaló un dirigente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, quien agregó que “no creemos que esa misma situación se presente en el Este, porque tendríamos que cosechar 3,5 millones de quintales. Nosotros teníamos calculado 25% de merma, pero apareció el INV con el 30%”, dijo. Destacó entonces que, además de la producción, aparece el problema de la falta de mano de obra.
“Hay gente que está en condiciones de cosechar pero no puede porque no hay gente para hacerlo, por lo que vamos a pedirle al Gobierno -nacional y provincial- que siga publicando la decisión de garantizar que, aunque vayan a cosechar, la gente no va a perder los planes sociales”, destacó el dirigente consultado.
Con relación a los precios, hay coincidencias en el sentido de que se están tonificando. “Hay una recuperación evidente, no a ritmo acelerado, pero se están renegociando algunos contratos”, destacó una fuente, la que indicó que muchos productores han preferido elaborar en lugar de vender la uva, en razón de que se va a llegar a un stock muy acotado, de entre 3 y 4 meses de despachos, lo que genera una sensación de mayor alivio.
De todos modos, se indicó que los bodegueros se encuentran con el problema de las demoras en las gestiones que están realizando para poder incrementar los precios en las góndolas, por lo que los mayores precios que se observan en el mercado de traslado no pueden ser derivados el precio final del producto. “Es un aspecto que también está demorando algunas decisiones”, remarcó un dirigente.
De todos modos, persisten los inconvenientes. Esencialmente les preocupa la inflación que puede llegar a afectar inclusive las exportaciones y reducir el optimismo que había generado la recuperación del precio del dólar.
Por el momento, ese cambio no se ha notado en las exportaciones en razón de que los precontratos más fuertes en el Hemisferio Norte comienzan a suscribirse recién en mayo, que es cuando las grandes cadenas comienzan a comprar.
“Recién allí vamos a ver cuál es la magnitud de la posible recuperación”, indican, pero advierten que “sería una locura pensar que esa recuperación pueda alcanzar los dos dígitos, como lo constituyó el crecimiento durante varios años y que se modificó en los últimos tres. De todos modos, el hecho de recuperar es importante”, expresó la fuente.
Pero en el plano interno no sólo preocupa la inflación sino que también inquietan las altas tasas de interés y la presión fiscal. Se indicó que hay quejas porque muchos productores están perdiendo el beneficio de la tasa 0 porque, o están atrasados en las facturas o bien porque los planes de pago no son considerados como estar al día.
“Es una situación compleja porque si observamos las cifras de febrero, podríamos llegar a una recuperación de 1% ó 2% en el mercado interno, pero habrá que ver cómo baja esa situación a los distintos eslabones de la cadena”, señaló la fuente.
Las expectativas también están centradas en la reunión que la industria mantendrá con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, durante los próximos días. En esencia le llevarán las mismas inquietudes que el funcionario nacional escuchó durante el desayuno de la Coviar.
El punto central será la comercialización porque cualquier ventaja competitiva que pueda tener el vino se pierde ante la concentración que existe en las bebidas sustitutas. A modo de ejemplo se indicó que, en el caso de la cerveza, la diferencia entre la góndola y la fábrica es del 20 por ciento, mientras en el vino ese porcentaje alcanza al 60 por ciento.
Otros dos temas concentran la atención en el sector. El primero de ellos, las gestiones que se están realizando en el Congreso nacional para el dictado de una ley que determine ventajas impositivas a las bebidas gaseosas que edulcoren con jugos de frutas, lo que permitiría ampliar la salida de mosto al mercado interno.
Se supo que la industria del azúcar, con una gran capacidad de lobbies, ya ha hecho conocer su posición en contrario y que contaría con el aval de los gobernadores de Tucumán, José Jorge Alperovich, y de Jujuy, Eduardo Fellner. En ese marco, se ha previsto una reunión conjunta de las comisiones de Economía de Diputados y de Senadores a los efectos de dialogar con los sectores y con los mandatarios provinciales de las dos industrias.
El tema final del comentario también para gestiones que se realizan ante el Congreso Nacional. La intención es poder lograr, por ley, la eximición del impuesto interno a los espumantes como bebida suntuaria. Debe recordarse que esa decisión va siendo renovada anualmente por el Poder Ejecutivo Nacional y lo que se intenta es que quede plasmado definitivamente por ley.