Dando esperanza al rastreo de secretos de familia de los antiguos faraones, más de 50 momias reales han emergido en el Valle de los Reyes, en Egipto, de una tumba durante mucho tiempo sellada por escombros y de la que no se creía que albergara restos de la realeza.
Autoridades de antigüedades egipcias, trabajando con arqueólogos de la Universidad de Basilea, Suiza, informaron que las momias reales datan de los reinos de los faraones Tutmosis IV y Amenhotep III, en el siglo XIV aC. Ambos faraones pertenecieron a la decimooctava dinastía, que incluyó al famoso rey Tutankamón, o rey Tut, quien fue sepultado en las cercanías.
"Eran los hijos e hijas reales sepultados en esta tumba durante varias décadas", dice la egiptóloga Susanne Bickel, del Proyecto del Valle de los Reyes de la Universidad de Basilea.
El descubrimiento apunta a la historia, y a las sorpresas, aún sepultadas en las antiguas tumbas de gobernantes egipcios que reinaron durante uno de las puntos altos de influencia y poder del reino.
"Realmente fue una época dorada para el antiguo Egipto", dice la egiptóloga Salima Ikram, de la Universidad Americana de El Cairo. "Tenían un enorme imperio que se extendía desde Siria hasta Nubia. No solo eran una potencia militar sino (también) un árbitro de cultura", señala.
Limpieza de escombros
La tumba, apodada KV-40, fue descubierta y abierta por primera vez en 1899 por un equipo encabezado por el arqueólogo francés Victor Loret. Sin embargo, parece que Loret no entró a la tumba, sugiere Ikram.
En 2011, el equipo egipcio-suizo reabrió la tumba sellada por una roca grande. Durante los últimos tres años han escarbado un pozo de 6 metros de profundidad y revelado cinco salas.
Las salas estaban salpicadas de momias aplastadas y rotas, ajuares, cofres y materiales funerarios. La sala principal y tres laterales cobijaban los restos esparcidos de las momias, incluyendo las de algunos infantes.
Cerámicas grabadas identificaron por nombre a más de 30 de los muertos. Aunque durante mucho tiempo se consideró improbable que el sitio tuviera restos reales, albergaba al menos ocho princesas reales y cuatro príncipes, así como representantes extranjeros ante la corte de los extintos faraones.
Restos de faraones de la Era también han sido descubiertos en otras tumbas, y análisis de su antiguo ADN revela relaciones familiares entre los niños reales.
"Ahora no son solo nombres y fragmentos, sino gente real que podemos ver que vivió y con la que podemos sentir una conexión", considera Ikram. El descubrimiento debería iluminar las distinciones sociales y prácticas de momificación para la familia real de esa Era.
Los arqueólogos no fueron los primeros en visitar la tumba. Miembros de una familia sacerdotal del siglo IX aC también fueron sepultados en la tumba.
Pero los restos aplastados dan cuenta de bandidos que saquearon la tumba en la antigüedad y posteriormente en el siglo XIX, dice Bickel. Las paredes de la tumba y gran parte de su contenido tienen una gruesa capa de hollín, probablemente dejada por las antorchas de los saqueadores.
En 2011, el equipo de Bickel también descubrió KV 64, la primera tumba nueva encontrada en el Valle de los Reyes desde que Howard Carter descubriera la de Tutankamón, en 1922.
"Para nosotros, las excavaciones han concluido. Nuestro trabajo ahora espera en el laboratorio", indica Bickel. "De hecho, no fueron las propias momias las que nos interesaron, sino los materiales e inscripciones que encontramos con ellas", agrega.
